Capítulo 7.

El corazón de Oleika parece saltarse un latido, ante la impresión de lo que tiene  frente a ella, el magnífico cuerpo esculpido por tanto trabajo y luchas, daban una sensación de fuerza y poder.

Oleika trago saliva, en absoluto silencio, deslizo su mirada desde  el atractivo rostro de su Alfa, bajando por su torso para encontrarse con el abdomen, lleno de músculos.

La luz que se colaba de la habitación era suficiente para que mostrara un juego de sombras ante su piel, sus brazos eran dos armas grandes, poderosas y sensuales.

Pero al llegar a la entrepierna, su piel se erizo en contraste con lo caliente que la sentía y no precisamente por el agua que continuaba corriendo por su cuerpo.

“Es  muy… muy grande” Pensó, aunque no tenía con que compararlo, era imposible pensar otra cosa.

Un gruñido profundo y contenido en la garganta del Alfa la regresó al tema principal.

— Desnúdate—Ordenó de nuevo, esta vez acercándose de forma imponente a ella hasta quedar a solo unos centímetros.

Oleika sintió que el espacio a su alrededor se eliminaba a placer de los deseos del Alfa, se concentró en los ojos profundos y vibrantes del Alfa, ignorando por completo la recomendación de no verlo a los ojos que todos debían seguir al pie de la letra.

En ese instante el aire se sintió más pesado, su piel tenía una especie de escalofrío que después de recorrer su cuerpo se concentraba en su vientre.

“¿Qué es esto?”  Se preguntó ante las nuevas sensaciones que la inundaban por primera vez.

Por más que se esforzaba no lograba respirar profundo y su pecho subía y bajaba agitado.

Pero en la  intimidad de esas paredes Alfa Líder Malcolm acercó sus manos para tomar  los tirantes del vestido que la cubría, para hacerlos a un lado y dejarlos caer a sus pies.

La sensación de fricción de su piel con la tela provoco en Oleika que se hincharan sus pezones al punto de dolerle.

— ¡Ah!— Exclamó ella sin  poder evitarlo.

En ningún momento Alfa Líder Malcolm desvió la mirada de la de ella, incluso evitó tocarla en todo momento.

Sin detenerse se bajó hasta quedar a la altura de sus caderas para tomar las braguitas, igual de empapadas y bajarlas, para sacarlas por sus tobillos.

El silencio que los envolvía era como un campo magnético, que provocaba el latir errante del corazón de Oleika, en un momento era agitado y al siguiente parecía no hacerlo.

Una inspiración profunda y mal disimulada para expulsar el aire con un gruñido fue el único ruido que Alfa líder Malcolm hizo.

“No puedo moverme” Pensaba Oleika “¿Qué es esto que siento? Mis manos tiemblan y mi piel esta erizada, además de percibir un olor peculiar en su cercanía, pero… si no es miedo ¿Qué es?”

Alfa Líder Malcolm tomó la barra de jabón con sus manos y la recorrió de forma consiente y concentrada en cada una de las partes de su cuerpo.

Finalmente al quedar frente a frente, él entrecerró los ojos, inspirando de nuevo.

Las pupilas del mismo color de la noche se dilatan y los colmillos se expanden de nuevo en su boca.

Alfa Líder Malcolm da un paso  hacia atrás de forma tan repentina que incluso Oleika sintió como el espacio entre ambos, volvía a llenarse con aire.

— ¿Por qué hueles a él? — Alfa Líder Malcolm había comenzado a respirar de forma agitada, su pecho subía y bajaba rápidamente, además de tener las manos hechas un par de puños.

Oleika tardó unos segundos en comprender qué era lo que estaba sucediendo pero era tarde, el alfa ya se había ido del lugar, dejando el eco de un gruñido lleno de rabia entre esas paredes, dejándola completamente sola.

Después de pasar de la neblina que era la presencia del alfa, ella finalmente salió del baño con el vestido cubriéndola, para encontrarse con la habitación vacía.

— Será mejor que me cambie. —Dijo para sí misma al ver el pequeño charco de agua que se estaba haciendo a sus pies.

Sin fijarse en nada más, Oleika se fue al final del pasillo donde le habían dado su habitación.

Al salir de ésta una duda no abandonaba su cabeza.

“¿Qué era lo que tenía tan enojado al Alfa este día?”

Oleika suspiró resignada, hasta que dos de las chicas de la cocina iban corriendo emocionadas  en dirección de unos miradores.

“El Alfa Malcolm está peleando”

“Amo verlo luchar”

“Espero que no dañe mucho al guerrero que tendrá de oponente”

La voz de ambas era la combinación de gritos y vítores tan alegre que Oleika decidió seguirlas.

“¿Una lucha? ¿Será una especie de entrenamiento? “Pensó al mismo tiempo que seguía a las  mujeres.

Al momento que llegó a ese arco de roca, lo miró.

En el centro de una gran explanada se encontraba un enorme lobo color negro como la noche, el pelaje era largo y brilloso con el contacto de los rayos del sol, sus pasos eran firmes y su mirada asesina.

Un escalofrío recorrió la espalda de Oleika como un aviso de lo que estaba por venir.

 Frente a él se encontraba otro lobo, que a pesar de ser también un licántropo excelente no llegaba al mismo tamaño que el alfa.

El lobo negro se puso en posición de ataque y sin previo aviso se arrojó con sus ancas traseras de un solo salto hacia el cuello de su contrincante.

El guerrero pudo esquivar la mordida, no sin sufrir una lesión en una de sus patas.

El viento había comenzado a correr, levantando un polvo fino del suelo, haciendo una especie de neblina que ocultaba las fauces y movimientos de ambos lobos.

El frío de las rocas que Oleika estaba tocando se pasaba como un conjunto de espadas a través de su piel.

Más ataques, golpes, embestidas, la ventaja del Alfa Líder Malcolm sobre el otro guerrero era notable, aun así y a pesar de estar en el segundo piso del castillo, Oleika alcanzaba a ver las respiraciones agitadas del lobo color avellana.

“Ya está agotado” Piensa preocupada.

— No puede ser… — dijo una de las chicas que se encontraba a su lado— espero el guerrero Nick salga con vida.

Oleika se giró sin importarle si tenía o no derecho a hablarles.

— ¿Cómo? ¿No es un entrenamiento?— cuestionó escuchando los vítores e incluso quejas de algunos de los presentes.

La mirada de preocupación de la joven atravesó el cuerpo de Oleika.

— Por lo visto no— dijo la joven— todos los ataques del Alfa son hacia su cuello, quiere matarlo.

Oleika regresó su mirada hacia la pelea, un zumbido constante había aparecido en su nuca, como si la realidad estuviera jugando con su cabeza.

“¿Tendrá algo que ver con que le haya hablado?” pensaba Oleika culpándose ante esta masacre “¿seré yo la responsable de cada una de las heridas del guerrero Nick? pero ¿por qué?” pensaba ella buscando una respuesta a sus preguntas.

En ese momento sus ojos se concentraron en una sola cosa el lobo oscuro, brinco contra la pared utilizándola como trampolín para embestir de manera sorpresiva al lobo color avellana.

En esta ocasión el ataque dio frutos, lanzando al guerrero Nick por el suelo por varios metros hasta que se impactó con la pared, justo debajo donde se encontraba Oleika.

El lobo Alfa se acercó con paso seguro y lento y el corazón de Oleika parecía haberse detenido.

Nick intentaba levantarse, pero la debilidad de su cuerpo era tanta que volvía a caer al suelo.

El Alfa al llegar a la misma altura del guerrero, se abalanzó contra él en una mordida tal que lo llevaría a la muerte.

— ¡Nooooo!— gritó Oleika de forma instintiva.

En ese momento el Alfa se detuvo y levantó la cabeza para concentrar su mirada con la de ella, un escalofrío recorrió a la joven no sabía qué significaba eso.

“¿Era una amenaza por haberlo interrumpido? ¿Era una advertencia? ¿Sería ella la siguiente?”

Sin más el Alfa líder gruñó en dirección de su oponente vencido, para inmediatamente después salir corriendo en dirección del bosque.

Alana Aguilar

Saludos !!!Alana Aguilar.

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