La primera en retirarse a la habitación fue Ariadne mientras que Alessandro y Olev siguieron discutiendo sobre algunos negocios venideros, al parecer se estaba formando una muy buena sociedad entre ellos; lo cual ciertamente resultaría beneficioso para todos.El ambiente estaba cargado de angustia y expectativa sobre el mañana, todos sabían que al ser parte de la mafia su destino era ciertamente incierto, pero en ese momento saberlo les estaba afectando aún más, no estaban seguros de que esa lucha no estuviera perdida y aún peor, tenían la preocupación latente de estar durmiendo con el enemigo en casa; lo que creaba aún más tensión entre todos.Por su parte, Ariadne estaba agotada, física y mentalmente; su vida había sido un infierno en los últimos dos años, pero los dos meses que su hijo llevaba secuestrado habían sido los peores, días llenos de angustia y dolor eran los que la acompañaban... y a pesar de aparentar ser fuerte y astuta, su corazón estaba desbordado por el dolor; por l
El amanecer llegó demasiado rápido o al menos así lo sintió Alessandro, aún con los ojos cerrados extendió su mano hacia la cama; buscando la calidez de su compañera pero se encontró con una cama vacía.Abrió los ojos y se sentó suspirando mientras se preguntaba ¿qué rayos estaría haciendo Ariadne este vez?, ¿acaso tendría que recorrer nuevamente todo los rincones de Italia para encontrarla?; se estaba cansando de ese juego, de estarse persiguiéndola como si del juego del gato y el ratón se tratase.Se desperezo antes de dirigirse al baño, necesitaba alistarse para comenzar su nuevo día; el cual sentía que sería sumamente largo... se lavó los dientes y se dio una ducha rápida, eligió un conjunto deportivo de camiseta a juego con una bermuda cómoda. Era hora de ejercitar su cuerpo.Salió de la habitación sintiéndose incómodo, había demasiado silencio en la casa y todo estaba demasiado organizado, ya no quedaba rastro del desastre de la noche anterior; una de sus empleadas se apresuró e
Gianfranco Salvatore se sentía ansioso, las manos le sudaban, y el reloj de pared marcaba los segundos con un tic-tac que martillaba su cerebro, con cada segundo que pasaba sentado en esa sala, esperando a Alessandro Cassiano; solo aumentaba la tensión que emanaba de él.No estaba seguro de con que se iba a encontrar, desconocía el motivo real por el que el muchacho lo había citado con tanta urgencia, pero algo en el fondo de su ser gritaba que nada bueno estaba por venir.¿Por qué de pronto se sentía así?, solía ser un hombre acostumbrado a tener el control hasta de sus propias emociones, pero en ese momento se sentía tan fuera de sí que deseaba acabar con la dichosa reunión de una vez por todas.— Buenos días — saludo finalmente Alessandro haciendo acto de presencia en la sala, Gianfranco se puso de pie, acomodando su traje antes e extender una de sus manos hacia el muchacho.— Espero esto sea realmente importante — afirmo retomando su asiento, Alessandro esbozó una de sus típicas s
La cabeza le dolía, sentía que en cualquier momento su cerebro iba a explotar, seguramente a causa de alguna droga que debió haberle dado su padre... su padre. ¡Ese desgraciado! ¿Cómo se había atrevido a traicionarlo de esa manera?.Abrió los ojos con dificultad; sus párpados pesaban y la luz parecía estarlo cegando.— Al fin has despertado, mío figlio — la voz de su padre lo hizo reaccionar, sus ojos se posaron en la figura femenina atada en una silla frente a él.— ¡Suéltala!. ¡No te atrevas a ponerle un solo dedo encima! — grito, forcejeando con las ataduras que lo mantenían firmemente pegado a la silla.— Te lo advertí, Alessandro. Con la mercancía no se juega... te dije una y otra vez que no permitiría a una siciliana en mi familia — sujeto el rostro de la mujer, quien estaba amordazada, mirándolo con claro horror en sus ojos — te di un año para deshacerte de ella y estás son las consecuencia de no obedecer.Ella quería gritar... sus gritos amortiguados por aquella mordaza se cla
1 años antes...Su corazón latía frenético mientras corría, tropezando con las ramas caídas y las raíces sobre salientes de los árboles de aquel oscuro lugar donde se había sumergido...No le importaba el dolor de sus heridas, no le importaba quedarse sin aliento, ni siquiera le importaba caerse mil veces... solo le importaba huir, porque sabía que si caía en manos de esos hombres sería su fin, si la atrapaban se debería enfrentar a un cruel destino con el cual no deseaba lidiar.¿Por qué?, ¿por qué ella tenía que vivir aquel terror?... estaba siendo consumida por el miedo y la incertidumbre de no saber qué pasaría, a la distancia podía escuchar los pasos de sus captores, podía escuchar el eco de los ladridos de los perros de caza que usaban para buscarla... el terror hacía temblar sus piernas. ¿O quizás sería el cansancio por estar corriendo por su vida?.Dejo escapar un grito ahogado cuando chocó con algo, o mejor dicho; con alguien... era un hombre espantosamente alto, de pecho for
1 años antes...Alessandro se encontraba en su habitación, esperando que su nuevo entretenimiento fuera entregado, cuando escuchó un par de golpes en la puerta.— Adelante — autorizo, de inmediato la puerta, de dos alas; se abrió, alguien desde el exterior había empujado a una mujer adentro, vestida con un suave vestido blanco al estilo griego que llegaba hasta el suelo, con un pronunciado escote en V — vaya... que cambio — admitió observándola, su cabello castaño perfectamente arreglado en suaves rizos que caían sobre sus hombros y en su espalda, la piel pálida y cremosa que incitaba a ser tocada, libre de todo ese lodo y sangre la mujer era hermosa; a pesar de estar cubierta de algunos arañazos y moretones.Alessandro se acercó a ella, pasando su dedo índice por el brazo femenino; dónde había la clara marca de unos dedos que la habían sujetado con demasiada fuerza. Frunció el ceño, odiaba que tocarán lo que era suyo.— ¿De dónde eres? — demando saber.— Sicilia — respondió como si n
Ver cómo el agua corría mezclada con la sangre de Ariadne solo hacía que su rabia aumentará cada vez más. ¿Cómo su padre se había atrevido a traicionarlo de esa manera?, le acababa de arrebatar lo que más amaba en la vida, no le importaba poner La 'Ndrangheta de cabeza solo por estar junto a ella y ahora Enzo se la había arrebatado de la manera más cruel posible.Cerró el agua de la ducha, sintiendo como una nueva convicción surgía dentro de él, Enzo Cassiano quería guerra, eso iba a obtener; con sus actos acababa de despertar un monstruo sediento de venganza que no descansaría hasta verlo pudriéndose en las llamas del infierno, no sin antes arrebatarle todo lo que amaba, todo por lo que había trabajado durante años.Él se encargaría de quitarle todo, de dejarlo en la absoluta miseria hasta que se arrastrara hacia sus pies para pedir clemencia. Olvidaría que Enzo era su padre así como ese hombre había olvidado que él era su hijo haciéndolo pasar por tal dolor desgarrador.No tardó muc
Los gritos resonaban por todo el lugar, una bodega abandonada, mugrosa y solitaria era el escenario perfecto para una tortura; para hacer pagar a sus enemigos con sangre todo el daño que le habían hecho. Habían pasado exactamente dos años desde aquel fatídico día donde Ariadne había perdido la vida frente a sus ojos, dónde Enzo y sus cómplices la habían torturado, haciéndola sufrir la peor de las miserias hasta que no quedó nada de ella. La habían quebrado emocionalmente antes de que su cuerpo colapsara alcanzando la liberación de la muerte. Dos años desde que había acordado una sociedad con Gianfranco Salvatore, dos años de que las agujas del reloj habían comenzado a moverse marcando el comience del fin, de una sentencia de muerte y dolor. — ¡Por favor, no me mates! — rogaba aquel hombre atado a una silla, su ropa sucia, la sangre pegada a su piel, un ojo hinchado a causa de los golpes eran todo el panorama que representaba. — ¿Que no te mate? — Alessandro jalo el cabello de aque