La oscuridad se había apoderado del horizonte, la luna llena se encontraba en su máximo punto... en un apartamento de la gran ciudad la penumbra era quien dominaba.Una figura masculina abrió la puerta, adentrándose en su hogar mientras encendía un puro, ni siquiera se molestó en encender alguna luz; conocía ese lugar como la palma de su mano o al menos eso le gustaba creer.— Hola Stefan — una voz femenina perturbo el silencio del lugar, haciendo que el hombre diera un brinco en su lugar; girándose a buscar el origen de aquella voz mientras su corazón latía apresurado, preso del miedo. Rápidamente apunto con su arma hacia las sombras — por Dios baja esa arma — continuo la voz femenina, seguidamente se escuchó el sonido de un latigazo rompiendo en el aire, Stefan sintió como la piel de su mano ardía a causa del golpe que recibió con la pieza de cuero.— ¿Quien anda ahí? — preguntó, retrocediendo un par de pasos.— ¿Ya no reconoces mi voz?, y pensar que en algún momento de tu vida me j
Alessandro abrió la puerta de su habitación con brusquedad, de él emanaba una rabia incontrolable, ¡está vez Ariadne había sobre pasado los límites de su paciencia!, él intentaba comprenderla, intentaba imaginar por todo lo que la chica había pasado y que la obligaba a ser como era...Pero Ariadne había sobrepasado los límites de su paciencia con demasiada facilidad, si algo odiaba era que jugarán con él y no lo respetarán como era debido.— ¿Que te has creído? — de un movimiento brusco hizo que Ariadne callera sobre la cama, ya que la había traído jalándola de la muñeca — ¿cómo te atreves a engatusar a mis hombre y escapar de esa manera?. ¡Yo soy el amo aquí y nadie da un paso sin que yo lo sepa!.Ariadne masajeaba su muñeca, ya que el fuerte agarre de Alessandro había logrado lastimarla — ¿estás seguro de eso?, ¿que nadie da un paso aquí sin que tú lo sepas?... ¡porque si yo pude seducir a tus hombres y engañarlos con tanta facilidad cualquier zorra con buen culo puede hacerlo! ¿No
2 años antes...Sus manos estaban amarradas a la cabecera de la cama, en su boca una mordaza que le impedía gritar y todo su cuerpo dolía como el infierno. ¿Por qué le pasaban esas cosas a ella?... primero había sido dada como parte de pago a uno de los mafiosos más peligrosos de Italia; se enamora del hijo de dicho mafioso y ahora su vida se transforma de nuevo en un jodido infierno.— Así que al fin has despertado — escucho la voz de un hombre, rápidamente busco al dueño de esa voz con la mirada; encontrándose con la imagen de Enzo Cassiano a pocos pasos de ella — que lastima verte a sí... y pensar que tuviste miles de oportunidades para alejarte de Alessandro...Se acercó a ella, apoyando una de sus rodillas sobre la cama e inclinándose sobre Ariadne para quitarle la mordaza que le impedía hablar.— ¿Cómo fuiste capaz de traicionar a tu hijo de esa manera? — preguntó con rabia, dedicándole una mirada de total desprecio al hombre.— Hay lecciones que Alessandro debe aprender y está
El sonido claro de disparos y golpes la sacó de su letargo con gran rapidez. — Maldición — forcejeo contra las ataduras que la mantenían inmovilizada, era evidente que algo estaba pasando fuera de esa habitación, algo peligroso y quizás mortal. La detonación de las balas se escuchó por largos minutos hasta que el silencio reino. Su corazón latía apresurado, ¿qué carajos acababa de pasar?.De pronto la puerta de la habitación fue abierta de una patada, dejando ver la imponente figura de un hombre alto, de cabello oscuro y ojos azules quien sonrió con burla al verla atada a la cama.— ¿Pero que tenemos aquí? — Indago con su evidente acento ruso demasiado marcado, mientras que con una daga marcaba un camino desde el cuello de la chica deslizando lentamente por el valle de sus senos, Ariadne sintió el frío metal tocar con suavidad su piel sin hacerle daño — te ves tan tentadora mi querida кровавая кукла [muñeca sanguinaria].— Déjate de toda esa mierda, Olev — gruño — ¿me vas a liberar o
Alessandro y Olev charlaban sombre negocios, estrategias hasta que Ariadne regreso junto a ellos, una vez más tomo asiento junto a Alessandro; las miradas estaban fijas sobre ella, todos atentos al más sutil de sus movimientos.— Bien... hora de hablar de negocios conmigo. ¿No crees Olev? — el hombre ruso asintió observando esa jodida sonrisa pícara que surcaba los labios de la mujer.— ¿Que tienes en mente? — Indago curioso.— Infundir un poco de miedo... ¿qué te parece si llamas a Enzo y usas tu magia para hacerlo temblar? — propuso, sin dar respuesta Olev saco tu teléfono poniéndolo en alta voz mientras se escuchaba el tono de repique.— "Cassiano" — respondió Enzo después de dos tonos.— ¿Que mierdas paso con mi dinero? — preguntó directo al grano Olev, no podía negar que estaba un poco enojado por haber perdido hombres y dinero pero confiaba ciegamente en que Ariadne le entregaría el dinero que había hurtado.— "Estoy resolviéndolo" — Enzo hizo una leve pausa como si estuviera or
La primera en retirarse a la habitación fue Ariadne mientras que Alessandro y Olev siguieron discutiendo sobre algunos negocios venideros, al parecer se estaba formando una muy buena sociedad entre ellos; lo cual ciertamente resultaría beneficioso para todos.El ambiente estaba cargado de angustia y expectativa sobre el mañana, todos sabían que al ser parte de la mafia su destino era ciertamente incierto, pero en ese momento saberlo les estaba afectando aún más, no estaban seguros de que esa lucha no estuviera perdida y aún peor, tenían la preocupación latente de estar durmiendo con el enemigo en casa; lo que creaba aún más tensión entre todos.Por su parte, Ariadne estaba agotada, física y mentalmente; su vida había sido un infierno en los últimos dos años, pero los dos meses que su hijo llevaba secuestrado habían sido los peores, días llenos de angustia y dolor eran los que la acompañaban... y a pesar de aparentar ser fuerte y astuta, su corazón estaba desbordado por el dolor; por l
El amanecer llegó demasiado rápido o al menos así lo sintió Alessandro, aún con los ojos cerrados extendió su mano hacia la cama; buscando la calidez de su compañera pero se encontró con una cama vacía.Abrió los ojos y se sentó suspirando mientras se preguntaba ¿qué rayos estaría haciendo Ariadne este vez?, ¿acaso tendría que recorrer nuevamente todo los rincones de Italia para encontrarla?; se estaba cansando de ese juego, de estarse persiguiéndola como si del juego del gato y el ratón se tratase.Se desperezo antes de dirigirse al baño, necesitaba alistarse para comenzar su nuevo día; el cual sentía que sería sumamente largo... se lavó los dientes y se dio una ducha rápida, eligió un conjunto deportivo de camiseta a juego con una bermuda cómoda. Era hora de ejercitar su cuerpo.Salió de la habitación sintiéndose incómodo, había demasiado silencio en la casa y todo estaba demasiado organizado, ya no quedaba rastro del desastre de la noche anterior; una de sus empleadas se apresuró e
Gianfranco Salvatore se sentía ansioso, las manos le sudaban, y el reloj de pared marcaba los segundos con un tic-tac que martillaba su cerebro, con cada segundo que pasaba sentado en esa sala, esperando a Alessandro Cassiano; solo aumentaba la tensión que emanaba de él.No estaba seguro de con que se iba a encontrar, desconocía el motivo real por el que el muchacho lo había citado con tanta urgencia, pero algo en el fondo de su ser gritaba que nada bueno estaba por venir.¿Por qué de pronto se sentía así?, solía ser un hombre acostumbrado a tener el control hasta de sus propias emociones, pero en ese momento se sentía tan fuera de sí que deseaba acabar con la dichosa reunión de una vez por todas.— Buenos días — saludo finalmente Alessandro haciendo acto de presencia en la sala, Gianfranco se puso de pie, acomodando su traje antes e extender una de sus manos hacia el muchacho.— Espero esto sea realmente importante — afirmo retomando su asiento, Alessandro esbozó una de sus típicas s