—Pero no podemos hacer nada si no estamos seguros de lo que estamos diciendo. —Yo estoy segura —repetí por segunda vez, desesperada—no tengo ninguna duda de que Thomas envío ese mensaje. —Dudas no tienes, ni tampoco pruebas. No podemos acusarlo.Harding puso una mueca de desagrado mientras seguía abrazándome con preocupación.—Kenny tiene razón Sky, después de todo es nuestra palabra contra la de él. —¿Y eso que? —solté, molesta. —somos tres, claro que nuestra palabra va a valer, puedes testificar tu Harding, además...—En realidad nuestra palabra no vale nada Sky —afirmó Kenny, interrumpiendome de nuevo. —tu eres una chica que hace días no recordaba años de su vida, y Harding es la persona con la que tuviste una aventura estando comprometida, su palabra no tendrá sentido en una corte. —Pero, y tú...—En realidad yo no tengo conexión con Thomas, y aunque pudiera probar algo seguro dirán que yo sabía lo de su romance y no podré negarlo. Nuestra palabra no vale. Solté todo el aire
No estaba dispuesta a seguir con ese estilo de vida, el mismo estilo de vida lleno de preocupación que me estaba llevando a la ruina. Ese mismo camino que estaba hundiendo la relación que tenía con Harding. —¿Has hablado con Tikie? Puse pausa a la película en el televisor y miré a Kenny, quien no dejaba de comer palomitas de maíz a mi lado. —La verdad es que no —confesé. —Deberias llamarle, parece preocupada porque no sabe de ti nada desde el viaje. Una punzada de molestia cruzo mi pecho porque recordaba la manera en que me había traicionado haciendo que Thomas fuera con la idiota de Mar. —No se si debería —dije, negando con la cabeza —aun sigo dolida. —Disculpala, Tikie tiene un corazón enorme y ve bondad dónde no la hay. No debería justificar la pero soy su novio, o algo así. No me gusta verla mal. Puse una mueca porque entendía perfectamente lo que decía, era justo lo que yo hacia con Thomas, aunque bueno, las cosas que el hacía eran mucho peores. —¿Que ta
Tikie seguía sin poderse creer lo que le había contado minutos antes, su cabeza no lograba asimilar mis palabras ni mucho menos mis suposiciones. De hecho, hubo uno momento en el que creí que no diría nada y solo se limitaría a escuchar mis locuras. Pero tras unos segundos de preocupación ella por fin habló: —Pero Thomas estaba preocupado Sky, no puedo ni siquiera describir el gesto de pánico que abarcaba su rostro cuando llegué al hospital. Las lágrimas que derramó al ver que no lo recordabas —sacudió la cabeza con tristeza —no creo que algo así pueda fingirse, tendría que ser un psicópata.—Ahora mismo no se que pensar Tikie —confesé, presa de una agonía que no sabía cómo describir—hace unos meses creía que Thomas era perfecto y ahora mismo podría creerlo absolutamente todo, y es que no puedes negarme que algo raro se encierra en todo esto. El rostro lleno de confusión de Tikie asintió con lentitud, dándome la razón. —Claro que estoy de acuerdo Skyler pero lo conozco desde hace
Parpadee un par de veces y abrí los ojos lentamente, la luz blanca de mi alrededor me hizo volver a cerrarlos con una mueca de dolor. Fragmentos de lo que había sucedido llegaron a mi mente rapidamente. El auto desparramado por la carretera húmeda, mi cuerpo saliendo por el parabrisas, mi cabeza golpeándose contra la acera, el dolor punzante de los trozos de vidrio encajados en mi cuero. El dolor insoportable, agudo. Mis manos temblorosas tomando el celular para llamarle a alguien, y luego otro golpe, duro y seco en mi cabeza. Haciéndome perder el conocimiento de nuevo. —¿Cómo se encuentra? —un hombre de bata blanca y cabello canoso me sonrió con amabilidad —¿Se siente mejor? —¿D-dónde estoy?—pregunté, con impaciencia. —En el hospital, ¿Recuerda algo de lo que le pasó? —Un accidente. —Así es señorita, un accidente automovilistico —apretó los labios —¿Sabe quién es usted? Cerré los ojos un momento, intentando concentrarme, cuando volvi a abrirlos asentí con la cabeza levemente
Cerré la puerta con cuidado mientras mi mano era tomada por la de Thomas. Habiamos entrado a un departamento, el cual supuestamente nosotros habiamos adquirido tres meses antes. En nuestro tercer aniversario. Sujeté mi cabeza con una mueca cuando sentí un leve mareo. De pronto era como si mi mente se hubiera ido muy lejos de ahi. Cerré los ojos y tomé con más fuerza la mano de mi novio, intentando mantenerme en pie a pesar del dolor que comenzaba a experimentar. «Hacía frio ese día en la mañana. Abrí la puerta con una sonrisa y mi boca se abrió completamente cuando vi el precioso apartamento que se encontraba frente a mi. Era enorme, tenia un piso de madera precioso y una chimenea gigante... Todo eso era verdaderamente hermoso, pero lo que mas llamó mi atencion fueron los enormes ventanales que se enconteaban alrededor, mostrando una vista divina de la ciudad....»Sacudí la cabeza con fuerza cuando otra punzada de dolor me abarcó repentinamente, me llevé la mano a la zona afectada i
Abri los ojos con lentitud y vi que el reloj marcaba las 5:01 pm. Frunci el ceño y tomé el celular. Tenia 3 mensajes de Thomas avisando que los chicos llegarian a las 5:30.Puse una mueca de disgusto, tenía exactamente veintinueve minutos para vestirme, aunque cabia la posibilidad de que no fueran puntuales y llegaran despues de la hora acordada. Suspiré con fuerza y entré al baño con la intención de no perder más tiempo del necesario.Justo al lado de la puerta pude ver que había un espejo que reflejaba mi cuerpo por completo. Miré al espejo con atención, mi cabello castaño estaba opaco y deshidratado, bajo mis ojos celestes había unas bolses enormes de ojeras y en mi frente un golpe de color morado. Frunci los labios, habia una cortada en mi barbilla.Mi cuerpo seguia doliendo, tomé el borde de la blusa y la levanté con cuidado. Una cicatriz en sanación cruzaba de forma vertical el abdomen, era delgada pero notable. Mis brazos estaban golpeados
«Miro hacia todas partes, no sé donde estoy. Es un cuarto con paredes blancas, todo está borroso. Tengo una aguja clavada en mi piel y un hombre canoso me sonrie amigablemente, pero eso no me hace sentir mejor en lo más minimo.—¿Dónde estoy?—pregunto debilmente.—¡Linda! —un hombre de ojos color avellana se acerca a mi con una sonrisa —oh dios mio, estaba tan preocup...—¿Quién eres tú? —mis ojos se abren por completo y mis alarmas se encienden. Intento ponerme de pie —¿dónde está mamá? ¿dónde esta papá? ¿qué pasó?—Linda no...—el hombre trata de tomar mi rostro pero yo lo empujo con fuerza —Sky tranquila.—¿Cómo sabes mi nombre?—un par de mujeres con bata blanca se acercan a mi y yo empiezo a jalar, intentando levantarme —SUELTENME ¿DÓNDE ESTOY! ¡QUIERO IRME A CASA!El chico castaño empieza a llorar y esa es la última imagen que me llevo cuando cierro los ojos.»Mis ojos se abrieron lentamente, temiendo que no estuviera en casa con Thomas. Mi cuerpo estaba tenso y rigido mientras la
Habia pasado una semana. Siete dias confusos donde las pesadillas no desaparecían y todas se repetían. Todas relacionadas con el accidente. También fueron siete dias donde conocí más a Thomas, dándome cuenta del novio tan perfecto que era. Siempre me daba regalos, llegaba con pequeños detalles e incluso me invitaba a salir todos los dias después del trabajo. Habiamos recorrido muchos lugares, sitios donde se suponía habiamos pasado muchos momentos hermosos juntos; pero, a pesar de eso jamás pude recordar nada. Era domingo de nuevo y estaba desgastada emocionalmente, era cansado no dormir debido a las pesadillas, estresarme por no poder recordar, tener deja vu confusos, mantenerme alerta todo el tiempo y simplemente fingir como si nada hubiera pasado. Tratar de aparentar que todo estaba bien aunque no fuera así. Solté todo el aire de mis pulmones y me dejé caer en el suelo tras sentir un peso indescriptible en los hombros. Thomas estaba en la oficina y podia derrumbrarme un poco.