CAPÍTULO 266

En el momento que las puertas principales se abrieron y vieron entrar a todos malheridos el miedo se los golpeó cómo una onda gélida. Galen simplemente no pudo procesar el hecho de que no veía a su hijo o a su novia por ninguna parte y sintió que todo el aire de sus pulmones escapaba.

—¿Papi?

Aquella vocecilla la conocía perfectamente y al alzar la mirada se encontró con su hijo en los brazos de su amigo. No dijo nada, simplemente corrió hacia él y lo sujetó con fuerza. No pudo evitar llorar, pero esta vez era de por el alivio y la felicidad que sentía al tener a su pequeño Canguro entre sus brazos.

Clarisse y Lorna no lo pensaron demasiado cuando también abrazaron al niño y lo llenaron de besos. Lo revisaron de pies a cabeza, pero no encontraron alguna herida o golpe. Estuvieron muy angustiadas por lo que pudieran hacerle a su pequeño Solecito y a su querida amiga.

—¿Estás bien, bebé? ¿Te hicieron algo? ¿Alguien te lastimó? —habló, forzándose por mantener el control, pero no era nada
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