Mi cuerpo tiembla ligeramente ante la incertidumbre de lo que está a punto de ocurrir, mis ojos vendados no me permiten darme cuenta de lo que ocurre a mi alrededor. La habitación se ha impregnado de una fragancia fresca e intensa. Pisadas firmes se acercan hasta mí. Una mano grande recorre con delicadeza mis piernas desnudas y una voz que me parece familiar comienza a sonar. . .
Estoy a punto de entregar mi virginidad a cambio de dinero, si me hubiesen hecho esta propuesta hace un par de meses, me habría reído a carcajadas… no tenía la necesidad, había una persona que se preocupaba por mí, pero ahora mi vida ha dado un giro de 180°, podrían decirme que esta no es la única opción, pero en mi desesperación fue la única alternativa, ¿qué podía ser una chica en mi situación? Solo soy una estudiante con un puesto de pasante de medio tiempo, un historial crediticio nulo y sin nadie a quien poder recurrir ...... La venda cae de mis ojos y mi corazón late con fuerza al ver al hombre que tengo parado frente a mí . . . . . . . . . . . . . . . . Hace un mes Cuando la alarma suena, mis ojos ya se encontraban mirando al techo de la pequeña habitación, últimamente no he podido conciliar bien el sueño y es que muchas preocupaciones rondan mi cabeza desde hace un tiempo, he acumulado muchas deudas universitarias y aunque trabajo en una de las agencias publicitarias más importantes, mi sueldo es muy bajo, ya que solo soy una pasante. El tema más importante que me tiene preocupada es que hace tres meses que no sé nada de mi hermana Stella, ella era la encargada de cubrir mis gastos universitarios, pero ese no es el punto, sino que Stella jamás me abandonaría de esta manera, sé que algo malo le ha pasado y peor aún es no tener idea de cómo está, no tengo a quien recurrir, mi padre se niega a verme y sus estúpidas esposa e hija tampoco me dan razón de mi hermana.... Cuando salgo de los dormitorios, el reloj marca las siete en punto, corro hasta la parada de autobuses para alcanzar el que está llegando, no quiero que se me vuelva a hacer tarde, ya que el día de ayer fui regañada frente a todos por llegar solo quince minutos tardes y el autor de ese bochornoso momento fue el mismísimo directo genera, el señor César Kouris, un tipo apuesto, pero arrogante a más no poder, nada que ver con su hermano, el señor Orlando es un encanto, amable, inteligente, generoso y sobre todo aún más apuesto, el tipo de hombre con el que todas las mujeres sueñan. Al llegar al trabajo, me alegro al darme cuenta de que he llegado muy temprano, así que como compensación voy hasta la despensa y comienzo a prepararme un delicioso café gourmet..... esta es una de las cosas que amo de esta agencia, consienten a sus empleados con deliciosos aperitivos. Me siento en una de las sillas altas para disfrutar de diez minutos de relajación mientras el resto de mis compañeros llegan. Cuando voy hacia mi escritorio veo al señor César rebuscando entre los archiveros. — buenos días, señor, ¿necesita algo? - pregunto con amabilidad. Su mirada se clava en mí por unos instantes antes de apartarla con indiferencia — sí, los documentos de la cuenta Harper. — deme un momento, yo se los doy. — llévalos a mi oficina - dice sin siquiera mirarme a la cara o decirme un simple gracias … Mi abuelo siempre decía que las palabras mágicas eran por favor y gracias, dos simples palabras que podían cambiarlo todo. — si señor - digo al viento, ya que ese cretino se ha alejado sin prestarme más atención. En primer lugar, comienzo a organizar todo lo que el director general ha desorganizado. Cuando al fin encuentro los documentos voy hasta su oficina y agradezco al ver a Elisa, su secretaria — buenos días, Elisa — hola Rowan, buen día — tu jefe quería estos documentos — muchas gracias, ya mismo se los llevo — gracias Vuelvo a mi escritorio y comienzo a prepararme para trabajar. — es hermoso ese hombre —escucho a Scarlett murmurando a mi espalda —¿quién?— pregunto sin despegar la vista del monitor — el señor Orlando— cuando levanto la mirada, el señor Orlando va pasando frente a nosotras — buenos días, señoritas — nos saluda, mostrándonos esa encantadora sonrisa que provoca un sin fin de emociones en cualquier mujer. — buenos días, señor - respondemos al unísono. No puedo evitar emocionarme cuando sus ojos verdes se posan sobre mí por tan solo un par de segundos y las comisuras de sus labios se levantan ligeramente. ... … … Son las doce y treinta de la tarde cuando me levanto de la silla, tomo mis cosas y me despido del resto de mis compañeros. Voy hasta los ascensores y cuando una de las puertas se abren entro a toda prisa, ya que se me hace tarde para mi primera clase, pero quedo tiesa al darme cuenta de que los hermanos Kouris están dentro de la caja metálica. — Rowan! ¿Aún sigues aquí? Se supone que tu salida fue hace media hora. — dice el señor Orlando — si señor, es solo que debía terminar de revisar un par de archivos. — ¿no se te hace tarde para la universidad? — solo un poco, pero tomaré un taxi. — si gustas te puedo llevar— mi corazón late con fuerza cuando mi jefe se ofrece a llevarme — hermano, recuerda que tenemos una junta dentro de una hora. — pero sí me da tiempo de ir y venir. — no se preocupe señor, un taxi ya me está esperando. — está bien, pero hablaré con Karina para que te deje salir a la hora correspondiente — no hay problema, solo fue por el día de hoy. — bien, pero aun así, solo eres una pasante y el trabajo no debe afectar tus clases… — gracias, señor— las puertas se abren al fin - buenas tardes y con permiso — digo antes de alejarme de aquellos dos, solo espero que ninguno se diera cuenta de lo fuerte que late mi corazón ahora mismo … … … ***** César Kouris — ¿te gusta esa chica?— le pregunto a Orlando al ver las atenciones que ha tenido con Rowan ... Casi nunca me aprendo el nombre de los empleados a menos que trabajen directamente conmigo, pero el de esa chica es un nombre inusual así que se ha quedado grabado en mi mente. — bueno... es una chica muy guapa a demás muy inteligente y talentosa. — ¿te interesa? — ¿no puedo ser amable solo por qué si? — ¿eso es un no? — ¡cállate ya!! O pensaré que a ti es a quien le interesa **** Rowan Cuando termina mi última clase, me dirijo hasta las oficinas de la universidad para pedir una prórroga, pero me es denegada, son varios los meses que llevo de atraso, me han dado solo un mes y eso fue mucho, para pagar el total de la deuda… podría postularme para una beca, pero solo cubriría el 50% de los gastos y a demás es un trámite que lleva tiempo así que por ahora no es una opción. Llamo una vez más a Stella pero nadie responde. Me armo de valor y voy hasta la casa de mi padre. — ¡señorita Rowan! - dice con sorpresa Emilia al verme parada en la entrada -¿qué hace aquí? — hola Emilia¿está mi padre? — sí, pero no sé si quiera recibirla — podrías decirle que estoy aquí — deme un momento - Emilia entra a la casa y después de unos minutos, tras de ella sale también mi padre con una cara de pocos amigos —¿qué haces aquí?— pregunta con el ceño fruncido — pa… Papá - digo con dificultad y es que al verlo molesto, mi lengua se ha comenzado a trabar. — ya te he dicho que no me llames así - mis ojos se vuelven cristalinos ante su desprecio. — ¿sa..sabes al.. go de Stella?, hace m... meses q.. que no sé nada d.. de ella — ni siquiera puedes hablar bien ¿eres estúpida?... - deja escapar un suspiro de decepción - Stella se mudó al extranjero por cuestiones de trabajo. — p.. pero ella n..no me di.. jo nada — se cansó de cargar contigo, eres como un lastre para toda la familia. — las lágrimas comienzan a caer sin parar. — vete de mi casa y no vuelvas, no me gustaría que me relacionaran contigo. — ¿por.. que no m.. me quieres? —pregunto con la voz entrecortada — ¿por qué habría de querer a la bastarda de mi exesposa? Tú no eres mi hija Rowan, métete eso en la cabeza, si te cuidé por años fue por qué Otto me lo pidió, pero él ya no está más con nosotros así que no debo de preocuparme más por ti. Mi padre, o más bien Octavio, se da la media vuelta y se marcha mientras Emilia me dedica un gesto de lástima. No puedo más con mis sentimientos y comienzo a llorar como una niña pequeña. Caigo de rodillas al suelo mientras un llanto desgarrador sale de lo más profundo de mi pecho, extraño a mi abuelo, extraño a mi hermana. Lloro hasta que no puedo más, mi voz se ha vuelto ronca y mis ojos se han secado al fin.Cuando llego hasta el campus, mis ojos están completamente hinchados y mi ánimo por el suelo, sé que mi hermana no se fue así como así, sé que ella jamás se olvidaría de mí así, ella no me dejaría sola, es la única persona que tengo en la vida. Me siento en una de las bancas que adornan el jardín del campus y las lágrimas vuelven a brotar. — ¿estás bien? - escucho una voz familiar, cuando levanto la cabeza veo a una linda chica mirándome con preocupación — sí, estoy bien - respondo mientras limpio las lágrimas de mis ojos — escuché que tienes problemas económicos… los decanos no son muy discretos - Verónica es una de mis compañeras de clase, solo que ella es dos años mayor, una chica muy atractiva, cabello castaño, ojos azules y un cuerpo envidiable y además una persona muy gentil. — si — ¿por eso lloras? — en parte… en realidad estoy preocupada por mi hermana mayor… Desapareció hace tiempo y no tengo ninguna noticia de ella — ¿lo has reportado a la policía? — no,
La fiesta ha iniciado, alrededor de veinte hombres bien vestidos llegan al exclusivo club, unos más apuestos que otros, unos con mejor cuerpo, otros con más dinero, todos pertenecientes al mismo círculo social. De entre aquellos hombres destacan dos en especial, sin duda los más apuestos y llamativos, uno de ellos el festejado y el otro su hermano, su compañero y amigo del alma. — te tengo preparado el mejor regalo de cumpleaños — conociéndote sé que no me gustará del todo —¿acaso no te gustan las mujeres?— dice en tono burlón — simplemente, ¡no me gusta meterme a la cama con prostitutas! — ¿y una chica virgen y pura? — eres un enfermo y esa chica, igual de nefasta que todas las de su clase. — creo que no fue una buena idea celebrar tu cumpleaños aquí, aguafiestas. — me gusta el alcohol, me gusta la música pero no las mujerzuelas. — toma, mejor bebe y cállate, ya veremos qué dices más tarde - el festejado toma el baso con whisky que su hermano le ofrece y se lo be
Cuando mis ojos se abren, me encuentro sola en la enorme cama, puedo sonar como una estúpida, pues mi cuerpo extraña su calor al recordar como dormí entre sus brazos. Cuando me levanto de la cama veo mi bolsa sobre un pequeño sofá, tomo mis cosas y entro al baño para darme una ducha rápida, al meterme en la regadera me doy cuenta de que mi cuerpo huele a su perfume y mi piel está marcada por sus labios. Cuando salgo de la habitación veo a Verónica parada como un guardia esperando por mí. — pensé que nunca despertarías… supongo que estabas exhausta - dice en un tono de picardía — la verdad es que si estoy cansada - digo con sinceridad - mis muslos me duelen y mi vagina sigue aun palpitando. — me parece que te fue mejor de lo que esperabas. — es complicado … — que te parece si vamos a desayunar algo y me cuentas más a detalle - decido aceptar su propuesta y después de un rato llegamos hasta un pequeño restaurante en donde nos sirven un buen desayuno — ¿y bien? ¿Qué fue lo que o
César Kouris Cuando bajo de mi habitación, veo a Orlando esperando ya en la sala. —¿a quién se le ocurrió hacer una reunión de trabajo tan temprano? — Lo siento, pero tengo un vuelo en la tarde y quería dejar este trato cerrado antes de irme. — ¿tardarás en volver? — solo serán cinco días Orlando y yo salimos de casa y subimos al auto — iremos primero a la universidad Ignis - le indica al chófer. — ¿qué? ¿A qué demonios iremos allá? — pasaremos a buscar a Rowan… no te lo había dicho, pero ahora ella es mi asistente. — ¿por qué has contratado a una pasante como tu asistente? — sé que es una chica muy capaz… a demás quería apoyarla un poco, me enteré de que tiene problemas económicos. — no estaría tan seguro - digo entre dientes — ¿qué? — nada… ¿Ella te pidió el puesto? — no, fue mi idea y me costó un poco de trabajo que lo aceptará — se lo pediste ayer y hoy ya es tu asistente, no creo que te costará mucho trabajo — ¿vas a cuestionar mis decis
Una semana después Hoy es mi primer día de vacaciones universitarias y también mi primer día trabajando de tiempo completo como la asistente del señor Orlando, admito que me encanta mi trabajo, estos pocos días que llevo trabajando para él, han sido satisfactorios, es un jefe muy atento y me explica cada detalle de los proyectos, pide mi opinión en cuanto a temas de diseño, aunque me pongo muy nerviosa cuando me pide que lo acompañe a algún sitio, a pesar de que siempre tenemos algo que decir, tengo miedo de un día mi lengua comience a trabarse frente a él, por los nervios que siento al tenerlo tan cerca. Me encuentro organizando la agenda de mi jefe cuando veo un evento que me deja pensativa, sábado 13 de diciembre: fiesta de cumpleaños de Violeta Trovato. Tenía la noción de que ambas familias pertenecían al mismo círculo social, pero ahora mismo me pregunto ¿qué tan cercanas son como para que mi jefe tenga que asistir al cumpleaños de esa mocosa insoportable? . . . . . . . .
Orlando Kouris — por poco y lo dejan en vergüenza frente a nosotros - dice Paul dirigiéndose a César. — ¡cállate!— exclamó avergonzado. — es muy molesto tener que ir al cumpleaños de esa chiquilla malcriada - dice César con un gesto de aburrimiento — lo sé, pero es la hija de Octavio, además, ¿hace cuánto que no ves a Stella? ¿No te interesa verla de nuevo?.— intento animarlo — la verdad es que sí, hace mucho que no sé de ella, sería agradable verla. — ¿por qué nunca la invitaste a salir? — claro que salíamos — no me refiero a eso, ustedes dos hacían buena pareja. — solo éramos amigos, tenemos muchas cosas en común, pero ni a ella ni a mí se nos pasó la idea de ser pareja. — imagínate emparentar con Octavio, ¡qué horror!, será un excelente abogado, pero es un asco de persona, demasiado pretencioso para mi gusto. — La verdad es que nunca entendí como Stella puede pertenecer a esa familia y tener una personalidad completamente diferente. — yo también me he pre
Cuando salimos de la casa Paul insiste en dejar que Rubén me lleve de vuelta al campus. Al subir a la limusina recargo mi cabeza sobre el vidrio de la ventana mientras intento mantener mis ojos abiertos. . . . . . . — señorita Rowan! - escucho una voz que me llama una y otra vez - señorita Rowan, ¿está bien? Cuando abro los ojos veo a Rubén asomándose por la puerta del auto - señorita Rowan, ¿quiere que busque un médico? - al escuchar esas últimas palabras me enderezo de inmediato — ¿está bien? — … Si, lo siento, me quedé dormida - salgo del auto con la ayuda de Rubén. — muchas gracias por traerme — no fue nada Cuando entro a mi habitación me recuesto en la cama sin siquiera intentar quitarme el vestido, los zapatos o el maquillaje, no tengo ánimo de hacer nada ....... Mis ojos se abren cuando mi teléfono comienza a sonar y el nombre de mi jefe se ilumina en la pantalla. — ¿bueno, señor Orlando? — Rowan ¿cómo te encuentras? — muy bien, gracias. — Paul
Siento como si mi cabeza explota cuando escucho todo lo que Orlando dice mirándome a los ojos, jamás imaginé que algo así pudiera pasar, es como un sueño, uno muy bonito... Quiero sonreír, quiero besarlo y decirle que sus palabras me hacen muy feliz, que siento lo mismo por él, pero no puedo, no después de lo que hice.... yo no soy buena para él, no merezco que sienta todo eso por mí.... No puedo evitar emocionarme cuando sus labios vuelven a tocar los míos y decido corresponder a su beso, pero cuando a mi mente viene la imagen de su hermano mirándome a los ojos, lo aparto de un empujón. — lo siento— digo cuando veo su rostro confuso — ¡no!, discúlpame tú - dice mientras se levanta de la cama - creo que fui demasiado lejos. —… tú también me gustas .... es solo que ahora mi vida es tan complicada... — una leve sonrisa se dibuja en su rostro - te entiendo... y quiero que sepas que lo que dije hace un momento era verdad, voy a ayudarte a averiguar qué ha ocurrido con Stella. -..