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Fiesta de cumpleaños

La fiesta ha iniciado, alrededor de veinte hombres bien vestidos llegan al exclusivo club, unos más apuestos que otros, unos con mejor cuerpo, otros con más dinero, todos pertenecientes al mismo círculo social. De entre aquellos hombres destacan dos en especial, sin duda los más apuestos y llamativos, uno de ellos el festejado y el otro su hermano, su compañero y amigo del alma.

— te tengo preparado el mejor regalo de cumpleaños

— conociéndote sé que no me gustará del todo

—¿acaso no te gustan las mujeres?— dice en tono burlón

— simplemente, ¡no me gusta meterme a la cama con prostitutas!

— ¿y una chica virgen y pura?

— eres un enfermo y esa chica, igual de nefasta que todas las de su clase.

— creo que no fue una buena idea celebrar tu cumpleaños aquí, aguafiestas.

— me gusta el alcohol, me gusta la música pero no las mujerzuelas.

— toma, mejor bebe y cállate, ya veremos qué dices más tarde - el festejado toma el baso con whisky que su hermano le ofrece y se lo bebe de un solo trago.

*******

Rowan… 2:30 am

Me levanto de golpe cuando la puerta de la habitación se abre.

— Rowan!, ya es hora - entra diciendo Verónica

— ¿tan pronto?

— amiga, llevas aquí más de cinco horas - Verónica se acerca a mí y cubre mis ojos con una pañoleta roja

— ¿en verdad es necesario esto?

— es lo que pidió el cliente, eres como una especie de regalo de cumpleaños.

— supongo que seré la víctima de algún idiota pervertido.

— he visto al cliente, es muy apuesto, te aseguro que te va a gustar …

— ser el objeto sexual de un imbécil pervertido, no es como si me muriera de emoción.

— … Rowan, por favor no vayas a ser odiosa con el cliente, recuerda todo lo que hablamos, tienes que ser amable, encantadora y …

— seductora, si ya lo tengo bien anotado.

— bien, entonces te deseo suerte.

— gracias - Verónica me da un beso en la mejilla antes de salir de la habitación.

Me recuesto en la cama como Verónica me indicó, seductoramente como dice ella, sin embargo, no puedo evitar que mi respiración sea acelerada y me pongo aún peor cuando escucho los pasos que se van acercando por el pasillo… La puerta se abre mientras intento tranquilizar mi respiración. Es terrible la sensación de no saber lo que pasa a tu alrededor.

Me estremezco al sentir el toque de una mano que recorre mi muslo.

— ¡vaya sorpresa!— Dice una voz que resuena en mi cabeza y de inmediato viene a mi la sensación de haberla escuchado antes, pero ahora mismo los nervios no me permiten pensar con claridad. Siento como la orilla de la cama se hunde, me pongo aún más nerviosa al no tener idea de lo que este hombre está a punto de hacerme.

— ¿qué demonios hace una niña como tú en este lugar? - pregunta de repente a lo que no sé qué responder. — ¿a caso te están obligando?

— no— respondo de inmediato

— me dijeron que eras virgen ¿en verdad vas a entregarle tu virginidad a un completo extraño?

— señor, estoy aquí para complacerlo, puede hacer con mi cuerpo lo que usted desee - digo con un tono seductor, tal como Verónica me lo indicó - ... b.. bueno, siempre y cuando esté dentro d.. de los límites permitidos.- termino diciendo con dificultad, lo que rompe mi encanto. Una leve risita suena. Siento como se mueve por encima de la cama para acercarse a mí y sin esperarlo, sus labios tocan suavemente los míos. Llevo horas imaginado mil cosas pero jamás que un simple beso fuera agradable.

— señor … Se supone que no debe besarme - digo simulando conocer bien las reglas del negocio

— ¿te molesta? - dice mientras vuelve a besarme, pero está vez con un movimiento más audaz. Su boca experta juega con mis labios torpes. Con su lengua recorre el contorno de mis labios, mete delicadamente su mano por detrás de mi cabeza y me levanta de un solo tirón sin despegar sus labios de los míos, e instintivamente mis piernas se abren para acomodarme sobre su regazo. Con su mano pega mi cuerpo aún más al suyo, dejándome sentir su pecho fuerte. Mi piel se eriza cuando siento su fuerte erección por encima de la ropa y sin poder evitarlo, un gemido se escapa de mi boca mientras un cosquilleo invade mi zona íntima. ¡pero que demonios! jamás paso por mi cabeza que esto se sentiría tan bien, su aroma, su toque, sus labios besando los míos, todo me resulta agradable, inclusive el timbre de su voz.

— ¿te gusta lo que sientes?— pregunta ese hombre mientras aprieta mis caderas con sus fuertes manos.

— ¡si!— de pronto sus manos suben hasta mis hombros y baja lentamente los tirantes, dejando un camino de besos desde mi cuello hasta llegar a uno de mis senos el cual mete en su boca y mi cuerpo se colma de sensaciones que jamás había experimentado. Al inicio no sé cómo reaccionar, pero después de un par de besos, lo sujeto por el cabello para no dejarlo ir. El hombre se levanta de la cama conmigo entre sus brazos, mis piernas rodean su cintura y mis manos se aferran a su cuello mientras nuestros labios se funden en un beso apasionado. Después de unos instantes me devuelve a la cama, mi cuerpo excitado pide por más y después de un momento de incertidumbre comienzo a extrañar el calor de su cuerpo.

— ¿pasa algo? - pregunto al no escuchar siquiera un movimiento en la habitación.

— ¿estás segura de lo que estás a punto de hacer? - pregunta de repente.

— si señor - digo mientras acomodo mis piernas en forma de invitación.

— entonces quítate la venda— cuando destapo mis ojos siento como la sangre se sube a mi cabeza… quiero morirme, quiero desaparecer de este lugar ahora mismo. Me enderezo rápidamente sobre la cama mientras intento buscar algo con que cubrirme.

— ¿qué pasa? ¿Ya no deseas trabajar?

— perdón pero me ha sorprendido - digo sin poder siquiera mirarlo a los ojos

— te lo vuelvo a preguntar ¿estás segura de lo que estás a punto de hacer? .. No sé por qué demonios estás haciendo esto y no tiene por qué importarme, pero después de esto seguiremos viéndonos las caras.

— señor, yo no puedo irme así nada más, necesito hacer esto— digo mientras intento reprimir las lágrimas que quieren escaparse de mis ojos.

— yo pagaré por el servicio, no te preocupes

— no sería justo que pague por algo que no recibirá - él se acerca hasta mi y me toma del rostro buscando mi mirada.

— piensa bien lo que dices, no me gustaría que te arrepientas después. Pero si así lo quieres te propondré un trato… si esta noche tú y yo estamos juntos, será solo nuestro secreto, haremos como si nada hubiese pasado, tú seguirás con tu vida y yo con la mía, esto no afecta tu situación laboral, yo no haré más preguntas ¿estás de acuerdo?

— s.. si

— bien, entonces continuemos dónde lo dejamos— el señor Kouris besa mis labios antes de volverse a levantar y comenzar qa desvestirse, primero la camisa, dejando expuesto su torso tonificado y sus fuertes brazos, después continua con su pantalón el cual baja junto con la ropa interior. Solo puedo sentir como mis mejillas se calientan al ver a ese hombre completamente desnudo con un cuerpo tallado por los mismísimos dioses. Trago fuerte cuando comienza a caminar hacia mí. — ¿te gusta lo que ves? - pregunta con arrogancia, la cual es justificable ante su imponente figura, yo solo asiento ligeramente. Él abre mis piernas para después colocarse en medio de ellas, toma delicadamente la pantaleta de encaje entre sus manos y la baja lentamente, levantado mis piernas para sacarla por completo. Toma una de mis piernas y comienza a dejar pequeños besos en ella, besos que llegan hasta mi entrepierna. Mi cuerpo se retuerce cuando siento como su lengua irrumpe en un lugar que jamás había sido profanado de tal modo. Mis manos se aferran a las sabanas cuando comienza a succionar sin control y de mi boca se escapan gritos de placer que lo alientan a realizar un excelente trabajo.

— ¡espera! - dice mientras se levanta y se vuelve a acomodar entre mis piernas - ¿estás lista?— pregunta antes de introducirse dentro de mí. Me aferro a sus fuertes brazos mientras entra con calma, rompiendo la delgada tela que mantenía mi castidad intacta. Comienza con movimientos lentos mientras permite que mi cuerpo se acostumbre.

— ¡ah!, se siente tan bien estar dentro de ti... me estás volviendo loco ! - me siento avergonzada al sentir el placer que este hombre provoca en mí, sus caricias gentiles y sus besos apasionados, jamás imaginé que disfrutaría perder mi virginidad de este modo y menos con este hombre el cual siempre me mira con superioridad.

— me encantas - dice mientras choca una y otra vez contra mi vagina, la cual se frota contra él, buscando su calor.

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