Capitulo 81

La oficina de Raffil Leopaldo estaba iluminada por la luz tenue de la tarde. Era un espacio amplio, decorado con muebles elegantes que reflejaban el éxito y la dedicación de su dueño. En el rincón, una pequeña mesa de cristal sostenía una botella de whisky y dos vasos, un detalle que hablaba de las conversaciones importantes que a menudo se desarrollaban allí. Era un lugar donde se tomaban decisiones cruciales, no solo de negocios, sino también personales.

Ese día, Mario, el amigo íntimo de Raffil desde hace años, había llegado sin avisar. La puerta se abrió y Mario entró con su andar relajado, pero había algo en su expresión que delataba una inquietud interior. Raffil, que estaba revisando unos papeles en su escritorio, levantó la vista y sonrió al verlo.

—Mario, ¿qué te trae por aquí? —preguntó, dejando de lado los documentos.

Mario no respondió de inmediato. Simplemente se dejó caer en uno de los sillones frente al escritorio, suspirando profundamente. Su postura era la de un hombr
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