Alaia Davis
Habíamos llegado a las Vegas, Sara y yo decidimos dormir en todo el viaje y es que había sido un poco largo, ambas estábamos cansadas de la noche anterior ella porque había salido todo el día y yo había estado en mi supuesta fiesta de cumpleaños. Samuel su padre nos había despertado en una videollamada para decirme que todo iba a estar bien y que contaba con su apoyo, sin duda ese hombre era más mi padre que mi padre de verdad, tenía mucho que agradecerle, me había sorprendido lo rápido que había organizado todo pero lo agradecía. Mi amiga y yo salimos de compras y a comer, al llegar la noche estábamos listas para ir a una discoteca, nunca había venido a las Vegas pero Sara si y no paraba de decir lo maravillosas que eran y de enseñarme los lugares en dónde ella y su padre salían venir, no había duda que aquí disfrutan como reyes. El padre de Sara era empresario y uno muy reconocido, su familia estaba en los primeros 5 más adinerados del país pero a pesar de ello no solían tener la actitud típica de las personas con dinero, eso fue lo que hizo acercarme a ellos. Mi amiga había escogido para mí un vestido corto de color rojo que resaltaban mis curvas, no era algo que yo me colocara a menudo de hecho no es algo que yo me colocase, pero hoy era diferente, hoy tenía otros planes, otra idea, hoy quería disfrutar, ya había llorado lo suficiente cuando veníamos en el avión, sintiendo que todo había sido mi culpa, que quizás yo había fallado en algo pero ahora sabía que no era así y quería sentirme libre, quería hacer cosas que nunca hubiera hecho, quería disfrutar realmente mi vida y dejar de parecer que era perfecta porque no lo era y jamás lo sería. Ya no tenía que fingir ser alguien que no era. Nos subimos al taxi y este nos llevó a la discoteca, eran las 10pm y parecía muy animado, al entrar me sorprendi de lo elegante que se veía la discoteca. — Te dije que te encantaría, ven— Grito Sara a través de la música mientras tomaba mi mano y me llevaba a la barra.— Dame dos chupitos — le pidió al chico — ¿pueden darme una mesa en el balcón?— Pregunto. El chico asintio y llamo a una chica. Nos dieron nuestros chupitos, Sara me tendió el mío. — A la cuenta de tres— Le dije ella sonrio— Uno. — Dos — Tres— Ambas ingerimos todo el contenido de ese pequeño vaso. Mi garganta ardió, mi cuerpo sintió un cosquilleo. Quería divertirme como nunca, se que hoy será una noche inolvidable, está es mi noche, es la noche para que disfrutar todo lo que no había podido en 25 años. — ¿Están listas para ir al VIP?— Pregunto una chica acercándose, mi amiga y yo asentimos. Ambas seguimos a la chica uniformada, un guardia de seguridad nos abrió la cinta y pudimos subir las escaleras, se notaba que lo exclusivo del lugar y lo costoso. No era raro que mi amiga viniera a estos lugares. Ambos tomamos asiento. — Nos puedes traer 10 chupitos por favor— Pedí, Sara me miró sorprendida y luego se carcajeo.— ¿Que? Es mi festejo pos - cumpleaños ¿No?— Ella asintio. La chica se retiró, Sara y yo nos levantamos a bailar juntas, el espacio era cómodo pero todos parecían estar haciendo negocios o solo mirando, aquí arriba estaba la gente estirada y yo quería bailar, quería divertirme con los de abajo que parecían estar pasándola muy bien. Los chupitos aparecieron y luego desaparecieron rápido cuando Sara y yo nos tomamos todo, mi amiga solo seguía mis locuras sin quejarse. — ¿Bajamos?— Me pregunto, asentí. Ambas bajamos despacio por los tacones, sentía como mi cabeza volaba, mi cuerpo se sentía suave y me gustaba la sensación de no sentir ninguna preocupación y solo querer disfrutar de la noche. Ambas entramos a la pista a bailar, no se en que momento ella y yo nos alejamos, pero solo seguí bailando, moviendo las caderas al ritmo de la música, todos estaban bailando solos o con alguna pareja yo solo estaba disfrutando del momento. No sé por qué me había perdido estos momentos durante tanto tiempo, me había rehusado tantos momentos en ir con Sara discotecas por lo que la gente podía decir el verme pero ahora estaba lista para disfrutar de al menos este día, quería bailar, quería tomar. Decidí ir a la barra una vez que sentí el calor en mi cuerpo. Pedí está vez un mojito, no era tan fuerte y me ayudaría a refrescarme. — Déjeme decirle lo hermosa que se ve esta noche señorita — Me gire para ver quién me había dicho aquello al oído. Era un hombre muy atractivo vestía de traje y no parecía tener más de 35 años, tenía una pequeña barba de algunos días y sus ojos verdes claro resaltaba en esta pequeña oscuridad, su ropa se veía costosa me preguntaba que hacia un hombre como el en este lugar ¿Negocios? Sonreí y mis mejillas se calentaron sin poder evitarlo, culpe al alcohol por eso. — Muchas gracias Señor. — Oh no, nada de señor, mi nombre es Matias — Estiró su mano, la tome. — Soy Aiala — El beso mi mano. — Que nombre tan curioso y único, como tú ¿Bailas conmigo alaia?— Preguntó asentí. Tome un trago de mi mojito y lo deje en la barra camine con el hasta la pista, la música llegaba a mis oídos así que me moví al ritmo de esta mis caderas, su cuerpo estaba muy pegado al mío y yo lo estaba disfrutando, el con solo mirarme me hacía sentir como hace mucho no me sentía, deseada... Me gire para poder ver su rostros y sus ojos me miraban de forma muy intensa, no podía negar que me sentía algo nerviosa pero el alcohol en mi cuerpo me hacía actuar como jamás solo había hecho. El coloco sus manos en mis caderas y yo lo dejé hacerlo, le sonreí y aquello había sido una invitación ¿A qué no? No lo sé, no estaba segura pero si estaba segura que solo lo iba a ver hoy y que luego de esta noche ya no lo vería más. Me acerqué lentamente y coloqué mis labios justamente en su oído, podía sentir como su corazón latía rápidamente tenía que admitir que esta sensación que estaba teniendo en este momento me encantaba. Sentir que era yo la que tenía el poder, sentir que era yo la que ponía nervioso a un hombre como él, atractivo, elegante que se veía que podía tener a la mujer que él deseara y sin embargo estaba aquí buscando estar conmigo pero sería yo quien tomara la decisión final. Quizás le diría que sí o quizás solo jugaría con él y me regresaría al hotel que seguramente sería la segunda opcion. **** Abrí los ojos pero el sol me hizo volver a cerrarlos. — Sara por favor cierra las cortinas — Pedí pero no hubo respuesta, abrí los ojos una vez más para levantarme y cerrarlas yo misma pero me sorprendió ver qué no estaba en la habitación del hotel en que habíamos pasado todo el día. ¿Dónde estoy? Me levanté de forma brusca mi cabeza dolió, tome mucho alcohol de eso no hay duda. ¿Por que tome tanto? Mire a todos lados y solo ví ropa en el suelo ¿Por qué me quite la ropa? Pensé que era lo último que recordaba y a mi mente llegó aquel hombre atractivo. Ay no. Levanté la sábana que tapaba mi cuerpo. Ay no. Estaba desnuda! ¡¿Me había acostado con alguien?! No No Se supone que solo era diversión sana ¡Esto no es diversión sana! Mire a mi lado con algo de miedo y ahí estaba un hombre dormido, rápidamente lo reconocí era el hombre con el que había bailado, los recuerdos llegaron a mi mente al menos una parte de ellos, había algo que no lograba recordar por ejemplo como había llegado hasta aquí ¿Y dónde estaba mi amiga? Recuerdo que lo último que supe de ella fue cuando bailabamos. Me levanté con cuidado de no despertarlo pero ver un anillo en mi dedo me hizo gritar espantada. Ay no! No Dime qué no hice eso. Se veía lujoso y no parecía ser falso. M****a no! Dime qué esto no es real. No puede ser real! No pude a verme casado con un completo desconocido ¿Acaso estaba muy loca? Bueno estaba borracha. Ay nooo! — ¿Que pasa?— Aquel hombre me miró como si estuviese loca— ¿Aún no te vas? Ignacio te pagará al salir Y a este m****a que le pasa? ¿Me pagará al salir? Y la imagen que tenía de noche del hombre poderoso que tenía la mujer que deseaba y me había caído, este de hecho sí parecía ser un hombre poderoso pero parecía ser un hombre poderoso que contrataba ¡puras prostitutas! qué asco — No soy ninguna prostituta!— Grite como histérica— Solo me emborrache.— Trate de justificame y no se porque lo estaba haciendo no tenía que hacerlo. — Disculpa use mal mis palabras, Ignacio te pagará el taxi para que te vayas a tu casa — Ignacio tendrá que hacer más que pagar el taxi — No sabía quién era Ignacio pero sus palabras solo me decían que este hombre solía hacer esto muy a menudo — Tendrá que pagar un divorcio. El frunció el ceño — Eres casada? — Eso parece — Le enseñe el anillo en mi dedo. El tomo mi mano y miro el anillo. Quite mi mano bruscamente al darme cuenta que seguía desnuda, busque mi ropa y me la coloque lo más rápido posible — ¿que significa eso?— Preguntó. — No lo sé — Dije sinceramente — Pero antes de conocerte no lo tenía Espero que el estuviera entendiendo lo que yo quería decirle. — Estás insinuando que tú y yo... — No lo sé! — Lo interrumpí— Ya te dije que no lo sé, debo irme — Tome mis cosas y me fui lo mas rápido que pude escuchando sus gritos. No sabía cómo lidiar con esto por eso me iba, no sabía siquiera si esto era real, necesitaba un baño, dormir, comer y luego mi cerebro pensaría que hacer. Ay Dios! No me pude haber casado ¿O si? ¿Que tan borracha tuve que haber estado para hacer eso?! Tome un taxi y mientras me montaba pensé en como iba a localizar a este hombre después si era cierto que nos habíamos casado, no sabía pero no era algo por lo que iba a preocuparme en este momento. Saque dinero de mi cartera que para mi suerte no la había perdido, tenía 20 llamas de Sara, al llegar al hotel subí lo más rápido que pude a mi habitación, mi amiga estaba dormida en el sofá. — Dios llegaste!— Se despertó por el sonido de la puerta. Se veía muy aliviada — ¿Por qué me dejaste sola? Pensé que algo te había pasado, dijimos que íbamos a regresar juntas y yo parecía estar muy borracha ¿Cómo fue que me alejé tanto de Sara? ¿Por qué me alejé de Sara?! seguramente la belleza y el atractivo de ese hombre me había hecho hacer cosas estúpidas por eso es que no solía salir el alcohol es muy mala compañía para mí no hay duda de eso — Amiga creo que me he casado— Solté la bomba.Alaia Davis Habíamos decidido olvidarnos de cualquier cosa que hubiera pasado en las Vegas. ya saben lo que pasa en las Vegas se queda en las Vegas al menos eso había dicho ella y había decidido hacerle caso, no quería preocuparme por eso en este momento, era mi fin de semana de relajación, además eso no tenía porque afectar mi vida real solo había sido una locura de fin de semana y probablemente todo era falso. — ¿Como les fue en el viaje?— Pregunto Samuel el padre de Sara, estaba frente a una camioneta negra polarizada— ¿Se divirtieron?— pregunto con una pequeña sonrisa en su rostro. Asentí Sara brinco a los brazos de su padre, no pude evitar sentir un poquito de envidia. — Fue un buen viaje— Le dije — muchas gracias por costear todo Se acercó y me besó la frente. — Pensé que sería un buen regalo de cumpleaños, vamos suban.— Ambas subimos— las dejaré en el edificio y me iré a una reunión que tengo, quería ver qué habían llegado bien sin ningún incidente. Bueno, así como sin
Alaia Davis — Es un placer conocerte Alaia— estiro su mano yo la tomé y como aquella noche el la beso mientras que me miraba con aquella intensidad en su mirada. Está bien, sentí mis piernas templar. ¡Dios no! ¡Él es el tío de Alexander! Mi familia me mataría, si se llegaran a enterar de lo que había hecho, este hombre ni siquiera había sido mencionado por su familia. Esto me iba a ocasionar muchos problemas. Debí alejarme apenas lo ví en la discoteca. Debo alejarme de él ahora! — Es hora de la cena y el brindis— Mi madre me halo hacia ella haciendo que me soltará de Mathias. Luego de eso me soltó y los tres caminamos hacia la mesa más grande en dónde estaban los novios y sus familias, en las demás mesas estaban ya sentados los demás invitados. Tome asiento, solo quedaban dos vacíos, me senté aún lado de mi madre y Mathias quedó frente a mi. Respira profundo. Yo puedo con esto solo tengo que calmarme, solo tengo que respirar profundo todo está bien, todo está en mi mente
Alaia Davis Una pequeña sonrisa se dibujo en su rostro, parece satisfecho con mi respuesta, este hombre me causaba mucha curiosidad, me intrigaba saber que pasaba por su cabeza. No sé porque tenía la sensación de que él sabía cosas pero actuaba como si no supiera nada, podía notar que eres ese tipo de personas que le gustaba observar, que quería tener la información siempre para tener el control. Quizás no lo conocía pero por alguna razón sentia que lo hacia, sentia que podía descifrar cada una de sus expresiones y una parte de mí realmente quería hacerlo. Borre aquellos pensamientos de mi cabeza. ¿Qué tonterías estoy diciendo? En este momento tenía que concentrarme en lo importante. ¿Cómo sabía mi dirección? ¿Cómo había llegado hasta aquí? ¿Que es lo que él quería exactamente que yo hiciera? ¿Que cosa acababa de aceptar? Tenía tantas preguntas para hacerle. — ¿Cómo supiste que vivía aquí?— Le pregunte. — Bueno no fue difícil, solo le pregunte a una de l
Alaia Davis Salí del apartamento para dirigirme a mi trabajo, me subí al auto y maneje directamente a la oficina, al llegar estacione y subí al ascensor y al llegar a mi piso habían dos personas en la puerta de mi oficina. Mi madre ya había hecho de las suyas eso estaba más que claro. Bufé. ¿Esto era en serio? Sabía que no iba a dejarme pasar el hecho de que le haya pegado a su pequeña hija — Alaia— Mire a mi jefe quien caminaba hacia mi — Lo siento mucho pero estás despedida— Dijo como si nada. — ¿Por qué? — Pregunté quería saber cuáles iban a hacer las patéticas razón por las cuales el me iba a despedir, sabía lo bien que yo hacía mi trabajo así que no tenían ninguna excusa lo suficientemente buena. —Alaia.. Con eso quiere decirme que lo obligaron. — Sabes que puedo demandarte?— Le pregunté — Lo que haces es despido injustificado— Le dije.— Ni siquiera eres capaz de darme una razón para despedirme Estaba cansada de dejarme, estaba jodidamente cansada
Alaia Davis — Entonces te casaste con el — Mi madre habló luego del silencio que hubo Sí las miradas matasen la de mi madre me hubiera matado hace rato, era evidente que estaba furiosa al saber que ahora yo era esposa de un hombre como Mathias adinerado y que su hija predilecta estaba con el que posiblemente se quedaría sin nada. El padre de Alexander me miró sorprendido. ¿A qué no se lo esperaba? Pues yo tampoco pero así sucedió, y solo tuve que emborracharme. — Si, Mathias es un gran hombre, realmente no sabía el hombre tan maravilloso que había estado rechazando todo este tiempo pero una vez que le di la oportunidad bueno terminé casándome con él— Dije mintiendo Realmente no tenía idea si este hombre era maravilloso, no lo conocía suficiente para decir aquello o incluso para tener una opinión sobre él. — Lo lamento por ti cariño— Le dijo la mujer que me dió a luz a mi ahora esposo, Mathias tomo mi mano— Alaia es... Especial, una mejor opción hubiera sido mi pequeña Carla Q
La seguridad de la empresa llegó hasta el piso en donde estábamos. — Pueden sacar a mi querido hermano del edificio— en su voz podía notar la satisfacción que sentía el poder decir esas palabras, seguro lo había estado deseando durante mucho tiempo.— Antonio Montenegro ya no puede pasar del segundo piso y de querer hacerlo tendrán que Llámame y yo daré la autorización o no. ¡Oh por Dios! Mire a Carla se veía sumamente frustrada con todo lo que estaba pasando y no solo eso se veía bastante humillada. Me pregunté qué estará pasando en casa y cómo reaccionarán con el hecho de que mi esposo les esté quitando todo lo que ellos creían haber conseguido, dos años de trabajo duro para Carla seguramente teniendo que sonreír teniendo que aguantar que Alexander pos pusiera cosas para estar. conmigo o que me viera en público con él y ahora que por fin lo tiene y puede presumir de ser su novia resulta que le están quitando absolutamente todo porque es el heredero de nada. Quizás y solo quizás
La vi irse de forma apresurada de mi ahora oficina, me preguntó ¿Qué estará pasado por su mente? Esa mujer me daba mucha curiosidad, nunca sabía que estaba pensando aunque su rostro era sumamente expresivo. Quería comenzar a conocerla mucho más todo el tiempo que había estado detrás de ella ahora teniéndolo de frente me he dado cuenta que no me servía de mucho no conoció bien sus gustos no conoció bien qué estaría pensando depende a las expresiones que hacia, verla en foto sin duda no me había servido de nada ni saber en dónde había estudiado cuántas carreras había estudiado Cuántos años tenía en dónde vivía qué carrera estaba manejar cuál era su seguro social nada de eso me servía en este momento. Me había sentado en las cosas tan insignificante que realmente no me había dado cuenta de lo importante y era conocerlas realmente a ella fue lo que había hecho sino a ella. Qué estúpido había sido. rei de lado al recordar cómo me miraba hace unos segundos como si quisiera comerme. Qu
Matias me había llamado para decirme que mañana en la mañana nos mudaríamos, no había duda que aquello me había caído muy bien y había decidido pasar la noche con Sara. Cuando le conté a Sara todo lo que había pasado ese día no había parado de reír Ella también había deseado estar ahí para ver la cara que esos tres colocaban. También le conté que su padre ya sabía algo de lo que había sucedido en las Vegas, le conté cómo había sucedido todo y ella parecía escuchar atentamente para repetir lo mismo que había dicho yo y no desmentirme. Tengo que admitir que me sentí mal planificando en Cómo engañar a Samuel porque realmente no quería hacerlo no quería defraudar su confianza pero mucho menos quería decepcionarlo y sinceramente sentía que era mejor decirle que me había enamorado de un extraño a decirle que me había acostado con un extraño y borracho me había casado con él al menos eso era lo que yo creía y estaba dispuesto a hacer cualquier cosa va a decir cualquier cosa para mantene