Casada con él tío mafioso de mi Ex
Casada con él tío mafioso de mi Ex
Por: Kar
Capitulo 01

Alaia Davis

Sonreí falsamente tratando de verme bien ante estás personas y no estoy segura del porque lo estoy haciendo, no conozco a nadie, mi madre ni siquiera se había tomado la molestia de invitar a mis amigos aunque sea para que la noche sea algo amena para mí, estoy segura que si Sara estuviese aquí todo sería diferente al menos estaría disfrutando algo la velada.

Solo hay personas que me sonrien hipócritamente, algunos solo vienen a sentirse parte de la élite, solo vienen para sentirse importantes.

Que personas tan estúpidas.

Ya quiero irme de aquí.

— Felicidades hermosa — Una completa desconocida se acercó a mí y me abrazo correspondi aquel abrazo sintiéndome incómoda — Que hermosa te vez hoy, siempre lo estás pero hoy realmente brillas — Le sonreí y agradecí, ella tomo una copa de champagne y se fue junto a un hombre el cual quería asumir era su esposo, aunque realmente no lo sabía, como dije antes no conozco a nadie en esta sala.

Le agradecí a Dios que la mujer se haya alejado de mí, realmente estos lugares no eran para mí, no me hacían sentir nada cómoda, tenía que estar sonriendole a todos como si mi vida dependiera de eso, y si había algo que yo odiaba era hacer algo por compromiso

¿A qué hora llegaría mi novio? Obvio que a él si lo habían invitado, su familia era una de las más importantes por la empresa que poseían y claro que mi madre no dejaría afuera a una familia como la de el, tan importante y reconocida, gracias a él todas estas personas estaban aquí queriendo convivir con mi familia.

Alexander me había dicho que llegaría hace dos horas y aún no lo he visto, la casa de mis padres no es tan grande como para que no hayamos coincidido, quizás se le había hecho tarde o no llegaría, aunque no sería considerado de su parte ya que le pedí estuviese conmigo hoy para tratar de sentirme lo más cómodo posible en este lugar.

Suspiré.

Quizás debería llamarlo y preguntarle si vendria

— Sonríe Alaia— Mamá apareció de la nada y tomó mi brazo haciendo presión en el, me queje suavemente ante aquel duro agarré — que se ve real, no esa m****a que haces!— Aún estaba hablándome de manera ruda, aún tenia aquella sonrisa en su rostro— La gente te está mirando, no me dejes en vergüenza como siempre ¿por que no puedes ser real una puta vez en tu vida?

¿Por qué no podía ser real?

Yo era la única que era honesta en esta familia, no era falsa e hipócrita como ellos, si no me gustaba estar en un lugar, no iría, mi madre por otro lado iba a todos los lugares a donde era invitada porque ella siempre debía de quedar bien con las personas y más si tenían una buena posición social, estaba ansiosa y deseosa de pertenecer a una clase social que jamás había pertenecido.

Intenté hacer lo que pidió, no quería problemas, no hoy, cada cumpleaños mi madre se empeñaba en hacerme una fiesta solo para aparentar pero realmente solo hacía de mi cumpleaños el peor día de mi vida, siempre recibiendo malas palabras y ofensas para que sea como ella quiere.

"Quizás no es el patito feo como quieres hacerla ver"

"Hay que admitir que es muy hermosa, aunque no se parece en nada a su familia"

"Quizás no es el patito feo, pero está claro que no es como su hermana"

"Le falta mucho para ser parte de esa familia"

"¿Segura que no es adoptada? no parece una Davis"

Comenzaron los comentarios de las personas, era fácil pasar por lado y escuchar como era el tema de conversación de muchas personas.

Doble los ojos con fastidio, y una vez más solo sé que mi madre arruinó otro cumpleaños.

Quería huir de este lugar, pero sabía que no podía hacerlo no sin que hubieran consecuencias para mí.

— Alaia ve a buscar a tu hermana por favor, haremos un brindis en tu nombre — Dijo papá acercándose — Y tenemos que estar los cuatro juntos para las fotos, para que todos vean la hermosa y perfecta familia que somos.

Para las fotos, eso era lo único que a mis padres les importaba,, está fiesta no había sido para mí, había sido para que ellos quedaran bien frente a todos, para que la sociedad no pensara que ellos tenían preferencia entre sus hijas.

Los padres perfectos

Las hijas perfectas

La familia perfecta.

De perfecto no teníamos nada, éramos todos lo contrario a eso.

Camine alejándome de mis padres, no quería ir a buscar a mi hermana pero cualquier excusa para alejarme de todos para mi siempre sería maravillosa.

Suspire.

— No te detengas por favor— fruncí el ceño al oír eso

¿Que diablos?

¿Esa era Carla?

¿Con quién estaba?

Menos mal que había venido yo y no mis padres, camine un poco más lento de lo habitual, buscando que escucharán mis pasos no quería ver a mi hermana en esas cosas.

— Joder!— Exclamó un hombre

Aquella voz me hizo caminar rápidamente hasta el despacho y abrir la puerta con cuidado para ver si era la persona que yo pensaba y ahí estaba Carla con Alexander.

Me quedé muda, mi garganta se secó y mis ojos se humedecieron.

¡Esto no podía ser real!

¿Esto era real?

Esto tenía que ser una pesadilla.

— ¿Que es esto?!— Mi voz salio en un pequeño susurro, pero supe que ambos me escucharon cuando Carla quien estaba tendida en el escritorio se levantó y Alexander se alejo de ella  intentando tapar sus partes íntimas.

— Alaia pero ¿que haces aquí?!— Preguntó Alexander con la voz casi temblando, sus ojos era de horror al verme en la puerta de pie mirándolos.

¿Qué hago yo aquí?

¡Claro que ese es el problema que yo estoy aquí mirando como ellos me ven la cara de estúpida!

Mi hermana y mi novio...

— ¿Que hago aquí?— casi grite aquello sintiendo como la ira envolvía mi cuerpo ¿Eso era lo que tenían para decir?— ¿Acaso no esperabas que te encontrara de esa forma? — Pregunté molesta — ¡¡¡engañandome con mi m*****a hermana!!!

— Alaia las cosas no son como te imaginas

Una carcajada me hizo dejar de mirarlo para mirar a Carla quien tenía una enorme sonrisa en su rostro

— ¡Al fin! — Parecía estar disfrutando de que yo estuviera frente a ellos mirándolos desnudos — No sabes cuánto tiempo imaginé este momento y mira luego de dos años al fin te enteraste— ¿Dos años? ¿Llevan dos años juntos? — Al fin podemos ser libres de ti y estar escondiéndonos

Libres de mi...

Alexander comenzó a vestirse

Mire a Alexander el parecía querer hablar pero luego solo volvió a cerrar la boca ¿Ahora no tenía nada que decir?

Dos años viéndome la m*****a cara de estúpida

¡Dos!

— ¿Dos años? Alexander Tenemos dos años y medio juntos, pensé que nos íbamos a casar— Las lágrimas brotaron de mis ojos, se cuan patética me debo ver, pero no puedo evitarlo, me sentía tan llena de rabia de ira

¿Por qué ellos me estaban haciendo esto? Él era mi novio y ella mi hermana, yo no merecía esto ¿O si? ¿Yo merecía esto?

Carla una vez más se carcajeo, no había duda que ella si que lo estaba disfrutando.

¿Por qué?

¿Cuál era el mal que yo le había hecho a ella?

¿Por que se empeñaba en hacer mi vida miserable?

— el se va a casar pero no contigo — Subió su mano y en su dedo estaba un hermoso anillo de compromiso, yo conozco ese anillo. No puedo creerlo.— No se porque te hiciste ilusiones con el Alaia, si el nunca hablo de matrimonio contigo, además se que hace mucho ustedes no tienen intimidad, hermana ¿Qué es lo que esperabas que sucediera?

La estúpida aquí siempre fui yo.

¡El la quería a ella!

Carla tiene razón, el nunca hablo de eso conmigo yo fui la única estúpida que se ilusiono con eso.

Que estúpida soy

— Carla por favor — Le pidió Alexander para que dejara de hablar pero ella ahora solo estaba cruzada de brazos sin dejar de mirarme con aquella pequeña sonrisa en su rostro.

Quería golpearlos tan pero tan fuerte e irme corriendo de aquí, quería alejarme demasiado de ellos, quería olvidarse de que estás personas alguna vez existieron.

¿Cómo pudieron hacerme esto?

— Eres una m*****a zorra y tu un desgraciado y hijo de...

— ¿Que sucede aquí?— Mis padre entraron.— ¡Carla! por favor vístete — Le pidió mi madre como si la escena ya se la esperara.— Tus gritos se escuchan hasta el salón, no seas escandalosa Alaia, los invitados pueden escuchar y eso nos va hacer quedar mal, imagínate que alguien tome una foto de esto, ay no! ¿Cómo nos vería la prensa?

Una vez más la imagen era todo lo que a ellos les importaba.

No les importaba que Carla se estuviera acostando con mi novio!! Para ellos esto no era nada, vi como Carla se vestía escondida para que mis padres no la vieran y Alexander ya vestido solo tenía la cabeza abajo.

¿Por qué no me miraba a los ojos?

Miré a mis padres cuando todo pareció conectar en mi cerebro.

— ¿Ustedes lo sabían?— Le pregunté a mis padres, creo que ya sabía la respuesta — ¿Sabían que ellos dos estaban juntos desde hace dos años?

— Claro que sí hija— Hablo papá como si aquello fuese algo sumamente normal, como si ellos no me hubiesen estado engañando ¿Por qué me sorprendía? — Se que te duele pero míralo de esta manera Alexander y tu hermana merecen ser felices sin que tú intervengas, ahora que lo sabes ya no tienen que esconderse

Ellos merecen ser felices.

Ahora no tienen que esconderse, porque claro siempre fui yo la que estaba impidiendo que mi hermana fuera feliz.

El se acercó y limpio mis lágrimas. — Ya basta de drama, hay que salir y hacer el brindis, Alexander por hoy necesito que te coloques junto a Alaia por favor, ya luego anunciaremos que ustedes terminaron y luego que estás con Carla

¿Que m****a era esto?

¿Esto realmente estaba sucediendo?

Y se supone que estás personas también eran mis padres y qué me aman.

— Vayanse todos a la m****a — Dije mientras salia de aquel lugar sintiéndome destrozada.

Ellos sabían, ellos siempre lo supieron.

Podía sentir las miradas de todos mientras pasaba por el salón pero no me importo, ya no me podía sentir más humillada de lo que me siento en este momento.

Una vez fuera de la casa de mis padres, me subí a mi auto lo encendí y comencé a manejar hasta mi apartamento, al llegar deje mi auto en el estacionamiento, me subí al ascensor y este me llevó hasta mi piso, al entrar no pude evitar lanzar todo lo que encontraba a mi paso, estaba molesta y muy dolida no solo el me había traicionado toda mi familia lo había hecho.

¿Por qué?

¿Yo merecía eso?

Busque mi celular de forma desesperada, marque el número de Sara necesitaba a alguien que estuviera de mi lado, a alguien que pudiera consolarme.

— Amiga!— Contesto muy efusivamente.

— Alexander se estaba acostando con Carla— Susurre aún en llantos sentada en el suelo.

Un gruñido se escuchó del otro lado de la línea

— Te dije! — Exclamo— Que hijo de su madre, mira que engañarte con la fácil de tu hermana, si te queria estar con alguien más ¿por que no termino contigo?

Porque era un desgraciado.

— Dos años llevan Sara, dos años y se van a casar ¿recuerdas la foto del anillo que te envié? No era para mí era para ella, ella lo tenía en su dedo, se van a casar — El llanto broto más fuerte al terminar de decir eso.

Le había dado dos años de mi vida y aunque pensé que nuestra chispa se estaba apagando resulta que nunca estuvo encendida.

¿Por qué no me di cuenta?

Es que nunca note un cambio en el y es que no me dió tiempo de hacerlo porque siempre estuvo con las dos al mismo tiempo.

— No llores por ellos, te pasaré a buscar y le pediré a mi papá que nos preste el avión, nos vamos a ir a las Vegas y vamos a pasar todo el fin de semana ahí, vamos a celebrar tu cumpleaños, te vas a ligar a unos chicos muy buenos, vas a disfrutar y al regresar vas actuar como si nada porque tú eres mejor que ellos, eres una mujer inteligente y hermosa — Asentí aunque sabía que ella no me estaba viendo— Ya paso por ti — Dicho eso colgó.

Quería hacer lo que ella dijo, quería levantarme e irme lejos pero solo quería estar en cama y llorar mucho, llorar por lo estúpida que era.

Me levanté para dirigirme a mi habitación y ahí estaba una foto de los dos, en una cita maravillosa que yo había organizado para el, tome aquella foto para luego lanzarla al suelo, los vidrios salieron volando por todos lados.

Le había dado todo de mi, cada día, le di mi 100% y me entregue a el por completo.

¿Que tenía ella que yo no?

La puerta se abrió y mi amiga entro, me miró con lastima.

Odio esa mirada. — Ven, vamos para que hagas tus maletas, papá está organizando todo.

Camine con cuidado hasta la habitación, la vi tomar todas las fotos en dónde el estuviera y guardarlas, con su ayuda hice las maletas y me volví a maquillar también me cambié por algo más cómodo, salí del edificio en dónde ambas vivíamos y nos subimos está vez en su auto, hicimos una parada para comprar helado y nos fuimos al aeropuerto privado en dónde su papá tenía su avión.

Nos subimos en el avión y en todo el camino solo llore.

Llore por sentirme estúpida

Llore porque ya no había vuelta atrás

Llore porque lo único que había pedido era alguien que me amara de verdad y en su lugar había conseguido a alguien que me había destrozado.

Solo quería a alguien para mí ¿Acaso eso era mucho pedir?

Solo quería ser feliz, pero ahora el destino quizás me quería hacer ver qué la felicidad no era para mí, había querido creer que todos teníamos una oportunidad, pero la vida parecía estar tan enseñada conmigo, había crecido en un hogar donde no me querían y había conseguido un novio que evidentemente tampoco me quería.

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