Capítulo 570
Así que Pedro carecía de todo concepto sobre un padre.

—Sí —asintió Luciana—. Claro que tienes un papá; todos tenemos padre y madre.

Pedro se quedó callado, notablemente confundido. Luciana no presionó; dejó que él lo asimilara a su ritmo. Tras un rato, él al fin habló:

—Entonces, ¿mi papá tampoco está… igual que mamá?

Al oírlo, Luciana sintió un pinchazo de dolor en el pecho y un sabor amargo en la garganta.

—¿Por qué piensas eso, Pedro?

Él frunció más el ceño, tratando de explicarlo:

—Porque… nunca viene a verme.

Luciana sintió que se le oprimía el corazón y los ojos se le humedecían. ¡De qué forma lamentaba haber sacado el tema! Al fin y al cabo, si Ricardo no encontraba donante de hígado, sería su destino. Él sembró la semilla del desinterés en sus hijos, y ahora cosechaba que Pedro asumiera que “papá no existía”.

—Pedro, ¿por qué no pruebas esta fresa? —cambió de conversación, ofreciéndole un pedazo—. Mira, casi te manchas toda la cara —bromeó—. ¡Pareces un gatito!

No se quedó a c
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