Thirty six

Sarah Brown

Cuando desperté, Vlad ya no estaba a mi lado, se había ido y lo único que me dejó fue un nota sobre la mesita de noche. Eso si, me hizo suya casi toda noche, pasé la mejor noche de mi vida.

Lo bueno también, que se llevó a su prima, no la dejo la aquí. No quiero estar con dolores de cabeza y cubriendo mis espaldas, quiero estar tranquila y no aguantar a una loca enamorada.

Le dije a María que desayunara conmigo, no quería estar sola. María era mi gran apoyo, mi confidente, era una madre.

El sol había salido y hacía un tiempo primaveral, hacia tiempo para desayunar en el jardín.

—Dios, es maravilloso este tiempo. — habló María cerrando los ojos y alzando la cabeza frente al sol. —¿Vlad y tú lo habéis arreglado?

—Si, lo hablamos y lo solucionamos. — sonreí. —Explicó lo que ocurrió y bueno, le creí. — mordí mi labio inferior. —Aún no me creo que me haya pasado esto. — me observó.

—¿A qué te refieres, cariño?

—No sé, tener una relación con
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