Vladimir SokolovMe duele mucho escuchar como habla de su destino, ella sabe que va a morir, lo tiene mentalizados. Pero no quiero que tire la toalla, quiero que sea valiente y que no se rinda.Pero para eso estoy yo, para ayudarla, para apoyarla y que nunca se rinda.Ahora la tengo apoyada en mi hombro y acaricia mi mano. Me encanta tenerla de esta manera, tan cerca de mi. —¿Quieres dormir? — pregunté acariciando su brazo. —Si, pero quiero que duermas conmigo. — sonreí y asentí.—Claro, vamos. — me levanté y la ayudé.La cogí de la mano y nos subimos a la habitación, entramos y cerré la puerta. Sarah fue directa a la cama, se descalzó y se metió dentro de la cama. Fui y me puse a su lado, la acerqué más a mí cuerpo y me acurruqué en su cuello. La verdad que necesito dormir, tengo mucho sueño y deseaba dormir sin una hora específica para levantarme. Cuando desperté, busqué a Sarah con la mano, pero no la encontré. Abrí los ojos y no la vi a mi lado, era ya d
Sarah Brown Tenía aquí a esa mujer, una mujer que miraba como su enemiga. Bueno, no estoy aquí por casualidad. Pero puedo notar su odio hacía a mí, me da igual es o no su prima y de donde venga. No dejaré que me vuelvan a humillar, ya bastante tuve con el hermano de Vlad, no toleraría otra loca más.Estamos cenando, yo me mantengo callada, mientras escucho la conversación de ellos. Vladimir está feliz de verla, se lo puedo notar. No estoy celosa, es su prima y es normal que quieran ponerse al día. Vlad de vez en cuando me observa y yo le devuelvo el gesto.—¿Usaré la habitación de siempre? — preguntó la rubia. —Tengo un sueño horrible.—Pues cena y te acuestas. — respondió mi chico. —Y si, ocuparas la habitación de siempre. — ella asintió. —Acuéstate, Sarah y yo haremos lo mismo.—¿Dormís juntos? — la miré y bebí agua para ocupar mi sonrisa. —Si, dormimos juntos. — ella hizo una mueca de disgusto. —Antes de dormir, sabes que tenemos una conversación p
Vladimir Sokolov Cuando vi aquella imagen, quedé paralizado. Sabía que esto iba a ocurrir, pero no creí que tan pronto. Mi prima está en el suelo, encima de los cristales rotos, sus manos tienen sangre y sus piernas tenían cortes. Fui hacia ella para ayudarla a levantarla, Sarah la fulminaba con la mirada, como queriéndola matar. Su pecho subía y bajaba con rapidez, señal que estaba bastante cabreada. Ella también tenía sangre, esa sangre corría por su cuello y sabía que mi prima comenzó todo.—Tu novia esta loca. — habló mi prima furiosa. —Mira lo que me ha hecho. — me enseñó sus manos con sangre. —La próxima vez que me provoques, será peor. — miré a Sarah tras escucharla hablar de aquella manera. —Si tu prima se vuelve acercar a mi, juro que la próxima vez, la lanzó por el balcón. — me advirtió mirándome con seriedad.Me quedé solo con mi prima, que seguía mirándose el cuerpo.—¿Qué cojones hacías en mi habitación? — llamé su atención. —Queria hablar con ella. — sonreí, no me cr
Sarah Brown Vlad se iba, me iba a quedar aquí con su prima y algo me decía que íbamos acabar mal. Es una mujer cruel, manipuladora y cree que puede herirme. Hoy dormiría con él hasta que volviera y no sé cuándo volverá. Sinceramente tengo miedo, sé que se va por un trabajo suyo, sus cosas ilegales. Estaba en la cama esperándole, me había dicho que no tardaría y aquí estoy. Metida en la cama con la lámpara encendida. Los minutos pasan y él no viene, así que decido salir de la habitación e ir en su busca. Cuando estoy en la puerta de su despacho, no escucho ruidos, abro la puerta y me encuentro con la imagen mas dolorosa para mí. Vlad agarraba de la cintura a Karen, mientras lo abrazaba por el cuello. Vlad estaba sin camisa, con los labios rojos por el pintalabios de Karen. Mis lágrimas salen sin aviso, jamás imaginé que Vlad me hiciera eso. No le veía como un hombre infiel, pero el cabrón si lo era y supo enseñarme. Vlad notó mi presencia y su rostr
Vladimir Sokolov No puedo creer que ella piense que la engañé, si, estuve en escena comprometida, pero no es como ella piensa. Se me cayó un poco de vino en la camisa y me la quité, Karen me pilló desprevenido. Sarah no me cree y la entiendo, pero debería escucharme, que me crea. No me dejó dormir con ella y no he pasado una buena noche, me encanta dormir con ella y poder abrazarla.—Karen, lo de anoche no puede volver a ocurrir. — ella asintió. —Sarah cree que la engañé y ahora está mosqueada.—Lo sé, lo siento. — se disculpó. —No quería meterte en problemas con ella. —Sarah es mi novia, es la señora de la casa. — sonrió. —Si ella toma la decisión que te vayas, no podré hacer nada. —Venga, Vlad. — me observó. —Es tu casa, ella no puede hacer nada. Vale es tu novia, pero yo soy tu familia. — exclamó. —Una prima que me besó, una prima que me ha metido en problemas. Deja de ir detrás de mi, porque jamás me voy a fijar en tí. — contrataque. —Deja de provo
Sarah Brown Cuando desperté, Vlad ya no estaba a mi lado, se había ido y lo único que me dejó fue un nota sobre la mesita de noche. Eso si, me hizo suya casi toda noche, pasé la mejor noche de mi vida. Lo bueno también, que se llevó a su prima, no la dejo la aquí. No quiero estar con dolores de cabeza y cubriendo mis espaldas, quiero estar tranquila y no aguantar a una loca enamorada. Le dije a María que desayunara conmigo, no quería estar sola. María era mi gran apoyo, mi confidente, era una madre. El sol había salido y hacía un tiempo primaveral, hacia tiempo para desayunar en el jardín.—Dios, es maravilloso este tiempo. — habló María cerrando los ojos y alzando la cabeza frente al sol. —¿Vlad y tú lo habéis arreglado?—Si, lo hablamos y lo solucionamos. — sonreí. —Explicó lo que ocurrió y bueno, le creí. — mordí mi labio inferior. —Aún no me creo que me haya pasado esto. — me observó.—¿A qué te refieres, cariño? —No sé, tener una relación con
Sarah Brown ¿Cuándo llegas apreciar realmente tu vida? ¿Cuándo pierdes a un ser querido? ¿Cuándo recibes una mala noticia? ¿Cuando estás apunto de morir? ¿Cuándo tienes tus días contados en la vida?Para mí, fue peor noticia enterarme que tenía mis días contados. Qué dejaría a mi familia, que no les volvería a ver. Qué les dejaría solos. Sin su pequeña, como ellos me llamaban. Aprecié más mi vida, a vivir al máximo. Pasar tiempo con mi familia, como si mañana me fuese.Me veía más palida, con menos fuerza y cada vez mis mareos, eran más frecuentes.Por mucho que yo intentará seguir, luchar... Era en vano, mi corazón cada vez están más débil. Tengo miedo, mucho miedo y no lo niego. Tengo miedo a morir, miedo a dejar a mi familia, a no poder vivir como a mí me gustaría. Aunque mis padres sonrían y se vieran felices, sé que están sufriendo mucho. Su hija estaba enferma y la perdían, pero... ¿Qué podría hacer yo? Está maldita enfermedad me tocó a mí, me
Vladimir Sokolov Todo para mí se volvió frío, oscuro. Perder a mi esposa, fue lo peor que me pudo pasar. La extraño tanto, extraño sus besos, su sonrisa, su voz, todo. Ese hombre me la arrebató y no sabe que se metió con el tipo equivocado, le voy a pagar con la misma moneda. Seguí sus pasos, los pasos de su familia y sobretodo los pasos de su preciosa hija la cardiaca. Le voy a dar de su medicina, voy a darle donde más le duele. Su hija, es su tesoro, su ojito derecho.Todos los días, miro al cielo y le pido a mi esposa que me dé fuerzas, que me ayude. Qué me ayude a seguir adelante sin ella, pero no me da ninguna, no recibo ninguna señal.Miro la ficha de la joven, Sarah Brown. La hija querida del hombre que tanto odio, me hace gracia porque perderá a su hija. Esa niña tiene los días contados, en mi manos, durará menos. Ella no me sirve, solo es mi moneda cambio. Si se muere no, no es de mi incumbencia, solo quiero venganza. Soy el jefe más temido de