En medio del caos que se volvió la habitación del alfa, el brujo Andro seguía concentrado en bloquear el dolor de Elisa, al escuchar cómo se iban rompiendo los huesos de su cadera, sabía que con su complexión humana no podría mantenerse consiente por demasiado tiempo.— ¡Ahhh!— grita Andro siendo arrojado contra la pared de forma inesperada.Al momento de quedar inconsciente, Elisa soltó esa puerta que había abierto para poder ingresar y controlar su cuerpo, había sido arrojado de forma brusca y contundente.— ¡Me expulsó!— gritó Andro al mismo tiempo que se levantaba recuperándose del golpe.— Sentirá el dolor de inmediato…El cuerpo de Elisa comenzó a retorcerse, aunque los ojos no se abrían y por más que le llamaban Elisa no respondía.En ese momento Braham, estaba ansioso con la respiración acelerada.— ¡Miel por favor! ¡Ayúdala!— decía Braham al mismo tiempo que intercalaba su mirada entre su mujer y su nueva hija, era hermosa, grande, fuerte, con los ojos color almendra igual qu
Después de haber tomado una de las decisiones más difíciles de toda su vida, Alfa Líder Braham corre tan rápido por los campos plagados de pinos, que corta el viento.Emmet su lobo se encuentra desesperado, con sus colmillos expuestos y las garras listas para desmembrar a cualquiera que se le pusiera enfrente.Varios guerreros eran los compañeros infalibles del Alfa Líder, siguiendo cada uno de sus pasos.Aunque Braham no pudo evitar derrapar al encontrarse con una imagen devastadora.Justo donde se encontraba la barrera que los protegía se encontraba una fractura enorme.Decenas de desertores se estaban en una formación estratégica, los más jóvenes enfrente, se notaba por el tamaño y los grandes, fuertes y expertos al final, querían cansarlos, agotarlos hasta el punto que fuera sencillo desgarrarles la garganta con un solo garrazo.~ En este punto no quiero rehenes, no quiero sobrevivientes y sobre todo…— declaró Alfa Líder Braham por el enlace mental a cada uno de sus compañeros~ ev
Malcolm no puede alcanzar a procesar lo que escucha.— ¿Qué carajos dijiste?— estaba tan furioso, tan fuera de sí mismo que no se había dado cuenta que sus palabras sonaban más a una amenaza que a una pregunta.Oleika suspira aun nerviosa pero le sostuvo la mirada.— No tengo loba Alfa, nunca la he tenido— Decirlo en voz alta era como escupir clavos— No se lo que se siente tener esa compañera…“No era la enfermedad de parálisis incrustada” Pensó Malcolm furioso con el mismo por no haberlo visto antes, por suponer y dar respuesta a preguntas que no había hecho.Un gruñido gutural inundó a la pobre de Oleika quien tuvo que cerrar los ojos para contener su deseo de soltar el llanto.— ¡Que no tienes!— gritó Malcolm fuera de sí, intentando ignorar que todo el cuerpo de Oleika tenía impregnado el olor de ese bastardo y en ese momento se levantó.Él camino de un lado a otro, haciendo ver que ese espacio era demasiado pequeño para su imponente presencia.— No tienes… por la Diosa — jadeó Mal
Ese veneno estaba vetado en todo el territorio perteneciente al del Consejo Superior, eran unos pequeños animalitos, una especie de escarabajos diminutos que se mantenían vivos a base de comer carne viva, no podría salir de esta.~ Dime que no es verdad, quiero seguir luchando, quiero seguir defendiendo mi territorio, beta dime que no~ suplicó con voz temblorosa la loba destrozando el corazón del Beta.El lobo en ese instante fue atacado por un par de desertores, y de forma estratégica, saltó con sus ancas traseras hacia arriba para caer en la misma posición, la rabia lo había consumido, ella no debía morir, era joven, apasionada y experta en lucha y sobre todo… honorable.Comenzó a escarbar con sus garras delanteras, al caer sobre los dos desertores que habían chocado entre ellos, era como una montaña de órganos calientes y listos para ser destrozados.La lluvia de órganos, pedazos de carne y arterias desangrándose eran una forma de catapultar la frustración que Olam sentía ante esta
Braham se encontraba aún envuelto en la adrenalina de haber descubierto que ese maldito se había llevado a su amada Elisa y a su pequeña.Su cuerpo se encuentra paralizado ante la rabia que lo consume y la culpa que o aplasta, debió quedarse con ellas, debió defender lo que era primordial para él.— Alfa…— repite Andro sin saber qué es lo que ha pasado realmente— finalmente tenemos la curaAndro no comprendía la actitud pasiva de Braham, necesitaba una reacción este era uno de los mayores descubrimientos de toda la historia y su Alfa al contrario de lo que había pensado, solo se quedaba ahí escuchando sin reaccionar.En ese momento Andro toma con cuidado la nota y lee lo que tenía escrito.— Se la ha llevado — declara— ese malnacido se la ha llevado— dice el brujo embarrándose también ante la situación.Braham finalmente puede verlo a los ojos y responder— Es bueno saber que finalmente podremos eliminar a los desertores, hazlo…— Dijo en tono firme— regresa la humanidad a los que sigue
Un dolor intenso lo recorre y esto lo llama a concentrarse en el ahora, necesita deshacerse de esos desertores a como dé lugar.No pasan un par de minutos, cuando su brazo comienza a arder de una forma desesperante, mucho más fuerte que al principio.Braham acerca su brazo y alcanza a oler de forma débil y demasiado sutil, reconoce ese olor. Amonita.Un veneno debilitante, incluso paralizador, debía pensar en una estrategia para no tener que utilizar ese brazo y compensar no tenerlo.Siguió luchando, pero su lado derecho se había vuelto un punto ciego, donde cualquiera de los desertores podía atacarlo y estaban utilizando eso su favor.Andro por su lado, también se encuentra luchando pero la ventaja de la magia del brujo mayor, es una que no puede darse lujo de rechazar.Con unos cuantos movimientos y concentrándose de la forma adecuada puede paralizar el latir del corazón de los desertores.Éstos aúllan desesperados por un poco de energía, ayuda o una especie de bendición que los ha
En una noche aclamada por la frialdad de la brisa acompañada de un leve susurro del viento recorriendo cada rincón que se enfrente a él, se encuentra una mujer corriendo en medio de los pinos del bosque llena de tensión y preocupación por conseguir su objetivo, acompañada de una pequeña niña llorando tomada de su mano.El ambiente era tenso y lleno de terror, la desigualdad del suelo no ayudaba en nada para poder avanzar ya que estaban rodeadas de penumbras e incertidumbre.— ¡Corre Elisa por favor!— Pedía la mujer mirando en todas direcciones y con el rostro lleno de pavor, pero ¿a qué le temía tanto si se encontraban solas?— ¡Mamá! —Grita la niña de no más de seis años de edad al caerse por haber tropezado con una piedra, la oscuridad en tramos demasiado largos les impedía mantenerse erguidas por mucho tiempo.La mujer se agacha para tomar a la pequeña en sus brazos conmovida por las lágrimas de su pequeña hija, pero debía continuar con la carrera que parecía no tendría fin jamá
15 años después — La huérfana está llamando la atención de nuevo— La voz llena de asco que decía estas palabras era la de Amelia, una chica hermosa, rubia y usualmente prepotente que siempre creía tener la razón.En este caso Elisa estaba en el lavabo en un intento por detener la sangre que corría de manera incansable por su nariz.Cada veintiocho días, su sangre brotaba y por más doctores a los que había recurrido ninguno había dado con una solución real a su problema. Este mismo problema era el responsable, según sus varios padres adoptivos de cancelar las adopciones y regresarla a los servicios de adopción. Sí… la regresaban como mercancía defectuosa.“Lo siento pero es muy complicado” “Lamento todo esto pero seguro encontraras a las personas correctas”“La verdad no es justo estarme desvelando si ya estás grandecita”“Además de no ser de nosotros de sangre, no podemos cargar con tu enfermedad misteriosa”Desde que tenía uso de razón Elisa había estado en servicios de gobierno