Capítulo 105
Pero la decoración y el ambiente le habían gustado mucho. Era evidente que Cristóbal había puesto mucho esmero en crear ese lugar.

Y ahora, todo estaba reducido a cenizas…

"Lo siento mucho," se disculpó Gabriela con un nudo en la garganta. "Haz una estimación de las pérdidas… Yo me encargaré de cubrir los gastos."

Cristóbal se quedó en silencio, perplejo por un momento. Luego, lo comprendió todo:

—¿Esto fue obra de Álvaro? —preguntó, con la voz endurecida.

"Hubo un malentendido… En fin, por tu seguridad, creo que será mejor que mi tratamiento se suspenda por un tiempo."

—¡Él fue quien te traicionó, y ahora se atreve a amenazarte y perseguirte! Gabriela, no tengas miedo. Dime dónde estás, voy a buscarte. Puedo protegerte.

Cristóbal quizás tenía poder suficiente para protegerla, pero… ¿y Marcela?

Marcela había venido desde otra ciudad a Midred para labrarse un futuro. Había trabajado arduamente durante años para comprar una casa, formar una familia, y tenía una vida estable junto a su es
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