Hola :D gracias por seguirme hasta aqui y los veo en un rato.
Mientras regresábamos al vehículo, caminaba tomado de la mano de los niños. Alexander permanecía adelante de nosotros como si fuera el protector, guiándonos hacia su vehículo. Margaret logró convencer a Harry para que la acompañara para irse más temprano, ya que le había mencionado que tenía una cena importante con una amiga. Mientras caminábamos se escuchaba un intenso galopeo algo que hizo que mis hijos se detuvieran y saltaran de emoción. A mi lado, se había acercado Frederic el cual al jalar su caballo para detenerse me observo, revelando una radiante sonrisa. Su presencia derrochaba elegancia. —Dorothea, al final si puede verte antes de irte. —Sus ojos se posaron en mi con su tono de voz plausible. —Tenia algo importante que preguntarte. —Revelo una sutil sonrisa. —Se acerca la boda de una de mis primas y me gustaría adquirirle un obsequio... ¿Recuerdas lo malo que soy en eso? Mientras escuchaba, me vino a la mente las escasas ocasiones en las que salíamos juntos... él cons
POV Alexander LennoxLos celos me invadían al ser consciente de que, si alguien más descubriera tus encantos como los descubrí yo, se enamoraría perdidamente de ti. Tendría la misma sensación de estremecimiento y alegría al verte sonreír, perdería su cordura, como lo que me paso a mi al conocerte.Tenía que ocultar los intenso celos que recorría mis venas. Estos celos me destruían y me enloquecían, dándome entender que nunca lograría vivir sin ti. Quería retenerla, la deseaba para mi pero no quería asustarla. Por ahora, solo camuflaría mi obsesión por mi exesposa. Mientras me dirigía la palabra, solo lograba fijar mi mirada en sus labios rojos carmesís, completamente hipnotizado. Mientras conversaba, su melena se balanceaba al compás de sus palabras, cayendo sobre sus hombros. Las flores en su vestido ceñido despertaban en mí el deseo de despojarla de él.—¿Alexander?—¿Qué?—¿Has prestado cuidadosa atención a mis palabras? —Un gesto de disgusto se formó en sus labios. —Ya te mencio
Como una prostituta a la cual visitaba cuando tenía necesidades carnales cada vez, asi me sentia actualmente junto a mi esposo. Hoy era el día en que llegaría para pasar un breve fin de semana conmigo, para luego marcharse y dejarme sola una vez más sin mirar atrás. Ya se habia hecho tan repetitivo que para mi era el pan de cada mes. Para muchas personas, el día de su boda representa uno de los momentos más especiales de su vida. ¿Y para mí? Así fue. Tantas sonrisas, tanto amor, nuestras miradas dejaban entre ver que nuestro matrimonio, a pesar de que fue por contrato para beneficiar a nuestras familias estaba repleto de amor. Un amor de papel… Un amor de beneficios… Un amor donde el y yo éramos meros objetos para aumentar el dinero de nuestras familias…aunque yo llegue a sentir un profundo amor por él. Alexander Lennox era propietario de una prestigiosa cadena de restaurantes a nivel global, mientras que mi familia era dueña de una cadena hotelera lujosa y elegante que
Seis años despuésFinalizaba rápidamente de escribir en mi ordenador mientras mandaba algunos correos. Hace aproximadamente dos años, fui nombrada CEO en el negocio familiar. Al percatarme de que mi padre seguía realizando acuerdos con Alexander, me sentí muy alterada. Me encontraba en una ida y vuelta de correos con el departamento de contratos, tratando de dar por finalizados sus servicios en mis hoteles, pero no mostraban disposición, eran ya que eran muy tercos.Al finalizar la redacción del correo, apretaba con intensidad mi nariz con el propósito de reducir la tensión. La puerta de mi despacho se abría con delicadeza mientras observaba de reojo a Michael, el subdirector general de mis hoteles, quien también era mi más cercano amigo.—Por tu cara veo que no pudiste terminar los contratos todavía.—Asi es, incluso me propusieron una reunión con Alexander, pero eso quiero evitarlo a toda costa. No quiero que pise un pie en mi hotel ni aunque su vida dependiera de eso.—Por cierto ¿Q
—Sabia que eras tu. —Un enorme rugido brotaba. —En serio… ¿Te gusta hacerme esto? Tuve que aguantarme verte con un maldito hombre tras nuestro divorcio —Rio de manera irónica. —Te mande a investigar porque no lo entendía, y al verte con otro hombre en esas fotos ¡Porque lo haces! —Vocifero sumamente enojado.—Esto debe ser una maldita pesadilla. —Murmure ignorando aquellos gritos queriendo obligarme a pensar que era solo mi imaginación.—¿De verdad, Dorothea? ¡No puede ser! ¿Acaso pretendes presumir de un hombre delante de mí? ¡Por Dios!—rugía de una manera tan fuerte que invadió el baño.Sin comprender la disputa, me acomodaba con una mirada desafiante.—¿Disculpa? Se te zafaron los tornillos, porque es lo único que me explico para que me grites asi.La atmósfera estaba cargada de tensión, la mirada penetrante de Alexander me impactaba como cuchillos. Notaba cómo su enojo crecía como una tempestad a punto de desatarse. La última vez que nos habíamos visto, las cosas habían acabado en
La disputa se volvió más acalorada, las palabras hirientes se cruzaban entre nosotros como cuchillos afilados. —Eh, chicos —interrumpió Michael, un tanto aturdido—. Nuestra única finalidad aquí es discutir acerca de este acuerdo. Alexander me observo con rabia, con un tono visceral murmuro —Por supuesto, es fácil hablar de negocios. Al menos esta vez Dorothea tiene la decencia de venir a terminar el contrato, no como su divorcio. —Nunca quise hablarte porque tú no vales la pena ni para eso, Alexander.—Sabia que debia alejarlo para poder estar tranquila. Me acercaba a el, olfateando su perfume tomando el papel que tenia Michael colocandolo delante de Alexander.— Firma esto. No quiero que tus restaurantes sigan enlazados a mis hoteles. Alexander observó el documento con desprecio, como si fuera una criatura repugnante. —Me niego a hacerlo, Dorothea. Mis restaurantes van a estar enlazados con tus hoteles, te guste o no. —No me interesa lo que desees —retumbaba mi voz en el salón.
Durante la próxima semana me la pase enviando mensajes uno tras otro peleando con Alexander por correo electrónico. Mi atención estaba completamente centrada en finalizar nuestro acuerdo comercial, ya que pensaba que tenerlo cerca sería un desorden. Alexander siempre fue la fuerza sísmica que sacudía mis bases, la tormenta que dejaba ruinas a su paso, así que sabia era imprescindible expulsarlo de mi vida. Empecé a masajear mi sien con las puntas de los dedos, sintiendo un intenso dolor de cabeza. Tenía la sensación de que Alexander se estaba convirtiendo en una amenaza para mi bienestar emocional si no conseguía apartarlo de mi vida de una vez por todas. La puerta de mi oficina se abrió con un crujido casi teatral, donde entraron dos abogados. Los trajes perfectamente confeccionados y sus rostros imperturbables daban la impresión de haber sido extraídos de un libro de misterio. Uno de ellos, el individuo de mayor estatura, acomodó sus anteojos al tiempo que arqueaba una ceja, una ac
Un sentimiento de frustración me invadió de repente. Sabía que tenía razón, pero el peso de la situación era demasiado para alejarlo de nuestros hijos. —No puedo hacer esto —murmuré, sintiendo que la conversación se deslizaba entre mis dedos. —Comprendo, mi niña. En ocasiones, es necesario afrontar circunstancias complicadas para poder desarrollarnos. —Sus palabras fueron un bálsamo y un obstáculo al mismo tiempo.—Papá ¿Acaso quieres verme sufrir? Tu hiciste este contrato con Alexander donde yo pierdo. No solo me ofreciste como un objeto de intercambio hacia el…ahora tengo que aguantarlo, aunque no quiera.—Cariño, yo nunca te ofrecería como un objeto eres lo más preciado para mi. Pero en el mundo de los negocios y los sentimientos no pueden enlazarse. Nuestros hoteles necesitan sus restaurantes de la misma manera que el nos necesita a nosotros asi que la respuesta final es no. No permitiré que se rompa este contrato. Salí de su oficina con la mente agitada, sintiendo una fuerte lu