Capítulo 17La cena con la familia todo fue bastante tranquilo mientras la mesa se llenaba de risas y conversaciones amenas. Sin embargo, en el corazón de Emiliano, la anticipación a su pronto final crecía en su pecho. Había llegado el momento que tanto había esperado, la noche en que finalmente le revelaría a su hija Amara su secreto mejor guardado, la receta de su vino. Sabía que era un paso crucial en su legado como padre he hija y estaba decidido a asegurarse de que su tesoro estuviera lista para asumir esa gran responsabilidad.Después de que todos terminaron de cenar y se retiraron de la mesa, Emiliano se volvió hacia Amara para hablar con ella– Hija ¿Te gustaría dar un paseo por los alrededores con tu viejo padre? – le preguntó con su voz cargada de seriedad, pero sin ponerla nerviosa – Hay algo importante de lo que necesito hablar contigo y sería mejor que lo hiciéramos tomando un poco de aire fresco.– Está bien, papá. Sabes que me gusta pasar tiempo contigo, para mí cada mo
Capítulo 18La mañana siguiente llegó rápidamente, Amara se despertó con una mezcla de emociones que no sabía cómo explicar. Después de la profunda conversación que había tenido ayer con su padre en la noche, sentía que era importante pasar tiempo de calidad con él antes de que regresara a Madrid. Sabía que su visita en esta ocasión era breve y que, una vez que se marchara, podría pasar mucho tiempo antes de que volviera a verlo. Sin embargo, había algo que la inquietaba: la indiferencia que Luciano parecía mostrar hacia ella era grande y más después de lo que había sucedido entre ellos. A pesar de sus esfuerzos por acercarse para ver qué le sucedía él siempre se mantenía distante y eso en el fondo le dolía. Así que si más remedio decidió dejar de insistir porque al final de la historia él se iba a marchar para nunca más volver. Con esa idea en mente Amara se dirigió a la cocina, donde su padre estaba preparando el desayuno. En las veces que él había venido a la casa casi siempre se
Capítulo 19La hora de la partida había llegado, y el ambiente estaba cargado de emociones. Amara abrazó a su padre con todas sus fuerzas, sintiendo que el tiempo se detenía en ese momento. Nunca le gustaba despedirse de él, pero sabía que debía hacerlo.– Te voy a extrañar tanto, papá – murmuró sintiendo que las lágrimas comenzaban a acumularse en sus ojos. Amara creía que lo volvería a ver, quizás en un tiempo, pero Emiliano, en su interior, sabía que eso no iba a ocurrir por más que él lo quisiera. Este abrazo era el último que le daría a su hija antes de morir y aunque no podía decírselo, prefería que ella recordara su sonrisa alegre en lugar de una llena de tristeza y melancolía.– Yo siempre estaré contigo, Amara. Recuerda eso y serás muy feliz – le dijo Emiliano, tratando de mantener la voz firme mientras la abrazaba, ya que no quería derrumbarse y llorar frente a ella en ese momento. El amor que sentía por su hija era abrumador, y en ese momento, deseaba que el tiempo se det
Capítulo 20Mientras Emiliano subía las escaleras, Lucrecia mantuvo la calma en todo momento, aunque su mente en el fondo estaba en ebullición. Observó a su moribundo marido con desdén, sintiendo que su inservible esposo se alejaba de ella, y no pudo evitar preguntarse qué estaba tramando él en esta ocasión. Sabía que debía ser cautelosa en cada paso que daba antes de hacer un comentario indebido, pero la curiosidad la consumía.Cuando Luciano entró en la casa, Lucrecia se acercó a él, buscando una oportunidad para indagar sobre su viaje, pero este la detuvo con una simple palabra. A veces odiaba lo tolerante que era su hijo con Emiliano y bajo protesta, tuvo que esperar a que estuvieran completamente solos para poder hablar.– ¿Será que ahora sí podemos hablar? – preguntó con un tono aparentemente casual, pero con un trasfondo de urgencia – Dime qué ese maldito viaje sirvió para algo y que Emiliano te dejó la receta secreta del vino.Luciano, sintiéndose cansado y abrumado por la sit
Capítulo 21La mañana llegó con un aire de tensión para todos en la mansión Donovan. Luciano había salido temprano para arreglar algunas cosas importantes en la fábrica, mientras que Emiliano se sentía más débil que nunca al despertar. Sin embargo, a pesar de su estado decidió no decirle nada a nadie y esperó pacientemente a que su hijo regresara para hablar con él sobre asuntos importantes. Sabía que se avecinaba una tormenta y muchos no estarían conformes con las decisiones que había tomado.Cuando Luciano finalmente llegó a la mansión, fue recibido como siempre por el ama de llaves, quien le informó que su padre lo estaba esperando en el despacho. Así que sin perder tiempo esperando a terceros se dirigió hacia allí, sintiendo que la ansiedad comenzaba a invadirlo. En el camino Luciano no pudo evitar tropezarse con su madre, Lucrecia, quien lo miró con una mezcla de desdén y preocupación, pero aun así no dijo nada. Simplemente lo siguió en silencio hasta el despacho, ya que nadie l
Capítulo 22Los paramédicos llegaron rápidamente luego de que Luciano los llamara y se llevaron a Emiliano al hospital lo más rápido posible, con su hijo a su lado en todo momento. Sin embargo, al llegar, no le permitieron entrar en el área de emergencia al ser zona restringida. Se quedó en la sala de espera sin más remedio, sintiendo que una tormenta de emociones lo invadía por completo. La furia y la frustración se entrelazaban en su interior mezclado con la desesperación y preocupación. Se sentía furioso porque su padre había decidido dejarle la receta secreta a Amara, una recién llegada por muy si hija que fuera, en lugar de a él que ha estado a su lado trabajando en esa fábrica. Sin embargo, por otro lado se sentía culpable, frustrado por ser el causante de que Emiliano estuviera una vez más en el hospital luchado por su vida. Esa que se le escapaba de las manos, pero aun así no quería que algo malo le sucediera.Mientras esperaba, la ansiedad lo consumía poco a poco. Cada minut
Prólogo Luciano Gill se encontraba en una esquina de la sala de conferencias, observando con admiración como el hombre que se había comportado como padre ahora él hablaba seriamente. Emiliano Donovan dirigía una reunión crucial para la fábrica de vinos que había construido con tanto esfuerzo y dedicación, ya que los negocios no podían detenerse a pesar de su enfermedad. El hombre mayor irradiaba una energía que desafiaba su frágil estado de salud y su voz resonaba con autoridad por todo el lugar, haciendo que los empleados lo miraban con respeto, conscientes de que estaban ante un verdadero maestro en el arte de la viticultura.Sin embargo, tras la reunión la preocupación de Luciano se hizo evidente para algunos de los presentes. Se acercó a su padre cuando creyó que fue suficiente y con su rostro reflejando una mezcla de frustración y cariño decidí hablarle.– Creo que ya es suficiente. Deberías volver a casa viejo terco porque necesitas descansar – le dijo tratando de mantener la c
Capítulo 1Luciano aceleró su auto a todo lo que daba, manteniendo una distancia prudente detrás de la ambulancia que transportaba a Emiliano hacia el hospital. El sonido de las sirenas resonaba en sus oídos pidiéndole el paso a los demás autos y eso era un recordatorio constante de la fragilidad de la vida de una persona.Con una mano en el volante y la otra sosteniendo su teléfono contra su oído, marcó el número de su madre, para decirle a Lucrecia lo que había sucedido. La llamada se conectó rápidamente por ella y su voz, fría y calculadora resonó al otro lado. Su madre podría ser desesperante en varias ocasiones, pero al final de cuentas siempre sería su madre.– ¿Qué sucede, Luciano? ¿Qué necesitas? – preguntó ella bastante tranquila.– Mamá están trasladando a Emiliano en este momento al hospital. Tiene un dolor en el pecho y parece ser grave, así que necesito que vengas cuanto antes – respondió Luciano tratando de mantener la calma, aunque su corazón latía desbocado.Un silenci