Capítulo 19La hora de la partida había llegado, y el ambiente estaba cargado de emociones. Amara abrazó a su padre con todas sus fuerzas, sintiendo que el tiempo se detenía en ese momento. Nunca le gustaba despedirse de él, pero sabía que debía hacerlo.– Te voy a extrañar tanto, papá – murmuró sintiendo que las lágrimas comenzaban a acumularse en sus ojos. Amara creía que lo volvería a ver, quizás en un tiempo, pero Emiliano, en su interior, sabía que eso no iba a ocurrir por más que él lo quisiera. Este abrazo era el último que le daría a su hija antes de morir y aunque no podía decírselo, prefería que ella recordara su sonrisa alegre en lugar de una llena de tristeza y melancolía.– Yo siempre estaré contigo, Amara. Recuerda eso y serás muy feliz – le dijo Emiliano, tratando de mantener la voz firme mientras la abrazaba, ya que no quería derrumbarse y llorar frente a ella en ese momento. El amor que sentía por su hija era abrumador, y en ese momento, deseaba que el tiempo se det
Capítulo 20Mientras Emiliano subía las escaleras, Lucrecia mantuvo la calma en todo momento, aunque su mente en el fondo estaba en ebullición. Observó a su moribundo marido con desdén, sintiendo que su inservible esposo se alejaba de ella, y no pudo evitar preguntarse qué estaba tramando él en esta ocasión. Sabía que debía ser cautelosa en cada paso que daba antes de hacer un comentario indebido, pero la curiosidad la consumía.Cuando Luciano entró en la casa, Lucrecia se acercó a él, buscando una oportunidad para indagar sobre su viaje, pero este la detuvo con una simple palabra. A veces odiaba lo tolerante que era su hijo con Emiliano y bajo protesta, tuvo que esperar a que estuvieran completamente solos para poder hablar.– ¿Será que ahora sí podemos hablar? – preguntó con un tono aparentemente casual, pero con un trasfondo de urgencia – Dime qué ese maldito viaje sirvió para algo y que Emiliano te dejó la receta secreta del vino.Luciano, sintiéndose cansado y abrumado por la sit
Capítulo 21La mañana llegó con un aire de tensión para todos en la mansión Donovan. Luciano había salido temprano para arreglar algunas cosas importantes en la fábrica, mientras que Emiliano se sentía más débil que nunca al despertar. Sin embargo, a pesar de su estado decidió no decirle nada a nadie y esperó pacientemente a que su hijo regresara para hablar con él sobre asuntos importantes. Sabía que se avecinaba una tormenta y muchos no estarían conformes con las decisiones que había tomado.Cuando Luciano finalmente llegó a la mansión, fue recibido como siempre por el ama de llaves, quien le informó que su padre lo estaba esperando en el despacho. Así que sin perder tiempo esperando a terceros se dirigió hacia allí, sintiendo que la ansiedad comenzaba a invadirlo. En el camino Luciano no pudo evitar tropezarse con su madre, Lucrecia, quien lo miró con una mezcla de desdén y preocupación, pero aun así no dijo nada. Simplemente lo siguió en silencio hasta el despacho, ya que nadie l
Capítulo 22Los paramédicos llegaron rápidamente luego de que Luciano los llamara y se llevaron a Emiliano al hospital lo más rápido posible, con su hijo a su lado en todo momento. Sin embargo, al llegar, no le permitieron entrar en el área de emergencia al ser zona restringida. Se quedó en la sala de espera sin más remedio, sintiendo que una tormenta de emociones lo invadía por completo. La furia y la frustración se entrelazaban en su interior mezclado con la desesperación y preocupación. Se sentía furioso porque su padre había decidido dejarle la receta secreta a Amara, una recién llegada por muy si hija que fuera, en lugar de a él que ha estado a su lado trabajando en esa fábrica. Sin embargo, por otro lado se sentía culpable, frustrado por ser el causante de que Emiliano estuviera una vez más en el hospital luchado por su vida. Esa que se le escapaba de las manos, pero aun así no quería que algo malo le sucediera.Mientras esperaba, la ansiedad lo consumía poco a poco. Cada minut
Capítulo 23Luciano condujo sin rumbo fijo luego de salir del hospital, dejando que el paisaje se desdibujara a través del cristal de su auto. La rabia y la tristeza se entrelazaban en su pecho tras la muerte de Emiliano y cada vez que pensaba en su madre, su furia crecía debido a lo insensible que podría llegar a ser.¿Cómo podía ser tan fría en un momento como ese? La muerte de Emiliano no era solo una pérdida cualquiera para él, más bien era un golpe devastador porque él se sentía culpable tras la discusión que lo llevó a estar en semejante situación. Sin embargo, Lucrecia, todo se reducía en esa maldita receta que su padre le había dejado a Amara. Seguramente lo había hecho cuando se fueron solos a platicar.Mientras Luciano seguía sin tener un rumbo fijo, en la mansión, Lucrecia se desquitaba con los pobres empleados que no tenían la culpa de nada. Ella solo gritaba órdenes al personal del servicio y su voz resonando en los pasillos vacíos como un trueno en plena tormenta. Todos
Capítulo 24Luciano respiró profundamente, tratando de calmar la tormenta que se desataba en su interior. La mansión, que alguna vez había sido su refugio de tranquilidad ahora parecía un campo de batalla con el personal corriendo hacia todas partes. Las cajas apiladas en la entrada llenas de recuerdos de Emiliano fue lo primero que vio al volver, eran un recordatorio doloroso de lo que estaban perdiendo, pero no entendía por qué estaban sus cosas ahí en primer lugar.— ¿Qué se supone está pasando aquí? — preguntó Luciano a los empleados con su voz firme, pero con un matiz de preocupación.— Señor, bienvenido. Su madre ha ordenado que se saque todo lo del señor Emiliano — respondió uno de los sirvientes, con la mirada baja — No sabemos qué hacer con todo así que lo ponemos en caja para preguntarle después.Al escuchar eso Luciano sintió una punzada de frustración en su interior. No podía permitir que su madre destruyera todo lo que Emiliano había construido por más vil que hubiese sid
Capítulo 25Amara se encontraba tranquila en su habitación, rodeada de recuerdos de su padre y de momentos compartidos con él. Siempre que este venía a verla y luego se iba se llenaba de recuerdos que siempre atesoraba con cariño.La luz del sol entraba a raudales por su ventana, pero su corazón estaba en la penumbra. La ausencia de su padre se sentía como un vacío abrumador, y la nostalgia por Luciano se había convertido en una constante en su mente. Cada vez que pensaba en él una mezcla de calidez y tristeza la invadía, recordando la conversación que habían compartido en aquel jardín. Esa había Sido una experiencia que no olvidaría porque en el fondo sabía que él solo lo veía como una mujer fea. Sin embargo, esa mañana, al salir de su habitación un dolor punzante en su pecho la sacudió. Era un dolor que no podía ignorar, ni explicar, era como si una sombra oscura se cerniera sobre ella sin dejarla resolver. Sin pensarlo dos veces aún con los latidos de su corazón a mil por horas, t
Capítulo 26La atmósfera en la mansión era densa, impregnada de un silencio reverente que solo se interrumpía por los murmullos de condolencias y el suave susurro de los asistentes. Luciano, vestido completamente de negro se encontraba en un rincón, observando la caja fúnebre que contenía el cuerpo de Emiliano. La figura del hombre que había sido su mentor, su padre, su guía y, al mismo tiempo, su traidor, lo llenaba de una mezcla de tristeza y rabia que trataba de disimular ante los presentes.Mientras la gente se acercaba a él para ofrecer sus respetos, Luciano se sentía cada vez más distante y solo quería salir de ese lugar. La muerte de Emiliano había dejado un vacío en su vida, pero también había desatado una tormenta de emociones que lo mantenía en un estado de alerta constante. La idea de que su madre pudiera ofrecerle dinero a Amara por la receta lo inquietaba ¿Era realmente lo que Emiliano habría querido? No lo sabía y a esas alturas no quería saberlo; solo sabía que ahora él