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Esa noche fue muy difícil para todos nosotros, la vida nos había cambiado de un momento a otro y era imposible que las cosas volvieran a ser lo mismo, cada uno tendría que lidiar con los fantasmas que lo atormentaban, cargar con sus vacíos existenciales y reponerse como mejor pudieran . me levanté e intente recomponerme, me sentía sumamente afectado, pero también muy culpable por desapegarme de esa manera de mi esposa y mis hijos, al final de cuentas Amelia tenía razón, ellos no eran culpables de nada de lo que me estaba sucediendo Y no tenía por qué hacerlos pagar por cosas que yo debía resolver, pero no podría hacerlo solo, los necesitaba a ellos, mi única fuente de vida, mi motor para seguir adelante, ellos lo representaban todo para mí, y necesitaba con todas mis fuerzas aferrarme a su cariño para poder reconstruirme. Agarré mi teléfono y marqué el número de Elizabeth, y al escuchar su voz del otro lado de la línea, sentí una inmensa paz que sólo me provocaba ella con su ternura.
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