Decidimos marcharnos temprano a nuestra habitación, Elizabeth y yo necesitábamos estar a solas, por tantas complicaciones con la familia no habíamos tenido oportunidad de dedicarnos tiempo como pareja, estar con ella me hacía sentir el hombre más afortunado sobre la tierra, ella y mis hijos representaban el amor más grande que hubiese podido sentir jamás. – Necesitaba tanto estar así contigo mi amor– Le dije mientras la besaba apasionadamente. – También tú me habías hecho mucha falta cariño, te amo tanto– contestó con la respiración entrecortada causando una excitación descomunal en mí. – Tus besos me vuelven loco, te necesito con desesperación – musité. Comencé a deslizar mis manos sobre su cuerpo, la iba despojando de sus prendas poco a poco y ella hacía lo mismo conmigo. Sentir nuestros cuerpos desnudos nos llevaba al borde de la locura, y juntos habíamos logrado encontrar la fórmula perfecta para explorar una aventura diferente cada vez que hacíamos el amor. Posaba mis labios sobr
El sabotaje para evitar que yo pudiese realizar mi presentación de la campaña para el nuevo lanzamiento no surtió los efectos de quiénes sí atrevieron a hacer semejante bajeza, pues en tan sólo dos horas, logré trabajar en una propuesta aún mejor de la que ya había diseñado anteriormente. No estaba dispuesta a permitirle a nadie que me avergonzara de esa forma, y mucho menos que me hicieran quedar mal delante de mi esposo, el cual había confiado en mí a ojos cerrados, y por ningún motivo quería defraudarlo. Algo dentro de mí me decía que la responsable de aquella trampa había sido Elena, pero no podía juzgar hasta no tener pruebas que demostraran lo qué estaba pensando. Rachel se acercó a mí, se veía bastante emocionada de qué hubiese podido conseguir terminar la presentación en tampoco tiempo. – Eres maravillosa Elizabeth, pudiste terminar la presentación en tan sólo dos horas, nunca había conocido a alguien como tú, con tantas capacidades – me dijo. – No podía permitir que quién me
Después del gran triunfo que Elizabeth había tenido en el proyecto de la campaña de lanzamiento, las cosas estaban marchando tal como lo esperábamos, nadie había vuelto a meterse con ella ni mucho menos intentar sabotearla, al parecer había quedado bastante claro cuando lo expuse frente a todos. Elizabeth salió de su oficina y en el pasillo se cruzó con Elena, quien la saludó con una sonrisa fingida, y por supuesto no perdió la oportunidad para destilar su veneno. –Elizabeth, pero qué gusto verte, no había tenido oportunidad de felicitarte por tu triunfo tan merecido en la propuesta para el lanzamiento – comentó en tono sarcástico. – No sé si sea tan merecido como dices, pero lo que sí te aseguro, es que hice mi mayor esfuerzo para poder presentarlo, a pesar de qué alguien, quiso sabotearme – contestó con la misma intensidad. – ¿Pero quien podría atreverse a hacer semejante cosa?, Y precisamente a ti que eres la señora Turner, nada más y nada menos que la esposa del jefe – señaló burl
Los anhelos del corazón de la familia Turner se estaban cumpliendo uno a uno, y aquellos reencuentros tan deseados traían infinita calma al corazón de cada uno de los integrantes de aquella familia qué ahora consideraba como parte importante de mí. La señora Valeria decidió perdonar a su padre, y darse por fin una oportunidad de ser feliz junto al doctor Vallejos, por su parte Harold’s Turner quiso dejar los rencores atrás y por primera vez en mucho tiempo empezar a disfrutar de lo que la vida le había dado y que por orgulloso se había negado a valorar. El único que faltaba era Alex, a quien le costaba mucho trabajo dejar el pasado atrás, había mucha desconfianza y rencor acumulado en su alma, para él no fue nada fácil todo lo que tuvo que vivir, siempre que estaba cerca de su madre le resultaba imposible actuar en forma normal, siempre se respiraba un aire de indiferencia, aunque yo sabía que por dentro eso le dolía profundamente, pues Alex sentía un infinito amor por su madre, pero
Todo estaba preparado para nuestro viaje, mi madre se había emocionado muchísimo por quedarse con los gemelos, pero más que nada porque yo se lo pedí, jamás imaginó que después de todo lo que sucedió en el pasado yo pudiera manifestarle algún tipo de confianza, y mucho más si se trataba de mis propios hijos. Y honestamente no sentía confiar en ella aún, pero el hecho de saber que mi tía Amelia y el abuelo estarían cerca me tranquilizaba, no me gustaba estar experimentando esa clase de sentimientos hacia ella, pero estaba empezando a entender que era un proceso con el cual debía trabajar hasta poder superar esa terrible inseguridad con la que había tenido que cargar durante todos estos años. Amelia tenía una hermosa villa en una ciudad cercana a nuestro lugar de residencia, desde que me la mostró en fotografías, una gran inquietud se instaló dentro de mí, quería conocerla, pero no quería estar solo, fue por eso que le pedí a Elizabeth que me acompañara, el lugar era cuidado por una gra
Las aventuras que estábamos viviendo en ese viaje fueron increíbles, los dos éramos inmensamente felices disfrutando de la naturaleza y de aquel mágico lugar que seguramente se quedaría instalado para siempre en nuestro corazón. Sin duda fue una decisión acertada por parte de Alex, y un gran regalo de la tía Amelia el permitirnos pasar aquel fin de semana de ensueño. Cuándo regresamos a la casa después de haber pasado un día de campo fantástico, Glenda y Grace nos esperaban, la chica no dejaba de intentar seducir a mi marido, lo cual me molestaba, sin embargo, la confianza que existía entre Alex y yo era única, y si bien es cierto que en ocasiones ambos nos poníamos celosos por la presencia de alguien más, el respeto y la fidelidad que ambos nos profesábamos jamás sería transgredido. Llegamos justo para la cena, Glenda era una espléndida cocinera, y nos esperaba con todo un banquete servido sobre la Mesa que no podíamos rechazar, estábamos muertos de cansancio por todo lo vivido en el
Llegar al pueblo estaba resultando toda una odisea, pero después de mucho rato pudimos conseguirlo, por fortuna la lluvia estaba cesando y los vientos también así qué pudimos unirnos al grupo de personas que estaban dispuestos a ayudar. Muchas de las casas habían sufrido daños considerables, asimismo los negocios de los pequeños comerciantes que con mucho esfuerzo trabajaban fuertemente para sacar a sus familias adelante, la infraestructura del lugar se vio seriamente afectada y los centros donde las personas podían refugiarse resultaban insuficientes para atender a tanta gente que se vio en la necesidad de acudir a ellos. Llegamos hasta donde estaba el sacerdote del lugar, era el encargado de coordinar los esfuerzos para los nos recibió con mucho agrado, pues lo que hacía falta eran personas dispuestas para tratar de apoyar a tanta gente. – ¿Por dónde empezamos padre?, Al parecer las afectaciones son muy grandes – le dije al sacerdote. – Ahora resulta imposible empezar con los trabaj
El tiempo seguirá pasando y todavía no teníamos noticias de Alex, realmente me encontraba muy preocupada, con estos fenómenos de la naturaleza nada podía estar garantizado, y tanto los hombres que salieron a acompañarlo como él podían estar en peligro. No había forma de comunicarnos, nos habíamos quedado sin energía eléctrica, y por ende sin telefonía y sin Internet, ya había amanecido, y las personas a las que estábamos brindando resguardo no pudieron dormir, todos se encontraban en una profunda angustia, debido a qué no se sabía absolutamente nada de quiénes hacía algunas horas salieron a ayudar. En el camino hacia la villa, Alex y los trabajadores se quedaron varados, ya que debido a las fuertes lluvias y a los vientos no pudieron avanzar, Alex había rescatado a una mujer y a su hija, la señora se encontraba en muy malas condiciones de salud, tal parecía qué al derrumbarse la choza donde vivían, una de las vigas la lastimó . – Esta mujer se ve muy mal – susurró Alex a uno de los tr