El tiempo seguirá pasando y todavía no teníamos noticias de Alex, realmente me encontraba muy preocupada, con estos fenómenos de la naturaleza nada podía estar garantizado, y tanto los hombres que salieron a acompañarlo como él podían estar en peligro. No había forma de comunicarnos, nos habíamos quedado sin energía eléctrica, y por ende sin telefonía y sin Internet, ya había amanecido, y las personas a las que estábamos brindando resguardo no pudieron dormir, todos se encontraban en una profunda angustia, debido a qué no se sabía absolutamente nada de quiénes hacía algunas horas salieron a ayudar. En el camino hacia la villa, Alex y los trabajadores se quedaron varados, ya que debido a las fuertes lluvias y a los vientos no pudieron avanzar, Alex había rescatado a una mujer y a su hija, la señora se encontraba en muy malas condiciones de salud, tal parecía qué al derrumbarse la choza donde vivían, una de las vigas la lastimó . – Esta mujer se ve muy mal – susurró Alex a uno de los tr
Las cosas estaban empezando a retomar su rumbo, la lluvia había cesado y las personas que se habían instalado en la casa grande habían decidido retornar a sus casas para inspeccionar en qué condiciones se encontraba todo. Seguía sumamente preocupada por Alex, habían pasado muchas horas y todavía no teníamos noticias. La gente que había enviado el señor Turner, realizaban su trabajo de una manera maratónica, en muy poco tiempo y junto a la gente de la comunidad lograron grandes avances. Se repartieron alimento y bebida a los damnificados, pero Alex seguía sin aparecer. Tiempo después los trabajadores de la villa llegaron a la casa, traían a una mujer en muy malas condiciones que venía acompañada de una niña pequeña. Grace tenía conocimientos de enfermería, por lo que no dudó en ayudarla. – ¿Dónde está mi esposo? – Pregunté desesperada. – Quisimos detenerlo Sra, pero él insistió en ir a buscar a un médico para esta mujer, le dijimos que no fuera, que podía ser peligroso, pero no nos hiz
El fin de semana que habíamos preparado para relajarnos y cambiar la perspectiva, se transformó por completo, no obstante, tuve la satisfacción de haber podido ayudar a tantas personas que lo necesitaban. Hice mi aportación, contribuir a la restauración de las viviendas afectadas, y apoyar a la gente, definitivamente me causaba una gran alegría, la mujer que rescatamos en el camino había salido bien librada, a pesar de la gravedad de lo que le sucedió, y eso me aliviaba de sobremanera, me encariña mucho con la niña, era adorable. – Señora Glenda, me gustaría pedirle un gran favor, quisiera que pudiera darle trabajo aquí en la villa a Mary, Si usted quiere yo me puedo hacer responsable de su sueldo, pero no me gustaría que ni ella ni su hija pasaran privaciones, voy a encargarme de la reconstrucción de su casa para que vivan en condiciones mucho más dignas – expresé. – No te preocupes, no tienes que pagar su sueldo, ya bastante estás haciendo con ayudar a la comunidad con todas las afe
Hicimos el trayecto de regreso algo inolvidable, cada experiencia que Alex y yo vivíamos, sin duda se quedaba guardado en las memorias de ese inmenso amor que nos profesábamos, por fin llegamos a casa, todos se habían reunido para recibirnos. Estaban presentes el abuelo Turner, la madre de Alex, la tía Amelia, nuestra nana, y por supuesto los gemelos, los cuales se pusieron muy contentos, sin duda extrañaban a sus padres. – Mira Elizabeth, creo que crecieron un poco – exclamó Alex orgulloso. Los bebés crecen muy rápido, cuando menos lo esperemos estarán enormes – dije con cierta nostalgia. Abracé con profunda ternura a mis niños, ambos eran sumamente cariñosos, ya caminaban y se movían por todos lados tirando todo a su paso. – Son tan traviesos como alguna vez lo fuiste tu hijo, tirabas todo lo que encontrabas, eras como un pequeño remolino que se movía por todos lados – recordó Valeria con añoranza. Tienes razón madre, alguna vez vi unas fotografías mías cuando tenía su edad, y la ve
Hacía un día resplandeciente, el sol se encontraba en su máxima expresión, tal parecía que la naturaleza estaba ansiosa por darnos la bienvenida extendiendo sus brazos y ofreciéndonos lo mejor de sí. Nos levantamos para ir a la empresa, y una vez listos, partimos, esperaba qué todo estuviera en orden, ya que quería regresar temprano y poder pasar un rato agradable con mi familia. Elizabeth me miro un poco preocupada, al parecer tenía algo importante que decirme, pero veía en su rostro que no se atrevía a hacerlo o que al menos le costaba bastante trabajo. – ¿Te sucede algo cariño? – Pregunté rompiendo el silencio. – Amor, me gustaría qué me llevaras A la cabaña del bosque – propuso ella. – No entiendo porque quieres ir allí – contesté con un tono bastante sombrío. – Tengo curiosidad de conocerla, me han dicho que es un lugar especial – explicó. – Con gusto te llevaría si las circunstancias fueran diferentes, pero visitar ese lugar me trae muchos recuerdos que por el momento no estoy p
No me quedaba duda de qué ese encuentro había sido una inocente trampa fraguada por mi tía y Elizabeth, Y no podía culparlas por tener buenas intenciones, al final de cuentas ellas sólo querían ayudarnos. Mi mente era un mar de confusiones que iban y venían negándome la oportunidad de dejarme llevar, y aprovechar la reunión. – ¿Segura que no sabías nada de esto? – Le pregunté a mi madre por enésima vez. – ¿Cuántas veces más me vas a preguntar lo mismo Alex?, Hijo te quiero mucho, eres lo más grande que tengo en la vida, pero por más que hago, por más que digo, no logro cambiar lo que llevas en tu corazón, y a veces siento que me faltan las fuerzas, tal vez hubiese sido preferible que me hubieses dejado atrapada en aquel incendio – contestó dejándome atónito con su respuesta. – Por favor madre, no toques ese tema, no quiero decirte cosas de las cuales pueda arrepentirme después – le dije. – Tal vez eso sea lo mejor, que me digas todo lo que sientes, que no te guardes nada, sé que me od
La cabaña del bosque, aquel preciado lugar que tantos momentos de felicidad nos trajo, estaba siendo consumido por las llamas, mi madre gritaba exasperada, sentía una gran impotencia, se encontraba ofuscada pues lo que pasaba la CIA regresar aquella vez cuando fue ella quien prendió fuego a la casa. Por un momento sintió que perdía la razón, que la abandonaba en las fuerzas, lloraba sin parar, su mente divagaba de un lado a otro cruzando entre el presente y el pasado que parecían mezclarse en ese preciso momento. – Otra vez no, el fuego, todo se quema, el pasado regresa para atormentarme, tengo mucho miedo – decía mi madre perdida entre los espejismos que su mente se empeñaba en hacerle ver. El fuego se extendía rápidamente, el Tik Tak del reloj presagiaba una desgracia, la muerte tocaba a la puerta sin que pudiésemos hacer nada para evitarlo, yo estaba en el suelo inconsciente y apunto de ser asfixiado por el humo Y mi madre perdida entre su Amor de madre y la locura que amenazaba co
Ahora en la familia se dibujaba un aire de felicidad extraordinario, las nubes grises empezaban a disiparse y eso definitivamente representaba una alegría superior. Después del incidente en la cabaña del bosque Alex y su madre se habían reconciliado y por ende decidieron dejar el pasado atrás y comenzar de nuevo lo cual era increíble, pues los dos lo merecían, ya había sido suficiente de tantas tristezas, de cargar a cuestas ese peso de la culpabilidad y el abandono. Luego de una cena increíble, todos necesitábamos un descanso, así qué nos despedimos porque al día siguiente nos esperaba un día intenso de trabajo, los proyectos del nuevo lanzamiento estaban muy cerca y quedaba mucho por hacer. – Eres la mujer más hermosa del mundo, ¿lo sabes verdad? – Me dijo él mientras me abrazaba y me daba un suave beso en los labios. – y tu el hombre más extraordinario, me siento muy afortunada de ser tu esposa – contesté mirándolo a los ojos. – Conocerte ha sido lo más grande que ha podido suceder