Aquella noche de reencuentros, sin duda había marcado el parteaguas de una nueva etapa en nuestras vidas, Alex se veía más relajado, mucho más tranquilo, cómo si el haber hablado con su mamá le hubiese producido el alivio que tanto necesitaba, aún cuando seguía cargando mucho dolor Y no terminaba de decidirse a perdonarla, a olvidarlo todo y seguir adelante. Regresamos a casa y todos nos recibieron con los brazos abiertos, extrañaban mucho a los gemelos, así que se desvíen en atenciones para ellos. Alex tenía muchos pendientes en la compañía, por lo que era muy poco tiempo el que podíamos verlo, mientras tanto yo tomé la determinación de hacer actividades referentes a la publicidad, y desde casa realizaba algunos aportes para industrias Turner, me sentía muy productiva, y me encantaba que Alex confiara en mis capacidades, cuando los gemelos estuviesen más grandes me incorporaría para ayudar a mi esposo desde la empresa, claro un tiempo parcial solamente para no descuidar a la familia.
La cena en mi casa había transcurrido mejor de lo que imaginábamos, por esa noche nos dimos la oportunidad de disfrutar de una atmósfera diferente a la que estábamos acostumbrados. Por muchos años arrastramos el dolor, y por única ocasión tuvimos la posibilidad de vivir algo distinto. Al día siguiente me levanté más temprano de lo normal, quería darle una sorpresa a Elizabeth, le informaría acerca de la decisión que había tomado respecto a su trabajo en la empresa, no se me hacía justo que ella tuviese que sacrificar sus capacidades y la inteligencia que poseía para la publicidad por mi afán de qué se dedicara exclusivamente a los gemelos, al final de cuentas ella podía perfectamente encargarse tanto de su rol de madre como de su trabajo si se lo proponía, los niños estarían muy bien a cargo de mi nana y su niñera, además la tía Amelia estaría muy presente, a partir de qué los conoció, siempre estuvo muy pendiente de ellos, primero desde España, y ahora que estaba en el país, con mayo
Mi llegada a la empresa fue bien recibida por la mayoría, pero no para Elena, una de las creativas del departamento de publicidad donde yo trabajaría. Cuando Rachel nos presentó, no pude evitar notar su profundo disgusto, tal vez porque pensó que yo representaría un obstáculo para su desempeño profesional. Me instalaron en mi oficina, lo cual me causaba una profunda emoción, así que no dejaría que las malas experiencias ensombrecieran la felicidad que estaba experimentando en ese momento. – Elizabeth, espero que te sientas muy cómoda en este lugar, estamos trabajando en el lanzamiento de los nuevos productos de telefonía celular, por lo que realizaremos los diseños de muestra para ver quién irá al frente en la campaña, enseguida te paso los prototipos para que puedas ir trabajando en tu propuesta – explicó Rachel. – Me encanta empezar a trabajar, así que esperaré con ansias tus instrucciones, a fin de cuentas tú eres la experta, y créeme que haré todo lo que esté a mi alcance para apr
Decidimos marcharnos temprano a nuestra habitación, Elizabeth y yo necesitábamos estar a solas, por tantas complicaciones con la familia no habíamos tenido oportunidad de dedicarnos tiempo como pareja, estar con ella me hacía sentir el hombre más afortunado sobre la tierra, ella y mis hijos representaban el amor más grande que hubiese podido sentir jamás. – Necesitaba tanto estar así contigo mi amor– Le dije mientras la besaba apasionadamente. – También tú me habías hecho mucha falta cariño, te amo tanto– contestó con la respiración entrecortada causando una excitación descomunal en mí. – Tus besos me vuelven loco, te necesito con desesperación – musité. Comencé a deslizar mis manos sobre su cuerpo, la iba despojando de sus prendas poco a poco y ella hacía lo mismo conmigo. Sentir nuestros cuerpos desnudos nos llevaba al borde de la locura, y juntos habíamos logrado encontrar la fórmula perfecta para explorar una aventura diferente cada vez que hacíamos el amor. Posaba mis labios sobr
El sabotaje para evitar que yo pudiese realizar mi presentación de la campaña para el nuevo lanzamiento no surtió los efectos de quiénes sí atrevieron a hacer semejante bajeza, pues en tan sólo dos horas, logré trabajar en una propuesta aún mejor de la que ya había diseñado anteriormente. No estaba dispuesta a permitirle a nadie que me avergonzara de esa forma, y mucho menos que me hicieran quedar mal delante de mi esposo, el cual había confiado en mí a ojos cerrados, y por ningún motivo quería defraudarlo. Algo dentro de mí me decía que la responsable de aquella trampa había sido Elena, pero no podía juzgar hasta no tener pruebas que demostraran lo qué estaba pensando. Rachel se acercó a mí, se veía bastante emocionada de qué hubiese podido conseguir terminar la presentación en tampoco tiempo. – Eres maravillosa Elizabeth, pudiste terminar la presentación en tan sólo dos horas, nunca había conocido a alguien como tú, con tantas capacidades – me dijo. – No podía permitir que quién me
Después del gran triunfo que Elizabeth había tenido en el proyecto de la campaña de lanzamiento, las cosas estaban marchando tal como lo esperábamos, nadie había vuelto a meterse con ella ni mucho menos intentar sabotearla, al parecer había quedado bastante claro cuando lo expuse frente a todos. Elizabeth salió de su oficina y en el pasillo se cruzó con Elena, quien la saludó con una sonrisa fingida, y por supuesto no perdió la oportunidad para destilar su veneno. –Elizabeth, pero qué gusto verte, no había tenido oportunidad de felicitarte por tu triunfo tan merecido en la propuesta para el lanzamiento – comentó en tono sarcástico. – No sé si sea tan merecido como dices, pero lo que sí te aseguro, es que hice mi mayor esfuerzo para poder presentarlo, a pesar de qué alguien, quiso sabotearme – contestó con la misma intensidad. – ¿Pero quien podría atreverse a hacer semejante cosa?, Y precisamente a ti que eres la señora Turner, nada más y nada menos que la esposa del jefe – señaló burl
Los anhelos del corazón de la familia Turner se estaban cumpliendo uno a uno, y aquellos reencuentros tan deseados traían infinita calma al corazón de cada uno de los integrantes de aquella familia qué ahora consideraba como parte importante de mí. La señora Valeria decidió perdonar a su padre, y darse por fin una oportunidad de ser feliz junto al doctor Vallejos, por su parte Harold’s Turner quiso dejar los rencores atrás y por primera vez en mucho tiempo empezar a disfrutar de lo que la vida le había dado y que por orgulloso se había negado a valorar. El único que faltaba era Alex, a quien le costaba mucho trabajo dejar el pasado atrás, había mucha desconfianza y rencor acumulado en su alma, para él no fue nada fácil todo lo que tuvo que vivir, siempre que estaba cerca de su madre le resultaba imposible actuar en forma normal, siempre se respiraba un aire de indiferencia, aunque yo sabía que por dentro eso le dolía profundamente, pues Alex sentía un infinito amor por su madre, pero
Todo estaba preparado para nuestro viaje, mi madre se había emocionado muchísimo por quedarse con los gemelos, pero más que nada porque yo se lo pedí, jamás imaginó que después de todo lo que sucedió en el pasado yo pudiera manifestarle algún tipo de confianza, y mucho más si se trataba de mis propios hijos. Y honestamente no sentía confiar en ella aún, pero el hecho de saber que mi tía Amelia y el abuelo estarían cerca me tranquilizaba, no me gustaba estar experimentando esa clase de sentimientos hacia ella, pero estaba empezando a entender que era un proceso con el cual debía trabajar hasta poder superar esa terrible inseguridad con la que había tenido que cargar durante todos estos años. Amelia tenía una hermosa villa en una ciudad cercana a nuestro lugar de residencia, desde que me la mostró en fotografías, una gran inquietud se instaló dentro de mí, quería conocerla, pero no quería estar solo, fue por eso que le pedí a Elizabeth que me acompañara, el lugar era cuidado por una gra