Un mar de sentimientos encontrados me embargaba, los médicos me habían informado que mi esposa había superado la crisis de manera satisfactoria Y eso definitivamente me ponía muy feliz. No obstante, la salud de mis hijos aún no estaba garantizada, y eso me tenía realmente preocupado, me acerqué al área de incubadoras para por fin tener la oportunidad de conocer a mis pequeños gemelos, un niño y una niña, verdaderamente una maravillosa bendición, Los abuelos se encontraban muy felices, pues por fin se había conseguido uno de los sueños más grandes para ellos, sus primeros bisnietos, y eran hermosos. Al verlos mi corazón se inundó de una felicidad inexplicable, una sensación indescriptible que sería imposible describir con palabras, eran tan pequeñitos, tan frágiles, ellos contaban conmigo y con su mamá para sacarlos adelante, y eso haríamos, ahora lo importante era que pudieran reponerse y recuperar tamaño y el peso óptimos para poder ser dados de alta. – Son unas criaturas hermosas hi
Me parecía inaudito que Bianca hubiese tenido la osadía de presentarse en el hospital, intentando arruinarme la dicha que estaba viviendo por el nacimiento de nuestros hijos. Por fortuna Alex pudo darse cuenta una vez más de la clase de mujer que era su antigua novia, por lo que no dudo en ponerla en su lugar. – ¿Qué pretendes Bianca? Mi esposa está convaleciente, ¿quién te crees para venir a importunarla? La enfrentó Alex –. – sólo vine para cerciorarme de su decadencia como mujer, muy pronto tus ojos volverán a mirarme, verás como no me equivoco, cuando toda su atención esté centrada en los mocosos y a ti te dije como un cero a la izquierda, entonces verás si no tengo razón sentenció –. – No tenemos por qué darte explicaciones, pero si tanto te preocupa que mis sentimientos hacia Alex puedan cambiar, no te mortifiques más, porque yo jamás voy a dejar de amarlos, él es el padre de mis hijos, pero antes que nada es mi esposo y lo amo con locura, ¿eso responde tu pregunta? La enfrenté
Llegué a la casa y cuando entré percibí un aura extraña, Elizabeth estaba cabizbaja, se le veía preocupada, me asusté, pensé que algo malo había ocurrido con nuestros hijos así que me acerco a ella para descubrir por qué se encontraba en ese estado. – Hola mi amor, ¿y esa carita? ¿Pasa algo? Pregunté preocupado –. – Mi padre jamás dejará de atormentarme a Alex, hoy me llamó y me dijo que había ido al hospital donde estaban nuestros hijos contestó Elizabeth sumamente angustiada –. – No te preocupes, necesito que le sigas el juego amor, cuando vuelva a llamarte le dirás que le das lo que pida a cambio de qué deje de molestarte propuse –. – Pero no es justo, darle lo que pida es seguir alimentando su manipulación, yo no quiero vivir toda la vida con ese lastre respondió ella –. – Todo será parte de un plan mi amor, así que debes tener mucho cuidado para que no te descubra, Te prometo que muy pronto esta pesadilla terminará le dije tratando de reconfortarla –. Decidí reforzar la seguridad
Definitivamente acababa de vivir uno de los momentos más difíciles de mi vida, a pesar de todas las atrocidades que mi padre había cometido contra nosotros, un sentimiento de profunda tristeza me embargaba, después de todo se trataba de mi padre, y aun cuando nunca fue una buena persona fue la única figura paterna que conocí. Ahora él tendría qué hurgar una larga condena ateniéndose a las consecuencias de todos los errores qué premeditadamente había cometido, no fue fácil recomponerme, debía tomar el valor para contarle a mi abuela todo lo que había sucedido, después de todo se trataba de su hijo y esa noticia no sería fácil de digerir para ella. Fui a su habitación, todavía me causaba un poco de dificultad caminar debido a la cesárea, La abracé con infinita ternura, y le dije que tenía algo que contarle. – ¿Qué sucede hija? Te veo preocupada comentó la abuela –. – Abuelita iré directo al asunto, sé que se trata de tu hijo, pero tú sabes que mi papá es una muy mala persona, hoy fue ca
Me levanté para ir a la empresa como todos los días, esta vez fue un poco más temprano de lo habitual, a Elizabeth le resultaba extraño qué su abuela aún no se hubiese levantado, por lo que decidió ir a su habitación para averiguar qué pasaba. – Espérame en el comedor amor, enseguida bajo, sólo voy por la abuela y estaré contigo en un momento dijo ella –. – Bien princesa, aprovecharé para ir a darles un beso a los gemelos le dije –. – No los despiertes si aún duermen, los vas a mal acostumbrar y después sólo van a querer estar en brazos replicó ella –. – no es justo, a mí me encanta tener cargar a mis peques y tú no me dejas reclamé –. – Ya, deje de discutir señor Turner, voy a ver a mi abuela antes que se haga más tarde amor comentó –. Se aproximó Al cuarto de la señora Rossi, tocó la puerta, pero nadie atendió, comenzó a preocuparse, así que decidió entrar para asegurarse qué todo estuviera bien. Tenía un extraño presentimiento, no era común que la señora Rossi permaneciera dormida,
Elizabeth Dos meses habían pasado desde la muerte de mi abuelita, su partida sería un dolor imposible de superar, no obstante, necesitaba salir adelante, pues llevaba tanto tiempo sumida en la tristeza y eso estaba empezando a provocar un distanciamiento en mi familia. Alex y mis hijos también me necesitaban, y no era justo lo que les estaba haciendo, mi esposo se portó muy comprensivo en todo momento, pero comenzaba a ver en sus ojos un ápice de impaciencia al percatarse Del tiempo que pasaba alejada de ellos. A mi abuelita jamás le hubiese gustado verme en ese estado, al contrario, antes de irse me había dicho qué me aferrara con todas mis fuerzas a la felicidad que estaba logrando construir, Que no tuviera miedo, Y eso es lo que haría. Como primer paso decidí ir a la habitación de mis pequeños gemelos, los tomé en mis brazos y con profundo pesar me di cuenta de que no me recibían con la calidad que yo me esperaba, era lógico, los niños olvidan fácilmente, y al ausentarme, ellos se
Alex. Habíamos llegado a mi refugio, un lugar maravilloso con todas las características necesarias para pasar un tiempo espectacular en compañía de mi hermosa familia, nunca me había atrevido a llevar a nadie aquel lugar, pues lo consideraba mi santuario, un lugar exclusivamente diseñado para mí. Desde muy joven, empecé a recrearlo, y a ponerle todos los matices necesarios para transformarlo a mi manera. Pero ya era momento de dejar atrás el hermetismo y permitir que las personas más importantes de mi vida pudieran formar parte de ese pequeño mundo mágico. Elizabeth estaba maravillada ante semejante vista, se respiraba un aire de tranquilidad que definitivamente le daría nuevos bríos tanto a nuestra relación como a la vida misma. La casa estaba ubicada en una isla cuyo Mar dejaba entrever su inmensidad, el agua tenía un azul inspirador, el nivel de las olas Era Perfecto, la suavidad de la arena hacía que te relajaras incluso con caminar. En ese pequeño santuario podía verse un atardec
Elizabeth. Las horas pasaban, y me encontraba cada vez más angustiada, no sabíamos nada de Alex, aún no había regresado con el médico, la fiebre de mi bebé no quería ceder y eso ya me estaba causando mucho miedo. Había perdido mucho en los últimos tiempos, y no quería que mi bebé formará parte de esa estadística trágica. Me llene de pánico y las lágrimas brotaban de mis ojos sin parar, era como si una vez más el destino jugará en mi contra para enseñarme que la felicidad no se había hecho para mí. Necesitaba calmarme y pensar con la cabeza fría, entender que las cosas simplemente ocurren y ya, pero cuando se trata de los hijos es muy difícil mantener la cordura, pensar con la cabeza fría se vuelve imposible, así que tendría que respirar profundo y pedirle con toda mi alma adiós para que me ayudara en la recuperación de mi pequeño. Lo metí a bañar varias veces a temperatura ambiente, y de pronto recordé un remedio natural que la abuela utilizaba conmigo cuando era pequeña, por fortuna