Dante, al escuchar la palabra "herida", supo que se trataba de su esposa. Sus ojos se abrieron con sorpresa y una profunda preocupación. Sin pensarlo, le arrebató el teléfono a Alan y, mirándolo fijamente, gruñó:—Me debes una explicación —Luego, se llevó el teléfono a su oreja y, con urgencia, preguntó—: Dime, ¿mi esposa está bien?Dexter, al darse cuenta de que la voz al otro lado del teléfono no pertenecía a su amigo, supo quién era.—Dante, Ava está bien.Dante suspiró aliviado, sintiendo cómo su cuerpo se relajaba momentáneamente. Pero no dejó de indagar.—¿Y Dafne y Sofía? ¿Cómo están?—La de cara angelical tiene una herida en el hombro, pero Dafne solo está asustada.—¿Quién eres tú y por qué las tienes? —preguntó ahora con una voz tensa, buscando respuestas.—Ya le mandé la ubicación a Alan para que conversemos personalmente —colgó la llamada sin darle oportunidad a más preguntas. Miró a Sofía, que aún estaba en sus brazos, y agregó—: Ya vamos a llegar para que te atiendan.Da
El anciano tomó varias bocanadas de aire y, con voz firme, decidió comenzar su relato.—Todos los que estamos aquí somos como familia. Les voy a contar desde el principio de dónde comenzó el odio. Tómenlo con calma.Hace 45 años, Frederick Koch era el dueño de Condextec, una empresa de producción y distribución de equipos tecnológicos. Era una de las primeras empresas posicionadas en el mercado y gozaba de un estatus económico privilegiado. Frederick estaba casado con Elba Jones y tenían tres hijos: Roger, de 25 años, un joven que se la pasaba de fiesta, entre borracheras, mujeres y malos pasos. A pesar de sus errores, era el hijo destinado a ejercer la presidencia de la empresa, siguiendo la tradición familiar de generaciones pasadas. Hermes, de 22 años, se destacaba como un joven inteligente; ya se había graduado con honores y poseía una mente brillante. Por último, estaba Cecilia, una niña dulce de 18 años.Frederick no estaba satisfecho con los rumores y chismes que circulaban sob
Ava sollozaba desconsolada, las lágrimas caían sin control al comprender la maldad del hombre que había destrozado la vida de su familia. El peso de la traición le apretaba el pecho, mientras su mente no lograba procesar la magnitud de lo que acababa de descubrir. Sin embargo, el abrazo cálido de su esposo le brindaba una sensación de seguridad.—Ya no llores, cariño —susurró Dante, acariciándole el hombro con ternura—. No sigas llorando.—Es monstruoso, lo que ese hombre le hizo a un bebé inocente —respondió Ava, con la voz rota.—Sí, querida —dijo el anciano, con el rostro marcado por el peso de los recuerdos—. Eso es solo una muestra de la crueldad que Roger fue capaz de cometer. Pero lo peor estaba por llegar. —Exhaló profundamente antes de continuar—. Cinco meses después, mi buen amigo Hermes salía de la empresa y decidió detenerse a comprar flores para su esposa en un puesto ambulante. Al girarse para regresar a su carro, un vehículo en movimiento lo alcanzó y disparó varias vec
—Tu madre siempre fue ingenua. Nunca investigó su pasado ni supo que tenía un hermano. Esa ignorancia la mantuvo a salvo durante muchos años. Además, mantenerme alejado de ustedes las protegía.El anciano hizo una pausa para tomar aire. Sentía el peso de las miradas expectantes sobre él. Después de exhalar profundamente una última vez, continuó.—En cuanto a Olivia, al principio pensé que era como tu madre, de carácter débil. Pero después de su muerte, me ha demostrado que es tan fuerte como tú. Como te conté, a tu tío lo mantuve fuera de la familia Koch; nunca llevó nuestro apellido. Tu primo, a quien todos creían muerto en el accidente, ha seguido su propio camino y se ha dedicado a la búsqueda de Roger y su hijo. Y en cuanto a ti, ese carácter que tienes, sumado a un esposo que no se deja intimidar y que está dispuesto a protegerte, me llevó a la conclusión de que eras la indicada para retomar las riendas de Condextec.Ava estaba asombrada por todas las revelaciones que acababa de
El impacto de descubrir la verdadera naturaleza de su padre dejó a Dafne en estado de shock. Necesitaría tiempo para procesar y aceptar la cruda realidad que acababa de escuchar. No quería llorar, no quería sentir la rabia y la tristeza que la inundaban, pero las lágrimas fluían sin control, como un río desbocado. Se sentía completamente aturdida por las revelaciones que había escuchado. Ahora tenía primos y un asesino persiguiéndolos.Las emociones la abrumaban: incredulidad, decepción y, sobre todo, una profunda tristeza al saber que su padre murió víctima de los engaños y manipulaciones de su propio tío. No podía evitar pensar en el dolor y la confusión que su hermano sintió al presenciar a su padre quitarse la vida. Ahora tendría que encontrar la forma de contarle todo a su madre y, sobre todo, a Hermes.Benjamín sintió cómo su corazón se encogía al ver a su pequeña en ese estado. En ese preciso momento, se prometió a sí mismo que sería él quien la protegería, incluso si ella no q
Benjamín abrió la puerta de un golpe y la cerró rápidamente una vez que entraron. Luego, con la maleta en la mano, subió las escaleras al segundo piso, entro en la habitación de invitados y la dejo sobre la cama. Dafne lo seguía en silencio.—Puedes dormir aquí. Si tienes miedo, puedes llamarme ¡A mí no me molestaría dormir contigo! —esbozó una sonrisa descarada y arrogante.—¡Ni en tus sueños! Mejor sal, quiero descansar —exclamó Dafne con una mezcla de enojo y desaliento. Recordó la última vez que estuvo en ese edificio y lo vio con su novia, lo que avivó la rabia en su interior. Cuando llamó a Ava y le propuso irse a trabajar con ella, sintió que era lo mejor que podía hacer para alejarse de él, y ahora, irónicamente, estaban bajo el mismo techo.Benjamín, divertido por su actitud, se dio media vuelta y se marchó a su habitación.A la mañana siguiente, Sofía abrió los ojos con pereza. Su cuerpo se sentía pesado y le costaba reaccionar. Parpadeó varias veces hasta recuperar la conci
Ava dejó caer la cabeza sobre su hombro y gimió con tristeza.—Yo quiero trabajar —protestó con un suspiro—. Tenía planes para esa empresa. Quería contratar nuevos empleados con buenos contratos laborales, buscar inversores, hacer que volviera a ser importante en el mercado como la tuya. Las chicas iban a ayudarme con ese proyecto, pero ahora se me escapa de las manos porque mi esposo quiere mantenerme en una burbuja de cristal.Dante se giró hacia ella y le besó la mejilla con ternura. La barba rubia oscura, que había crecido durante la noche, le rozó la piel, causándole un escalofrío.—Te comprendo, pero ahora mismo no puedes hacerlo. Necesito que entiendas que esto no es un juego, allá afuera hay un psicópata sin alma. ¿Te imaginas cómo me sentí ayer cuando me dijiste que les estaban disparando? Desde que entraste en mi vida te has convertido en una parte esencial de mí, y no voy a permitir que te pase nada. No tienes idea de la angustia que experimenté y que solo desapareció cuand
Dafne se despertó sofocada. Había soñado con aquel beso que Benjamín le dio en su oficina cuando renunció. Su corazón latía con fuerza, y el calor le subió al rostro al recordar la intensidad de aquel momento. Se sacudió la cabeza con frustración, intentando ahuyentar el pensamiento.«Deja de sonar tonterías, él es un hombre ocupado.»Se dirigió al baño. Después de asearse, sacó la maleta y la metió en el clóset sin ordenarla. Solo la abrió para sacar una camisa ancha y un pantalón corto holgado. Se sentó en la cama y se vistió.Luego salió de la habitación y caminó hacia la cocina. Al llegar, quedó atónita al ver a Benjamín sentado en el mesón con una laptop y una taza de café a su lado. Sus ojos se abrieron de par en par ante el descaro de él. Tragó saliva al verlo sin camisa, con solo unos pantalones cortos de algodón blanco que resaltaban su trasero perfecto. Balbuceó mentalmente.«Bienvenida a su mundo. Veremos cómo salimos de este departamento sin sucumbir a ese cuerpo, pero no