11.

11. Un sueño muy real.

Desperté con una cálida sensación en mi rostro, como si alguien hubiese besado ese punto. Intenté recordar en qué momento había sucedido, si en algún momento alguien… Caleb.

Me toqué el rostro, justo en el lugar en el que él me había besado la noche anterior, mientras yo permanecía con ojos cerrados.

  • Lo siento – susurró, al mismo tiempo que yo seguía fingiendo que dormía – siento no poder decirte la verdad, pero no puedo perder a Elena.

Me quedó claro en ese justo instante, él estaba enamorado de ella, de mi hermana, no había otra explicación para lo que estaba haciendo.

Todo había sido mentira, cada una de las situaciones que habíamos vivido.

La lluvia caía sobre la

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