Capítulo 30. Huyendo

Hedda despertó, estaba tratando de recordar cómo es que había llegado hasta su habitación, sus recuerdos llegaban hasta donde se había recostado junto a Maija en su cama y no tenía intenciones de volver a la habitación que compartía con su esposo. Pero el que hubiera despertado en su habitación no la sorprendía tanto como el hecho de que el príncipe Erik amaneciera a su lado, ella estaba de espaladas a él y él la abrazaba por la cintura y podía sentir su respiración en la parte de atrás de su cabeza.

Se quedó un momento más disfrutando de la sensación de paz y seguridad que sentía al estar en sus brazos. Se preguntó si él se había embriagado la noche anterior, era la única explicación que encontraba para que él se hubiera acercado a ella de esa manera y aún estuviera dormido a esa hora. Pensar en esa posibilidad la desanimó, prefería que él estuviera muy sobrio.

Quiso girarse hacia él y abrazarlo también. Pero recordó todo el esfuerzo que había hecho por mantener la distancia con su
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