Nada que conciliaba el sueño de nuevo. Por eso volví a recordar a mi amiga. Luego de lo hablado no se quedó tranquila y al día siguiente me preguntó.—¿Y si te pega?—En eso no hay vuelta atrás bajo mi dignidad, en eso ni una segunda oportunidad le doy. Habrá mujeres que toleren un poco ese punto, a Verónica Vásquez su dignidad no se lo permite. —Hay hombres a los que les gusta pegar.Su mirada se perdió, quien sabe en qué recuerdo, varias veces le he curado los golpes.—Me atrevo a decirte en mi inocencia ante la vida. En los hombres existen las posibilidades de pegar y no pegar. Depende de cómo te muestres ante ellos, habrá algunos que a pesar de todo lo hacen, esos son enfermos mentales. Otros nunca lo han concebido ponerles la mano encima a una mujer. —¿Y si dejas de amar a ese hombre con el que te uniste para toda la vida?—Buscaría la forma de volverme a enamorar de él, si no pasa eso por infinitas situaciones que te puede traer la vida, me separo bajo un ámbito de respeto, s
Nos divertimos en el bar del hotel, papá se quedó en su recámara, yo me fui a acostar pasada la una de la mañana. La pasé increíble, saber de Roland y que no me puso los cuernos mientras estábamos juntos me llenó de satisfacción. Papá tocó la puerta, estaba lista, y le abrí, no he dormido por pensar en volver con él, a mi regreso de Panamá lo buscaré. Los que dieron guerra para salir fueron los novios. Imagino que para ellos la noche continuó un par de horas más. Y cuando por fin abrieron ninguno se había arreglado. —Les tocó viajar sin bañarse, debemos estar en media hora en el aeropuerto, andando. —¿Qué? —Me eché a reír al verlos correr de un lado al otro en la habitación. —¿Por qué no nos llamaron antes? —Mi papá se cansó de llamarlos, nos espera abajo. —¿No vamos a desayunar? Luz Marina se reía de ver la situación, en tiempo récord se arreglaron, bajaron conmigo. Se tomaron un café con pan. El vuelo no tuvo contratiempo y no cabía de la emoción. El tiempo lo cura y a pesar d
Lo amaba, lo miraba y me contenía para no correr a sus brazos por Dios bendito. Adoraba a este hombre. —Sí, el tarugo de mi hermano le pedirá matrimonio a su novia, no nos notificó para traer al menos un vestido diferente a esto. —reprimió las ganas de reírse, pero al final no pudo evitar hacerlo a carcajada, mientras yo me señalaba—. Se te agradece.—No Verónica, créeme, eres la única mujer que se puede poner tantos colores juntos y siempre… te ves perfecta. —Me incrusté las uñas en las palmas de la mano.—¿Es un cumplido? —bésame, le grité desde el fondo de mi alma.—Sin lugar a dudas, Verónica.—¿Qué más tiempo debemos esperarte, Vero? —bajó la mirada, era un Roland diferente, era otra persona.—Ya debo irme. —susurró, sus ojos me gritaban—. Puedo…—¿Dónde vas a estar?—Te espero en el bar.El brillo en sus ojos evocó un millar de cosquillas en mi estómago.—Ya debo…—Estás, preciosa. —Me sonrojé.—No te burles.—No te demores. —sonreí, ahí en el fondo estaba mi Roland mandón—. ¿
Tardé mucho esperando la organizadora del evento de hoy, cuando confirmé la asistencia rechacé el cupo del acompañante y ahora no quiero ir solo, deseaba presentarme con Verónica, si decidí pasar el resto de mi vida con ella, debía hacerme a la idea que estará a mi lado en todos los eventos importantes de mi carrera, esa parte que si quiero conservar.Señor Dios, ojalá pueda confesarle lo que pasó con Beatriz. La embarré en ese aspecto, como me dijo el padre Gabriel, si voy a comenzar una relación para el resto de la vida, debo hacerla bajo los cimientos de la verdad, así ella vuelva a dejarme, pasaré pidiéndole perdón por dicho error. El único aliciente a mi favor era su amor.Cerré la puerta de la habitación, debía pasar a buscarla para desayunar, anoche se veía linda, al evento de la noche no podía presentarse con ropa de playa. Ingresé riendo al baño, me arreglé rápido y al salir, Rata llegaba con una sonrisita en la cara.—Con la cara que traes debo suponer que las cosas volverán
Movió el celular. No sabía cómo decirme, por la represalia que podía tomar.—Raúl hace cuatro horas la recogió en el aeropuerto y hace media hora la dejó en el bus camino a La Dorada.—No está aquí… —afirmó. Sentí una molestia en el estómago.—Patrón, Raúl me comentó… —Se mordió los labios—. Ella se siente bastante decepcionada y quiere… —alcé la mano.—No quiero saber nada de lo que dijo, dejaré que se le pase el enojo y la buscaré, será mi esposa, Cebolla.—Lo que pasa…—No quiero llenarme la cabeza de tonterías, por muy tarde en un par de meses estará casada conmigo.—Como diga, señor.—Gracias, Cebolla.Terminé mi viaje en Panamá, anoche compartí tres cervezas con Santiago, me despedí de él, su amable prometida nos dejó a solas para hablar de su hermana. Debía continuar con mi vida.La organización me necesitaba al frente, me he alejado de ella, no he dejado de enviar la droga y ganar dinero que al fin y al cabo era lo deseado por todos los miembros, ciertas actividades las había
—¿De qué se trata? —habló la más delgada. —Le pediré a mi novia matrimonio y no sé cuál de estos anillos llevarle. Las jóvenes abrieron la boca, las mujeres ante el tema del matrimonio cambiaban. —¿Esos son diamantes? —Sí, ¿tienen algún problema? —No, es… debe adorarla. —sonreí, miré a Rata quién se encogió de hombros. —No tienes idea de cuánto, ¿me pueden ayudar? Las chicas se miraron mientras se acercaron al mostrador y perdieron tres minutos tratando de escoger. —Disculpe, señorita, ¿estos anillos no vienen con los del matrimonio? Preguntó una de las muchachas y a mí me quiso dar un paro cardiaco. No me he hecho a la idea aún de tener prometida y ya dichas mujeres me casaron. —Claro que sí. —A la vendedora le brillaron más los ojos—. Aquí los tienen. —¡Perfectos! —Las dos jóvenes miraron por un segundo más y escogieron—. Yo me moriría si me entregaran un anillo así. Brincaban de la emoción. Por un segundo las miré… para este tema todas son iguales. —Gracias. —miré a Rat
Tenía ganas de bajarme del auto al ver a Roland destrozado, ese defecto de sacar conclusiones erradas debe controlarlo para su bien. Era cierto, llegué agarrada de mano con Alfredo, porque no quería darles a entender a los hombres de la reunión que era una de las mujeres disponibles de la finca. Con lo que he tenido hasta el momento era suficiente de fiestecitas de ese estilo. El amigo de mi hermano ha demostrado un interés y solo hasta este momento tuvimos ese tipo de contacto más allá de un saludo. He frecuentado en otras ocasiones esa finca en el ámbito laboral y por la forma de actuar me di cuenta de que Alfredo no sabía de la reunión de su padre, haría una reunión de tal calibre. Yo solo fui a ver el caballo lastimado el día de ayer y por lo que me contaron, tenía la pata fracturada, si va a quedar lesionado era mejor sacrificarlo, pero debía verlo primero. Y mírame en donde me encuentro. Simón pidió que antes de tomar cualquier decisión escuchara lo que había en mi antiguo ce
Seguía escuchando su conversación y la verdad era que me tenía conmovida.—Aún no estoy preparado, primero debía salir del fango, ser digno de esa mirada, así me dijo el padre y concuerdo con eso. —Se rascó el cuero cabelludo—. Si el señor Dios quiere algo de mí, aún no sé qué es…—Te puso un ultimátum. —dijo Simón, vi el movimiento de cabeza de Roland.—A lo mejor, y como dijo el ángel. Él de arriba es tan inteligente que sabe cómo captar mi atención, yo creo en muy pocas personas, en mi selecto grupo de guardaespaldas en el que incluyo a Inés y en la mujer que estremeció mi existencia, esa que es tu mejor amiga. —señaló a mi amigo.Me tapé la cara, quería ocultar las lágrimas. ¿Por qué llegó a los brazos de Beatriz? ¿Qué fue lo que lo llevó a ella? A esa estúpida zorra y perdóname Dios, no puedo llamarla de una forma diferente. Cebolla detuvo el auto en una gasolinera.«Hola, Hermosa, como te he contado en días pasados, en la madrugada, no podía dormir y salí en el carro, no sé si f