Capítulo 228
Cuando el sirviente se retiró, Juan, curioso preguntó: —¿Diego, conoces a gente de Los Sombras Negras?

—Podría decirse que tenemos cierta historia.

Diego contestó y le explicó en detalle: —La verdad es que, cuando era joven, pasé un tiempo en Los Sombras Negras. Más tarde, cuando estalló la guerra, dejé Los Sombras Negras y me uní al ejército.

—Haciendo cuentas, han pasado aproximadamente casi cincuenta años desde entonces.

Con una expresión nostálgica, continuó: —El guardaespaldas que murió protegiéndome se llamaba Mariano, y era discípulo de Los Sombras Negras. Ayer, cuando desperté, me contacté de inmediato con ellos para que se llevaran el cuerpo de Mariano y también para que nos ayudaran a resolver algunos problemas de la familia Ares.

Juan asintió, comprendiendo un poco mejor la situación preguntó: —¿A qué problemas te refieres, Diego?

Antes de que Diego pudiera responder, Patricia, con rabia intervino: —Juan, tal vez aún no lo sepas, pero anoche la familia Ortiz nos envió un des
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