POV CLARACuando llegamos, lo primero que noto es la tensión en el aire. Hay varios lobos reunidos cerca de una cabaña en la zona de vigilancia, con sus rostros duros y sus cuerpos en alerta. La presencia de un extraño en nuestro territorio nunca es una buena señal.Augusto nos está esperando en la entrada.—Llegaron rápido —nos saluda con un asentimiento.—¿Qué pasó? —pregunta Hernán de inmediato.—Un forastero apareció en los límites de la manada, herido y casi inconsciente. Dice que ha viajado mucho para encontrar a alguien… —Augusto nos mira con intensidad antes de concluir—: A ti, Clara.Siento un escalofrío recorrerme la espalda.—¿A mí?—Sí —confirma, cruzándose de brazos—. Dice que es tu familia.Mi corazón se detiene un segundo.Hernán y yo nos miramos antes de seguir a Augusto al interior de la cabaña. Allí está mi prima, quien se levanta y me abraza con fuerza apenas me ve.La habitación es pequeña y huele a sangre seca. El mismo tiempo que vimos ayer en el claro, mi supuest
POV HERNÁNEstoy en el hospital. Después de que Clara se enteró de todo, se desvaneció y llegué a tiempo para sostenerla en mis brazos.El doctor de la manada, Lucas Delgado, está revisándola en este momento. Temo por la salud de Clara, desde que descubrió sus poderes se la pasa débil, desmayándose o sintiéndose mal.El sonido de la puerta de su sala abriéndose me saca de mis pensamientos.Me enderezo de inmediato, tenso, esperando noticias. Apenas veo a Lucas Delgado aparecer en el umbral de la enfermería, doy un paso adelante.—¿Cómo está? —pregunto sin rodeos.Lucas cierra la puerta detrás de él con calma, como si no hubiera urgencia en la situación. Su expresión es neutral, pero hay algo en sus ojos que me desagrada.—Está estable —dice, ajustando levemente el cuello de su bata—. Se despertó hace unos minutos. Está agotada, pero eso era de esperarse después del colapso.Suelto el aire contenido en mis pulmones, sintiendo que la preocupación sigue aferrada a mi pecho. Clara ha pasa
POV CLARAEl silencio en la enfermería se vuelve insoportable mientras espero. Estoy sentada en la camilla, con las piernas cruzadas y las manos entrelazadas sobre mi regazo, apretándolas con más fuerza de la necesaria. Hernán está de pie junto a mí, apoyado contra la pared con los brazos cruzados y la mandíbula tensa, sin quitarme la vista de encima.—¿Cuánto más puede tardar? —Mi voz suena más impaciente de lo que pretendía, pero no puedo evitarlo. Siento que cada minuto que pasa es una eternidad.—No mucho —dice Hernán, aunque sé que está tan tenso como yo.Desvío la mirada hacia la puerta cerrada. No sé qué respuesta espero. Una parte de mí sigue convencida de que esto es un error, de que Lucas debió haber malinterpretado algo, de que no hay manera de que…Respiro hondo. No puedo terminar el pensamiento sin que mi corazón comience a latir con más fuerza. Antes de que pueda hundirme más en mi propia incertidumbre, la puerta se abre y Lucas entra con una carpeta en la mano.Mi cuerp
POV HERNÁNHan pasado días desde que volvimos de la enfermería, pero la sensación de alerta no desaparece. Al contrario, se intensifica con cada hora que pasa.Me esfuerzo en no demostrarlo demasiado, pero sé que Clara se está dando cuenta. ¿Cómo no lo haría? Estoy sobre ella en cada momento, atento a cada cosa que hace, a cada movimiento, cada palabra. Y aunque una parte de mí sabe que debería aflojar un poco, la otra parte, la más instintiva, se niega rotundamente.No puedo evitarlo, no cuando mi lobo gruñe cada vez que Clara está fuera de mi vista, cada vez que hace un movimiento brusco, cada vez que parece distraída o perdida en sus pensamientos.Intento racionalizarlo, convencerme de que es solo un instinto sobreprotector, que no hay ninguna amenaza inminente acechándola en cada sombra, pero, en el fondo, sé que no es solo paranoia. Hay algo en el aire, algo que me dice que debo mantenerla cerca.—Tienes que controlarte —le digo a Lyke.Él gruñe en mi mente, irritado.—No puedo e
POV CLARAMe despierto con una sensación extraña en el cuerpo, como si algo no estuviera bien. Apenas abro los ojos, un malestar en el estómago me golpea con fuerza. Me giro de costado, tratando de respirar profundamente, pero la sensación solo empeora. Un calor desagradable sube por mi pecho, seguido de una oleada de náuseas que me obliga a levantarme de golpe.Me tambaleo fuera de la cama y corro al baño justo a tiempo para inclinarme sobre el inodoro. Todo mi cuerpo se estremece mientras vacío mi estómago. Un sudor frío cubre mi piel, y siento las piernas temblorosas mientras me sostengo del borde del lavabo.—¿Qué demonios…? —murmuro para mí misma, sintiendo la boca seca.Me enjuago la cara y trato de recomponerme, pero el mareo persiste.Cuando salgo del baño, Hernán sigue dormido. Su respiración es lenta y profunda, con un brazo extendido sobre la cama, como si en cualquier momento fuera a buscarme instintivamente. Me detengo a mirarlo por un instante, debatiéndome sobre si debe
POV HERNÁN Estoy en la oficina, terminando de leer unos archivos, cuando el aullido de Augusto resuena con urgencia en el aire.Mi cuerpo reacciona antes que mi mente, lanzándome hacia el origen del sonido sin pensar. Puedo escuchar a Bruno siguiendo mis pasos, pero no me importa. Algo está mal.Cuando llegamos al puesto de vigilancia, veo a mi hermano convertido en lobo, con otros guerreros de la manada. Todos tienen la mirada fija en el borde del bosque, con los cuerpos tensos y en guardia.—¿Qué pasa? —pregunto con el pulso acelerado.Augusto me mira y señala con la cabeza hacia el suelo.Sigo la dirección de su mirada y veo una estaca clavada en la tierra. Atada a ella hay un trozo de tela oscura. Mi estómago se revuelve cuando me acerco y desato el nudo con rapidez.El mensaje es claro."Sabemos quién es. Sabemos dónde está. Vendremos por ella."Bruno se acerca lo suficiente para leerlo por encima de mi hombro. Su expresión se endurece.—Esto no es una advertencia. Es una senten
POV CLARADespierto con una sonrisa, algo que no me pasaba hace mucho. El calor del cuerpo de Hernán aún permanece en mi piel, el eco de la noche anterior sigue latiendo en mis venas como una dulce electricidad. Me giro lentamente, encontrándome con su rostro dormido y su expresión relajada por primera vez en días.No quiero despertarlo, pero la emoción me burbujea en el pecho. Hoy empezaremos a entrenar en serio. Finalmente podré descubrir qué soy capaz de hacer y aprender a controlar mis poderes.Con cuidado, me deslizo fuera de la cama y busco algo de ropa. Me visto con una sudadera y pantalones cómodos, amarro mi cabello en una coleta alta y salgo de la habitación sin hacer ruido.Bajo las escaleras con el ánimo en alto y el aroma del desayuno me recibe antes de llegar a la cocina. Allí están los padres de Hernán, sentados junto a Bruno, Marina y Augusto, todos en una charla tranquila.—Buenos días —saludo con entusiasmo, tomando asiento junto a mi tío.—Alguien amaneció de buen h
POV AUGUSTODesde que Hernán y Clara anunciaron que entrenarían juntos, no pude evitar sentir curiosidad. Claro, el entrenamiento físico es parte fundamental de nuestra vida como lobos, pero en este caso, había algo más. Algo que todos queríamos ver.Así que, cuando me dirigí al campo de entrenamiento y vi que no éramos los únicos expectantes, supe que no era solo mi instinto el que me decía que algo interesante estaba por pasar.Marina estaba sentada en una roca con Bruno a su lado, ambos observando con atención. Mis padres también habían decidido quedarse a ver, lo cual solo confirmaba que esto no era un entrenamiento cualquiera.Clara se encontraba en el centro del círculo improvisado, con una postura firme, lista para enfrentar a Hernán. A pesar de que él es más alto y más fuerte físicamente, ella no se ve intimidada en absoluto.—Bien, Luna —dice Hernán con un tono que mezcla diversión y desafío—. Veamos qué tan rápido puedes moverte.Clara alza una ceja y se cruza de brazos.—¿M