—Eras tú, no fue un sueño como pensé, siempre fuiste tú en mi habitación, ¿cómo lograste entrar? ¿Por qué no me despertaste? ¿Por qué desde ese momento no me llevaste contigo? Tú no tienes idea de todo el dolor que he tenido que soportar y la confusión de no saber si era un sueño o era real. Tener que resignarme a un simple recuerdo de cuando era feliz a tu lado— se deslizan las lágrimas por su rostro. —Tenía que hacer las cosas bien. Necesitaba humillar y castigar públicamente al que iba a ser tu esposo, por atreverse a besarte el día que anunciaron su compromiso frente a mí— sus ojos se aclaran con más sorpresa.—¿Estuviste ahí? Con razón me sentía observada. Ya no sigas, me estás destrozando, ¿piensas que disfruté ese beso?— Pasa las manos por sus ojos, secando las lágrimas y soy rápido el tomarla por un brazo y traerla a mí, acunándola en mis brazos—¿Te gusto besar ese bastardo más que a mí? ¿Son más suaves sus labios que los míos? ¿Su baba es mejor que la mía? Respóndeme y se s
La conversación acabó; y con una línea de besos suaves y mordidas que la hacían gemir, llegué hasta el punto más importante: quedar entre sus piernas. Las levanté y las abrí, y vi su cara, la había tapado con sus dos manos, avergonzada.—Jade, quiero que me mires mientras te hago correrte en mi boca——¡es vergonzoso!——No para mí, mira como tu hombre te come, como me habías anhelado muchas veces. Hoy sabrás lo que es ser la mujer de un Alfa—Con calma quitó sus manos de su cara y nos miramos fijamente unos segundos. Le di varios besos en las piernas tratando de hacer que se relaje y tembló. Pero mi lengua buscó su clítoris.—¡ahh! Alf-a—Con suaves lamidas profundas y succiones, ella se corrió rápido, pegando un grito placentero para mí, pero no dudo que se haya escuchado fuera de esta habitación. Su cintura me movía sola y apretaba las sábanas, deseosa de todo lo que le hacía.—No dejes de mirarme— le exigía, viendo cómo perdía la noción del tiempo.—N-no puedo mantenerme con los ojo
Creo que había perdido la razón o no sé qué. Alastor mi alfa, al que le había rogado y llorado, de quien me había enamorado perdidamente, se había hecho mi esposo y me había confesado su amor. Ni en mis sueños más locos podría haberme imaginado que en algún momento alguien como él, podría amar a alguien como yo. Tan desechada fui que nunca tuve tantas expectativas sobre mi vida, pero ahora simplemente quiero vivir, para estar siempre con él, pero. Creo que moriré esta noche de dolor y placer. Pero ahora estoy aquí anudada a él, sintiendo cómo mi vagina no soporta una penetración más, soportando el dolor de estar unida a un lobo alfa. Pensé que iba a poder con esto, qué ingenua fui. He llorado tanto suplicándole que se salga de mi interior, no creo que mi vagina vuelva a su normalidad después de esto. Por más que le pedí que se detenga, no me escuchó y lo peor es que debo resistir porque yo misma le di autorización de que hiciera lo que quisiera conmigo. Me estoy quejando mucho y sé
El agua se derramaba por los bordes de la bañera, mi alfa me cogía y me mantenía sobre su regazo de espalda, sosteniendo mis piernas, haciendo que la profundidad sea mayor y simplemente agachaba la cabeza y me sostenía de los bordes con fuerza, resistiendo cada embestida dura. En esa misma posición me había corrido tres veces y después me cambió, haciéndome quedar frente a él. Las rosas en el agua habían sido de tanta ayuda para mí, el dolor disminuyó un poco y por eso logré soportarlo un poco más. El sonido era embriagador a su vez, nuestras respiraciones eran tan agitadas y el sonido del agua cayendo al piso.—Jade, otro nudo viene… ¡Ahhhh! Mi jade, preciosa— los rayos del sol tibio entraban por el balcón, alumbrando la habitación. Los ojos de Alastor estaban rojos y muy adormecidos, pero no por cansancio. Estaba tan excitado y su olor era tan fuerte que me hacía inhalar a cada instante.—Y-ya amaneció… y tú… y yo aquí… ¡Ahhh! Más despacio, alfa, siento que el roce es muy profundo,
—¡Ahhhhhh!—Un grito desgarrador sale de la garganta de un lobo a quien le rasgaron el vientre hasta sacarle todos sus intestinos, mientras otros corrían por su vida asustados sin lograr escapar, pues nadie se les escapaba a los lobos de Alastor. Aquellos lobos eran guerreros muy fuertes, pero Alastor era una amenaza inminente y la sed que tenía Ronan de encontrar su manada lo tenía furioso, le molestaba demasiado, pues ellos merodeando por sus áreas espantaban a los animales para cazar, así que decidió deshacerse de la molesta carga y de la distracción.Pese al derramamiento de sangre, él tenía una preocupación y era Jade. Llevaba por lo menos cuatro días dormida sin despertar, le daba agua con su boca para que no muera por deshidratación, pero estaba desesperado.La curaba mientras dormía y ya su interior había mejorado mucho, pero era satisfactorio saber que ella estaba en su cama y no en la casa del pusilánime de Ronan siendo maltratada.Ronan, y él, tenían cuentas pendientes que
Jade vuelve con las herramientas de Arlo, está hecha un manojo de dolor y nerviosismo, rasca su cabeza y echa su cabello hacia atrás. —¿Qué le harás?—pregunta ella cruzando sus brazos, y él abre su caja de madera y saca unas cadenas. —¿Lo vas a amarrar porque le va a doler?——a no, esto es para el celo— jade no le da importancia a esas palabras y lo ve sacar una navaja con una punta muy afilada. —¿Qué piensas hacerle?——Oye, necesitas calmarte, no lo mataré si es lo que piensas, he tenido oportunidades y no lo he hecho, así que cálmate —Jade se acomoda en la cama y sostiene su mano sana apretándola, mientras Arlo abre una incisión en su brazo y sale una especie de sangre espesa de color rojo muy oscuro.—Creo que ya sé qué tiene, Alastor-- respira con dificultad y gime de dolor sin poder despertar y arlo abre más la herida. Los ojos de ella se abre demasiado llena de temor.—¡Basta! No lo hieras más, está sufriendo, ¿no lo ves?— Arlo niega y ella empezaba a llorar angustiosa.—Aquí
Cuenta la leyenda que un alfa llamado Alastor Bismarck, rey de la manada «luna blanca» fue castigado junto a todos sus lobos por la diosa luna. El pecado de ellos fue la maldad de su corazón, se destruían entre ellos y la codicia y vanidad los hacia no querer darle lugar a las lobas solteras o comprometidas abusando de ellas y quitándoles sus purezas. hacían mal a otras manadas provocando así, que todas estuvieran en contra de ellos, ya que muchas veces les robaban las mujeres qué, desde su codicia y egoísmo ellos deseaban. El alfa Alastor, era el más pequeño de cinco hermanos, pero el más sangriento y despiadado, y decidió quitarle la vida a todos sus hermanos para quedarse con el trono antes de tiempo. Tuvo un reinado próspero y fértil, pero estaba basado en la lujuria y vanidad y solo derramar sangre los hacía sentirse saciados, cualquiera que se atreviera a enfrentarlos no dudaban en derramar su sangre, inocente o culpable todos pagaban a una. Causaban el terror a su paso y eran
Cómo cada día los lobos de Luna blanca fueron en busca de agua y a cazar. Ya habían pasado cinco días desde la última caza y el hambre los atacaba.Mientras caminaban y discutían entre ellos, Arlo bufaba, pues eran tan infantiles para su gusto y hablaban tantas estupideces, que lo abrumaba su falta de inteligencia y sus pocas capacidades para pensar.—¡Agh! estoy cansado de esta maldita vida, soy un lobo de guerra, no un esclavo que tiene que buscar agua para que Alastor se lave el culo todos los días—Los demás se ríen y Arlo quien se veía como un lobo débil le gruñe enfadado.—si mantienes la boca cerrada posiblemente no le diga al señor alfa que te arranque la lengua, Clark—El abucheo de los lobos lo hizo enfurecer y soltar el cántaro para el agua, pues Clark era agresivo y uno de los que quería la cabeza de Alastor en secreto.—¿crees que porque eres la marioneta de él, te tengo miedo?— un gruñido salió desde lo más profundo de él anunciándole que quería pelea y Arlo espetó en t