Un día difícil

Leah

Cuando pasé los seis meses de embarazo de los trillizos estaba enorme como una casa. Bueno, debía admitir que yo me había tomado el embarazo como una carta libre para tragar todo lo que quisiera sin restricciones. Además de tener tres cuerpecitos dentro moviéndose, clavándose en mis costillas y presionando cada órgano, lo que me dificultaba incluso sentarme con comodidad y ni hablar de pararse. Aunque bien recordaba que fue un proceso gradual en el cual aumenté de peso de forma gradual y paulatina. En este caso tenía la sensación de haber aumentado diez kilogramos de la noche a la mañana cuando solo llevaba dieciséis semanas. Lo que era injusto, injusto por demás porque en esta ocasión estaba cuidando bastante más de mi alimentación. Me había apuntado a yoga y una clase especial de cardio para embarazadas.

No quería volver a cometer los errores del pasado, y necesitaba energía para trabajar, ocuparme de tres niños, un esposo y la decoración de la nueva casa. Frederick me ayuda
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