Nerviosa es poco para describir lo que estaba sintiendo en estos momentos, mi padre estaba emocionado con la noticia, pero, mi hermana y mi madrastra eran un par de demonios coléricos que perderían la cordura en cualquier momento y me atacarían por que me voy casar con el hombre que ellas querían para su beneficio seguramente, según lo que escuché, papa obviamente me entregó a mi pero mi madrastra se negó a que yo fuera la candidata para convertirme en la esposa de Leo, y que Emilia era mejor para eso pero como siempre quiere meter sus narices donde no la llaman mi padre le dejo en claro quien es el que da las ordenes
Ese fue el trato entre nuestras familias para que ambas crecieran formidablemente ya que ambos poseíamos conocimiento suficiente sobre los negocios, me entusiasma tanto este momento maravilloso porque ya me puedo ver a su lado trabajando mano a mano
Mi padre me dejó en sus manos, inhalo profundo mientras observo su rostro, una mirada tan penetrante y seductora que no hacia mas que robarme el aliento cada vez que lo veía a los ojos
—Cuida de mi hija. —papá, estrecha la mano de Leo. —Te entrego mi mayor tesoro.
—Señor de la Fuentes.
«Jamás olvidaré este día magnífico»
Y cuando menos lo esperaba, nos declararon oficialmente como marido y mujer, mi felicidad era notoria, pero me inquieta una sola cosa y es que, Leo mantenía una sombría expresión que daba miedo, pensé por un momento que solo era porque no sabia como expresar sus emociones y que estaba nervioso, así como yo lo estaba. Hablar con él era tan fácil como respirar, me transmitía esa confianza que ni siquiera tengo con mi hermana, es como si fuéramos mejores amigos, de esa forma en la sabes que jamás te traicionaria
—Esto es nuevo… —mascullo mientras observo a los demás conversar o bailar en mientras nosotros los observamos. —¿Estas bien Leo?
—Necesito respirar aire puro
—Iré contigo
—Yo no te he invitado a acompañarme.
Un escalofrió recorre mi cuerpo y una extraña sensación me consume mientras observo que se aleja de todos hasta desaparecer por completo de mi vista, la sensación me agobia demasiado al punto de sentir que me estaba quemando el rostro ya que todos me estaban observando fijamente porque estaba sentada, sola.
Cuando sentí una incomodidad vi que mi madrastra me estaba observando con burla y alegría porque sabe que esto no es lo que yo esperaba para mi boda añorada
«Vamos cálmate Megan, seguramente solo esta alterado por este matrimonio arreglado por nuestras familias»
—No te sientas nerviosa hija. —papá había notado que estaba demasiado nerviosa. —Este, será un nuevo comienzo, se muy bien que desde hace mucho estas loca por él, asi que solo piensa que vas a hacer la mujer más feliz.
—Tengo miedo papá, que tal que esté enfadado por obligarlo a casarse. Y qué tal si el…
—Solo es paranoia hija, el debe sentirse afortunado por tenerte como esposa. Tómalo como si este fuera un nuevo comienzo para tu vida, la que tanto deseaste. De igual forma si el llegara hacerte daño, sabes donde encontrar a tu padre.
—Me preocupa papá, vistes como corrió a todos los invitados, se veía tan furioso que solo quise… —me detuve al ver que estaba diciendo cosas que harían a mi padre preocuparse, así que sonreí ocultando mi temor. —Iré a visitarte papá
—Siempre serás bienvenida.
Despedirme fue lo más difícil, pero con mi padre, de mi madrastra y mi hermana, ellas ni siquiera lo esperaron, simplemente desaparecieron, se marcharon sin él pero como siempre buscara una excusa y papá le va creer.
La ansiedad se apodera de mi cuerpo, mi garganta se seca porque había llegado el momento en que ambos pasaríamos la noche juntos, asustada y con mis nervios a mil siento como mi corazón se vuelve loco al solo imaginar lo que va pasar.
No pensé que el matrimonio se llevaría a cabo en una semana, pero nuestras familias se encargaron de los preparativos para que todo estuviera listo y ahora, estoy en la que ahora será nuestro nido de amor, no se como prepararme o como debo vestirme para esta ocasión, es mi primera vez así que tuve que improvisar
Comencé a preocuparme ya que había pasado dos horas desde que llegamos y él no aparecía, hasta que lo hizo, pero notó algo diferente, no tenia esa misma mirada tranquilizadora, en cambio, su mirada era oscura y tenebrosa
Me vio de pies a cabeza y de pronto hizo un gesto de desagrado que me dolió demasiado ya que nunca antes lo había hecho, esto es… extraño, tan diferente que ni siquiera sabía que decir
—Leo…
Ni siquiera tuve la oportunidad para hablar porque el me dio la espalda y se marchó. Me dolió mas de que pude imaginar que se fuera, no pensé que mi noche la pasaría sola. Seguramente se quedará en el sofá o eso pensé hasta que escuché el motor de un auto acelerar, tanto que por poco y se lleva a los de seguridad de la puerta al conducir.
—Leo… ¿Por qué?
Me senté al borde de la cama para luego dejarme caer sobre ella acostada tratando de encontrar una explicación a su comportamiento drástico, me ha dejado en nuestra noche de bodas, sola, se marchó sabrá dios donde a se iría.
Después de llorar toda la noche en silencio, me desperté al escuchar un ruido ocasionado por el suelo al pisarlo, al ver la hora me di cuenta que era las 6:00 Am. Cuando la puerta se abrió me di cuenta que era Leo el que estaba entrando.
—Estaba preocupada por ti. —me levanté de inmediato porque se veía mal —¿Estas bien?
—¿Acaso me ves muerto o herido? —me aleja de él molesto —Deja de hacer preguntas estúpidas.
Cuando me dio la espalda mi corazón fue acuchillado al ver una marca de labial en su camisa manga larga, anoche, se fue… para estar con otra.
«No, no, no… Leo… no es de ese tipo de hombres»
Intenté ayudarlo pero el no me lo permitió asi que le di su espacio y salí de la habitación para darle tiempo de pensar mejor en las cosa y que pueda asimilar este matrimonio, pero, la marca de aquel labial en su camisa me dejó demasiada desconcertada porque no hacia mas que pensar en esos labios marcados con un labial, como si lo hubiesen hecho a propósito
—Buenos días querida.
—Buenos días señora Russo. —ella me observa fijamente como si ella notara algo extraño en mí, pensé que tenía algo en la cara, pero ella me pregunto si me había pasado algo entre su hijo y yo. —No, no... todo está bien.
—Ya se algo nuevo de ti, no puedes mentir. Anda, dime la verdad, puedes confiar en mi, conozco a mi hijo y tal vez pueda ayudarte en algo, peor es nada ¿no crees?
Tenía razón que podía perder con comentarle sobre lo que vi, así que le conté sobre la marca de labios color ocre que vi en su camisa cuando llego, no quería involucrarla mucho en nuestros asuntos maritales ya que no quería que pensara que no podría con mi relación con su hijo.
—Bueno, en realidad yo podría explicar esa marca, anoche cuando estaba ayudándome una de las chicas que trajo el pastel, por accidente se tropezó y bueno… Leo se enfadó demasiado porque había dañado su camisa antes de que comenzara la boda
Mi corazón dio un vuelco de felicidad al saber que no me engaño con nadie y que la razón de su sombría cara de pocos amigos se debió a ese accidente, ella dijo que la lavaría tras llegar a casa una de las empleadas, pero al parecer tuvo que salir anoche a resolver unos problemas de la empresa de su familia.
«LEO»
No puedo pasar una noche con esa chica, no puedo hacerlo, cuando la vi de pies a cabeza no hice más que pensar en la mujer que pensé que mis padres conseguirían para mí, Emilia, la hermana de Megan, pero resulta que ahora estoy casado con ella y ahora siento tanto odio por ella que solo quiero escapar, esperaba que con la marca del labial en mi camisa y el aroma de otra mujer impregnado en mi, la haría buscar a su padre y ordenar que se anulara el matrimonio, pero cuando estaba en la alberca, ella se acercó con una sonrisa cálida y me ofreció un poco de tequila. Ella me agradaba al principio, pero jamás como para contraer matrimonio con ella, claro que Megan estaba feliz pero yo explotaba en colera cada vez que ella intentaba acercarse a mí.
Pasar tiempo en la casa es como vivir atormentado por mis demonios que la odian y que desean destruir lo que me ocasiona mi ira así que solo buscaba la forma de alejarme de la casa y por las noches como es costumbre para mí, estar con Emilia.
Ella me había asegurado que convencería a su padre para que ella y yo nos casáramos pero al parecer nadie tiene poder sobre ese hombre mas que Megan, ya que siempre fue su favorita por ser diferente, gorda.
—Al fin llegas…. —ella observa mi cuello fijamente, luego mis labios. —Leo… tienes algo..
No me importa si le afecta ver las marcas que deja su hermana, es lo que quería, que supiera que nunca será lo que deseo
—¿M-Me... estas siendo infiel? —tartamudea sin dejar de observar la marca de un beso en mi cuello —Respóndeme.—No tengo porque darte explicaciones.—Claro que si, soy tu esposa y exijo ….El que se llamara mi esposa me encendió la sangre, la tomé del brazo y cabreado le dije que jamás será mi esposa porque la odiaba con toda mi alma y que por mi ya estuviera pidiendo el divorcio.—P-Pero... yo creí que tú…—Eres demasiado estúpida para poder comprender cuando alguien es amable contigo y cuando realmente esté interesado en una relación sentimental. Creíste que por haber sido amable contigo yo estaba enamorado de ti, solo mírate en el espejo, ¿crees que alguien se fijaría en ti? No seas ilusa.Verla llorar solo empeoró mi mal humor así que salí de la casa tan lejos como fuera posible porque lo que no soporto es a una mujer llorando, lo detesto. Mis padres sabían que yo no aceptaría este matrimonio a menos que fuera con Emilia, pero ellos no pudieron convencer de que la hija menor se ca
Con el paso de los días, nada cambio en lo absoluto, por mas que he intentado ganarme su afecto, nada ha funcionado, ni las cenas y mucho menos parece complacido en la cama, me trata como si fuera una zorra las veces que ha estado conmigo, no me toca y mucho menos me mira, al terminar se va y no regresa a la mañana siguiente, lo único que puedo hacer es observar y guardar silencio, he tratado cada día de llamar su atención pero el me evade y termina diciéndome cosas que incluso a mi me desagrada repetirMe di cuenta que ni si quiera sus padres son capaces de controlarlo, o de que al menos se quede en la casa, o tal vez ellos no hacen o dicen nada ya que seguramente también le temen a su hijo, o, no quieren ayudarme, tantas posibilidades que pasan por mi cabeza y probablemente todas vayan a una misma conclusión.Me desagrada tanto este tipo de vida, pero, aun soy tan tonta que sigo creyendo que a cambiar y dejara a un lado ese comportamiento si tal vez le diera un hijo, pero he comenza
—¿Cómo puedes decirme eso y de esa forma tan?...Cuando escuché la voz de mi madrastra a mis espaldas, elevé una ceja confundida ya que se supone que debería estar en una camilla, ¿Qué hace de pie como si el accidente no hubiese sido de gravedad?Ella estaba llorando mientras se acerca a nosotros, Emilia corrió hacia a ella para consolarla por lo que estaba pasando, nuevamente siento que mi esposo me brinda su apoyo al tomarme del brazo gentilmente, su comportamiento extraño conmigo, primero se comporta como si fuera su peor desgracia y encima, abraza a mi hermana para luego decirme que soy mezquina y que solo pienso por mí misma—¡Todo esto… es tu culpa!! —masculla entre dientes Magdalena —Si no fuera por ti, Bernardo no estaría ahora en coma.—Señora, necesita calmarse. Ella se encuentra aun en shock por lo que ha pasado así deben comprenderla —observo su brazo enyesado —Sufrió una fractura en su hombro que le tomara unos meses en sanar.Eso es lo que el medico dijo antes de marchar
Me quedé toda la noche en el hospital, y la enfermera que me atendió me dio una ropa que era suya pero que ya no usa pues era ropa que usó cuando salió embarazada, me preguntó si algo andaba mal para que no viniera nadie por mi, pero le dije que no, no quiso seguir preguntando y ella se marchó a la media noche y me permitió quedarme en el área intensiva observando a mi padre desde afuera, me quedé sentada a un costado de la puerta mientras me acurruco y apoyo mi frente contra mis rodillas mientras lloró en silencio porque nada está saliendo como yo lo deseaba y al parecer los problemas me persiguen.—¿Qué hace aquí señorita?Me despierto enseguida al ver al medico frente a mí, no me di cuenta que me había quedado dormida, el médico me repite su pregunta por lo que tuve que mentir nuevamente alegando que acaba de llegar pero como no podía entrar me quedé sentada esperando a que el llegara, esperaba que me creyera ya que casi no hay personas en esta área donde se encontraba papá, solo t
Por un instante pensé que me estaban tomando el pelo, pero me di cuenta que no era así cuando me dieron la espalda y con una sonrisa enorme, la señora Russo invitó a mi hermana a tomar una taza de té, algo que jamás hizo conmigo durante estos dos meses, sin darme cuenta les pedí si podía ir con ellas.—Iug, que horror, acaso quieres enfermarnos, —dijo Emilia con desagrado —Seguramente traes pegado a ti una enfermedad asquerosa.—Esto es cosa de damas. —dijo la madre de Leo con desdén —Y tú , … eh, no encajas con nosotros. —sentí como de cierta forma me estaba denigrando con sus palabras —Pero no te preocupes, ya encontraremos un lugar mejor para ti. —su tono irónico era humillante para mi —Señoras, por aquí.Me dieron la espalda y se alejaron hasta desaparecer de mi vista, el padre de Leo me mira con arrogancia y le dice a Leo que lo acompañe ya que hay asuntos que deben resolver dejándome totalmente sola en el recibidor.Él… ni siquiera me vio a la cara, hizo como si yo no existiera,
Me dejaron con el desastre que ordenaron limpiar, me acurruco mientras lloro en silencio, como pude ser que de la noche a la mañana me había quedado sin el apoyo de nadie, me sentía tan denigrada, humillada que, solo podía hacer más que abrazarme a mi misma mientras veo como todos pasan sobre mi, mi querido padre, esta en coma, los padres de Leo únicamente me aceotsron por petición de mi papá, ahora, me doy cuenta que estoy sola rodeada de personas que me quieren posiblemente muerta ya que, solo así, podrían sacarme de su caminoLo único que hice fue defenerlos de la arpía de Emilia y que recibí a cambio, golpes y ser humillada por los tres miembros de esta familia, incluso mi esposo me dio la espalda y decidió apoyar a mi hermana, fue un golpe tan duro para mi que no puedo dejar de llorar.Limpié mis lágrimas al ver que había alguien de pie frente a la puerta, al ver que era la madre de su esposo solo se pone de pie y la observa con un vacío reflejado en sus ojos, mis oídos solo escu
No podía soportar un día más de sus intentos de buenas acciones conmigo, cada día que pasa, ella siempre hace algo bueno para ganarse mi atención y mi afecto, quiere hacerme creer que es aquella misma niña inocente y agradable que conocí, había regresado a mi trabajo como el nuevo dueño de todo el imperio Russo, hace dos semanas que lo hice y ella, sigue el mismo patrón cada día, lava mi ropa, siempre cada día esta limpia y sin ninguna arruga, totalmente impecable, me envía desayunos y almuerzo, a la empresa, cuando regresaba a la villa, siempre dejaba me esperaba y me decía que tenía lista mi cena, recién hecha y lista para servir, cada noche algo diferente, cada comida es distinta.Cada vez que ella hace algo bueno, terminó odiando sus acciones, siempre trata de mantener una conversación conmigo pero nunca me hace decir una sílaba. siempre pasaba de paso cada vez que ella me invitaba cenar, pero es demasiado persistente y deja la cena en mi puerta.Salí de mi habitación, eran la die
Yo ni siquiera sabía de lo que están hablando, no estuve en la villa el día de ayer y hoy a altas horas de la mañana, corrí la hospital prácticamente para saber cuáles eran los resultados, no tenía mi idea de cual anillo estaban hablando, traté de explicarles lo que había hecho pero nadie me permitió hacerlo; Emilia me arrebató el ultrasonido de las manos mientras tanto la señora Russo me grita que le entregue el anillo.—¡Le juro por todos los cielos que yo no se nada!...A pesar de que me estaba defendiendo nadie, absolutamente nadie quiso escucharme, me dijeron que estaba mintiendo y me llevaron se arrastras a mi habitación, al voltear, le pedí a Leo que me creyera, que no sabía de lo que me estaban acusando pero él, me dio la espalda nuevamente y cerró la puerta con llave.—¡¡Leo, Leo… por favor!!..Mis gritos eran en vano ya que se marcharon y me dejaron encerrada no sin antes gritarme que me dejarían sin comer. Mi corazón no podía seguir con este tormento, estaba tan llena de fe