Alexander Luego de dejar a Emma en su habitación, me dirigí a mi oficina, donde me esperaban Marcos, Iker y Ariel. Al entrar, noté que Marcos y Ariel estaban inmersos en una acalorada discusión, mientras que Iker, estaba sentado tranquilamente con las piernas cruzadas, hojeando unos informes con una expresión serena.Los tres me saludaron al mismo tiempo, y yo les devolví el saludo con un gesto de la cabeza mientras me dirigía a mi asiento. Marcos y Ariel rápidamente volvieron a retomar su debate, sus voces elevándose en el aire tenso de la oficina. Entrecierro los ojos para intentar captar el trasfondo del conflicto, pero antes de que pudiera hacer mucho, miré a Iker en busca de una respuesta.-Lobas.- Murmuró con un tono despreocupado, como si eso lo explicara todo.Opté por tomar la misma postura que Iker, me recliné en mi silla, tomando los papeles importantes y dejé que este par se desahogaran. Ignorar era la mejor estrategia.Cuando la discusión finalmente llegó a su fin, o a
AlexanderEstaba demasiado feliz. Poco a poco, me sentía más cerca de Emma; salir a correr había sido una excelente idea. Su loba Kira, es hermosa, con su pelaje blanco iluminado por la luna, que contrastaba perfectamente con los copos de nieve que caían a nuestro alrededor. La vista era simplemente maravillosa. Sus ojos, de un brillante violeta, eran cautivadores. Kira era bastante ágil, sería bueno que comenzará su entrenamiento pronto, es vital que pueda defenderse.Sentía que el momento era mágico, nada podría arruinarlo. Dago estaba feliz persiguiendo a Kira, le encantaba atraparla, acorralándola para luego mimarla. Él había deseado este momento durante mucho tiempo. De repente, Dago logró atrapar a Kira y comenzó a refregar su cara contra la de ella. Estaban tan felices que sus colas se movían sin parar y sus ojos brillaban con alegría. Dago inclinó la cabeza, dejando al descubierto su cuello.Él se entregó por completo. Deseaba intensamente que ella lo entendiera, así que mostr
Emma Kira, desde que marcó a Dago, se había escondido en lo más profundo de mi interior, negándose a hablar conmigo. Su sentido de lealtad era un tema que definitivamente debíamos tratar.Sabiendo que me estaría escuchando, reproché:-No te preocupes, he dejado claro que soy una loba difícil de tratar.- Dije, burlándome de sus palabras, mientras imitaba su voz. -Pero en la primera oportunidad, vas y lo marcas. ¡Tonta!- Gruñí. El silencio en mi mente era incómodo y molesto. Kira no respondía, pero podía sentir su frustración y desdén. Era como si estuviera cruzada de brazos en algún rincón oscuro de mi ser.La verdad era que su elección me dolía. No solo porque Dago era un problema en sí, sino porque ella decidió actuar por su cuenta.-Tienes que hablarme, Kira.- Dije en voz baja -Esto no puede seguir así.-Suspiré y me tiré en la cama, sintiendo cómo el cansancio me envolvía. El día había sido agotador, y solo quería descansar.…Poco tiempo después, el chillido de la puerta me desp
Alexander Su belleza era hipnotizante, reflejada en las aguas serenas del río, su pequeña figura iluminada por la suave luz de la luna, como si la luna misma estuviera tratando de atraparla en su abrazo plateado.Pero ella era mía; ni la luna ni nadie podía alejarla de mí. Me acerqué sigilosamente, observando cada uno de sus detalles. Sé que puede percibir mi presencia, pero no se gira para buscarme. Cuando estuve a unos centímetros de ella, la abracé por la espalda, apoyando mi cabeza en su hombro. Cerré los ojos e inhalé profundamente, tratando de absorber en esos breves instantes todo el aroma que emanaba de su ser.-Hola, alfa.- Dijo con una sonrisa que iluminaba su rostro.-Hola, preciosa. ¿Cómo estuvo tu día?- Pregunté, sumergiendo más mi nariz en su cuerpo, disfrutando de su fragancia.Ella comenzó a contarme sobre su día. Una enorme sonrisa se dibujaba en su rostro mientras hablaba y agitaba sus brazos. Tenía el talento de moverlos delicadamente, como si danzaran al ritmo d
Emma Estaba sola en la habitación, rodeada de silencio. Me había despedido de los demás con la excusa de que estaba cansada, pero la realidad es que estaba muy preocupada. Mis pensamientos me atormentaban y mis nervios estaban a mil. 'Bendecida por la diosa'. Susurré para mí misma.¿Ese mensaje será del brujo que Ariel mencionó la última vez? ¿Se refiere a mí? Mi mente se llenó de dudas y temores. Gema y Miller estaban convencidos de que sí, pero yo no estaba tan segura. ¿Qué podría querer de mí ese brujo?¿Qué pasa si la manada cree que se refiere a mí? ¿Qué pasará conmigo entonces? Me entregarían sin dudarlo, sin importarles mi suerte. ¿Alex lo haría? Sí, lo haría. Como alfa, su deber era proteger a la manada.Una oleada de desesperación me invadió. ¿Qué demonios debía hacer? Podía defenderme, pero no contra toda una manada. ¡Maldición! ¿Alguna vez viviré en paz?La ansiedad me estaba ahogando, las preguntas me estaban mareando. Pero en medio del torbellino de emociones, una resol
Manada Blue Luna En una habitación oscura y húmeda, tres figuras se reunían en secreto, sus voces susurrantes y estaban llenas de desesperación.-Tu estupidez nos ha llevado al borde del abismo.- Dijo Logan, su voz llena de resentimiento -Y ahora me dices que la tenías cautiva. Si se enteran, será nuestro fin.--El territorio de Euge de Luna, ahora es impenetrable.- interrumpió Sebastián -Reforzaron la seguridad después de... lo que pasó. Nuestra única esperanza es ella.--No quiero terminar como Mikael.- Rogó Samuel, su voz temblorosa -Hermano, ayúdanos.--No hay nada que pueda hacer.- Dijo, luego miró a su padre y continuó: -Mikael no les brindó información útil, tenemos que demostrar que nosotros sí lo somos.- La voz de Sebastian era firme.-¿Como?- Pregunto Samuel.Su padre se paró delante de él, lo tomó fuerte de los hombros, obligándolo a que lo mirara mientras le decía con desesperación: -Habla, cuéntanos todo lo que sepas de la compañera de Alexander. No omitas nada. Cuéntan
Alexander Me dirigía a la habitación de Emma, cuando la noche ya estaba cubierta con un manto de estrellas. Había estado ocupado todo el día y solo pude comunicarme con ella una sola vez, sin poder verla. Dago y yo habíamos pasado el día con los nervios a mil. Cada nueva información se convertía en una señal más del peligro en el que se encuentra Emma, y eso nos volvía locos de preocupación. Dago no paró de gruñir en todo el día, por momentos, su gruñido era tan agudo que parecía rasgar mi cerebro con sus garras. Ahora, solo podía pensar en hundir mi nariz en el cuello de Emma y perderme en su aroma. Era lo único que podía traernos calma. Anhelaba tocarla y sentirla a salvo en mis brazos.Al entrar, vi a Emma dormir plácidamente. Me di una ducha rápida y, al terminar, me acosté a su lado, con solo un boxer negro puesto. Abracé su diminuto cuerpo contra el mío y hundí mi rostro en su cuello. ¡Huele tan bien! Sentía una necesidad urgente de dejar mi marca en ella.Comienzo a besar su
Elías (Rey del Norte)Me encontraba frente a las filas de mi ejército, el viento helado del norte azotando mi rostro mientras miraba a los guerreros dispuestos a luchar por nuestra causa. Era un momento decisivo.-Hermanos y hermanas.- Comencé, mi voz firme y resonante -Nuestros antepasados nos dejaron un legado, una profecía que ha guiado nuestras vidas desde hace tiempo. Ellos hablaron de un sacrificio que traería poder inimaginable a nuestra manada. Esta noche marchamos al sur, donde está la loba bendecida por la diosa que debe ser entregada al dios oscuro.-Era excitante sentir cómo el murmullo de la multitud crecía, sus ojos llenos de fervor y expectativa.-Este sacrificio no es en vano. Al ofrecerle esta loba, el dios oscuro nos otorgará su poder absoluto. Seré el rey indiscutible de todos los lobos, y juntos elevaremos a nuestra manada a la cúspide del dominio. Imaginad un mundo donde nadie se atreva a desafiarnos, donde cada lobo sepa que pertenece a la fuerza más grande que j