Alexander Si esto es un sueño por favor no me despierten nunca. Desde cachorro, aprendí que un alfa no debía mostrar emociones ni albergar sentimientos que pudieran interpretarse como debilidad. Sin embargo, la sangre es espesa y tira.Me convertí en mi padre, dejando en segundo lugar a la manada, sucumbiendo al deseo y a la necesidad de esos ojos verdes irresistiblemente magnéticos que se han clavado en mi alma, destinados a ser sólo míos.Era natural para mí, sin hacer el mínimo esfuerzo, que muchas lobas, tanto dentro como fuera de mi manada, se ofrecieran a mí. No siempre las rechazaba. Dago y yo teníamos necesidades. Nada me ataba y no tenía por qué ser considerado o cortés.Sin embargo, con Emma, todo era completamente diferente. Por primera vez, tenía que cortejar a una loba y, por primera vez, sentía la urgente necesidad de corregir todos mis errores. Siempre fui de pocas palabras y mucha acción, pero esta vez debía armarme de paciencia e ir despacio y con cuidado. Desafort
AlexanderLevanté la cabeza en busca de la mirada de Emma. Al encontrarla, una profunda sensación de pérdida recorrió todo mi cuerpo, y, sin pensarlo, la sujeté con más fuerza. Sus ojos verdes oscuros y vacilantes estaban fijos en mí, mientras su rostro permanecía inexpresivo y su respiración se tornaba entrecortada. No podía entender qué pasaba por su mente. Besé la comisura de sus labios y, con un susurro suplicante, le dije: -No te alejes, vuelve a mí, Emma.-Ella intentó soltarse de mi agarre con sus pequeñas manos, pero no me moví ni un centímetro. Las lágrimas comenzaban a brillar en sus ojos, y podía notar el esfuerzo que hacía por contenerlas.-Durante demasiado tiempo, la oportunidad de elegir se me fue negada.- Dijo, con la voz entrecortada -Este vínculo también me lo está impidiendo. Al despertar, tu aroma me envolvió y el deseo oscureció mi juicio. Necesito tiempo para ordenar mis pensamientos, y te pido que me des ese espacio.-Cuando estaba por responderle que no puede
EmmaLa puerta de la habitación se abrió de golpe, estrellándose contra la pared con un estruendo que me hizo sobresaltar. Una figura imponente, casi de dos metros, se plantó frente a la cama, y con una voz feroz gruñó:-Tú, niña tonta. ¿Cuántas veces más necesitas estar al borde del peligro para darte cuenta del riesgo al que te expones?-Sus ojos azules ardían con una mezcla de furia y preocupación, y el aire se llenó de tensión mientras su presencia dominaba la habitación. Sus duras palabras me sacaron del estado de somnolencia. Lo miré disgustada y grité: -¡Vete a la mierda!-Un gruñido de queja resonó en el aire, acto seguido, se oyeron unos pasos apresurados que se acercaban desde el pasillo. Él cerró la puerta de un golpe, dejando claro que no quería interrupciones.Irritado, comenzó a gruñir: -¿Cómo pensabas defenderte en medio de esos lobos? ¿Tirándoles piedras?- Sus ojos se fijaron en mi brazo, donde la herida aún era visible, y ladra enfurecido -¿Por qué aún no te has cura
EmmaLe cerré la puerta en la cara al bastardo del alfa ¿Cómo se atrevía a avergonzarme de esa manera? Me di un baño y curé mi brazo. Poco tiempo después, Gema apareció con un bolso repleto de ropa.-No era necesario que trajeras tanto, no planeo quedarme mucho tiempo.- Dije mientras la abrazaba.-No estoy tan segura, Emm. Te ha puesto vigilancia.- Replicó ella con un tono burlón y haciendo un gesto hacia la puerta.Le lancé una mirada de incredulidad, mis ojos se elevaron con un ligero giro, como si estuvieran pidiendo un respiro ante tanta locura. Tomé el bolso y me dirigí al baño para cambiarme.Charlamos un rato, y ella me contó todo lo que había ocurrido desde que Samuel me secuestró hasta este momento, subrayando lo mucho que le irritaba el Beta Marcos.-Valla compañeros nos eligió la diosa.- Dije, y nuestras lobas gruñeron descontentas mientras nosotras nos reíamos a carcajadas.También me habló de las chicas del río y de lo preocupadas que estaban cuando desaparecí.-Por ciert
Alexander Luego de dejar a Emma en su habitación, me dirigí a mi oficina, donde me esperaban Marcos, Iker y Ariel. Al entrar, noté que Marcos y Ariel estaban inmersos en una acalorada discusión, mientras que Iker, estaba sentado tranquilamente con las piernas cruzadas, hojeando unos informes con una expresión serena.Los tres me saludaron al mismo tiempo, y yo les devolví el saludo con un gesto de la cabeza mientras me dirigía a mi asiento. Marcos y Ariel rápidamente volvieron a retomar su debate, sus voces elevándose en el aire tenso de la oficina. Entrecierro los ojos para intentar captar el trasfondo del conflicto, pero antes de que pudiera hacer mucho, miré a Iker en busca de una respuesta.-Lobas.- Murmuró con un tono despreocupado, como si eso lo explicara todo.Opté por tomar la misma postura que Iker, me recliné en mi silla, tomando los papeles importantes y dejé que este par se desahogaran. Ignorar era la mejor estrategia.Cuando la discusión finalmente llegó a su fin, o a
AlexanderEstaba demasiado feliz. Poco a poco, me sentía más cerca de Emma; salir a correr había sido una excelente idea. Su loba Kira, es hermosa, con su pelaje blanco iluminado por la luna, que contrastaba perfectamente con los copos de nieve que caían a nuestro alrededor. La vista era simplemente maravillosa. Sus ojos, de un brillante violeta, eran cautivadores. Kira era bastante ágil, sería bueno que comenzará su entrenamiento pronto, es vital que pueda defenderse.Sentía que el momento era mágico, nada podría arruinarlo. Dago estaba feliz persiguiendo a Kira, le encantaba atraparla, acorralándola para luego mimarla. Él había deseado este momento durante mucho tiempo. De repente, Dago logró atrapar a Kira y comenzó a refregar su cara contra la de ella. Estaban tan felices que sus colas se movían sin parar y sus ojos brillaban con alegría. Dago inclinó la cabeza, dejando al descubierto su cuello.Él se entregó por completo. Deseaba intensamente que ella lo entendiera, así que mostr
Emma Kira, desde que marcó a Dago, se había escondido en lo más profundo de mi interior, negándose a hablar conmigo. Su sentido de lealtad era un tema que definitivamente debíamos tratar.Sabiendo que me estaría escuchando, reproché:-No te preocupes, he dejado claro que soy una loba difícil de tratar.- Dije, burlándome de sus palabras, mientras imitaba su voz. -Pero en la primera oportunidad, vas y lo marcas. ¡Tonta!- Gruñí. El silencio en mi mente era incómodo y molesto. Kira no respondía, pero podía sentir su frustración y desdén. Era como si estuviera cruzada de brazos en algún rincón oscuro de mi ser.La verdad era que su elección me dolía. No solo porque Dago era un problema en sí, sino porque ella decidió actuar por su cuenta.-Tienes que hablarme, Kira.- Dije en voz baja -Esto no puede seguir así.-Suspiré y me tiré en la cama, sintiendo cómo el cansancio me envolvía. El día había sido agotador, y solo quería descansar.…Poco tiempo después, el chillido de la puerta me desp
Alexander Su belleza era hipnotizante, reflejada en las aguas serenas del río, su pequeña figura iluminada por la suave luz de la luna, como si la luna misma estuviera tratando de atraparla en su abrazo plateado.Pero ella era mía; ni la luna ni nadie podía alejarla de mí. Me acerqué sigilosamente, observando cada uno de sus detalles. Sé que puede percibir mi presencia, pero no se gira para buscarme. Cuando estuve a unos centímetros de ella, la abracé por la espalda, apoyando mi cabeza en su hombro. Cerré los ojos e inhalé profundamente, tratando de absorber en esos breves instantes todo el aroma que emanaba de su ser.-Hola, alfa.- Dijo con una sonrisa que iluminaba su rostro.-Hola, preciosa. ¿Cómo estuvo tu día?- Pregunté, sumergiendo más mi nariz en su cuerpo, disfrutando de su fragancia.Ella comenzó a contarme sobre su día. Una enorme sonrisa se dibujaba en su rostro mientras hablaba y agitaba sus brazos. Tenía el talento de moverlos delicadamente, como si danzaran al ritmo d