Takashi se enfrentó a Naoki, mientras a su alrededor, la familia se dividía, entre los que deseaban que Naoki arrancara la cabeza de Takashi y los que querían que Takashi tuviera una posibilidad de explicar todo, pero para a Naoki ya nada le importaba, porque su corazón se había cubierto con una mezcla de dolor y furia, al sospechar que esa pequeña mujer había sido engañada con trucos por Takashi.Los ojos de Naoki llameaban al ver a su hermano, midiendo cada paso, ya que ambos eran maestros en las artes de su clan, desde pequeños siempre fueron los que más sobresalieron en diversas formas de combate y cuando su familia menos lo pensó, el ataque comenzó, sin ningún tipo de preámbulo o dialogo.Takashi lanzó un golpe directo con el puño, cerrado hacia el rostro de Naoki, pero ella lo esquivó con gracia, girando sobre su pie derecho y bloqueando el brazo de Takashi con su antebrazo. Sin perder tiempo, Naoki contraatacó con un barrido de pierna, tratando de desequilibrar a su hermano, pe
Mia se escabulló de la casa grande de los Zhao con el corazón latiendo desesperadamente, las palabras de Takashi resonaban en su mente, cada sílaba era un golpe al frágil cristal de su esperanza y una daga enterrada en su maltrecha alma, al suponer que Takashi la despreciaba por no ser virgen, y esa idea la atormentaba hasta el punto de no soportar quedarse ni un segundo más en esa casa.Su plan era claro, regresar a la villa donde había supuesto que viviría feliz con Takashi, recogería su maleta y documentación, y buscar la manera de abandonar las tierras del tigre blanco, porque prefería enfrentarse a un futuro incierto antes que soportar el desprecio de Takashi y el escrutinio de la familia Zhao.Corrió con desespero, reflejando su desolación, queriendo escapar de un pasado que ya estaba escrito, vivido y sufrido, la desesperación era tal que nublaba su juicio y, debido al desconocimiento del entorno, rápidamente se desvió de su camino, sin darse cuenta, se adentró en el denso y mi
Takashi depositó a Mia con cuidado en la cama, su pecho subiendo y bajando con rapidez, y la desesperación reflejada en cada fibra de su ser, no podía hacer nada en esas circunstancias, lo sabia, estaba preso del terror y pánico y eso lo convertía en un estorbo, entonces decidió dar un paso atrás, para que las manitas cumplieran con su deber, de cuidar a su señora, al menos hasta que los médicos llegaran.Las manitas, comenzaron la tarea de desvestir a Mia, sin demora, tratando de identificar de donde provenía tanta sangre y así poder detenerla, sus manos se movían sobre la joven con una eficiencia silenciosa y un cuidado extremo, bajo la atenta mirada de Takashi, retirando con delicadeza la ropa manchada de sangre y a cada prenda que quitaban, las marcas del pasado de Mia se volvían visibles bajo la luz tenue de la habitación. Cicatrices antiguas, testigos mudos de sufrimientos que Takashi desconocía, aparecieron ante sus ojos, arrancándole un suspiro de dolor y asombro. Aun así, las
Los médicos de la familia Zhao salieron de la habitación principal y se concentraron en la sala principal de la villa de Takashi, aunque rápidamente la mayoría se marchó en silencio, el doctor principal, un hombre de mediana edad con una expresión seria, se quedó para informar de todo a la familia.—Señores Zhao, les informo que la señora Mia ha sido sometida a una intervención médica de emergencia debido a una hemorragia que se produjo en su zona vaginal. — el profesionalismo del hombre tambaleo notablemente al ver como el rostro de Takashi se oscureció, este hombre ya había enfrentado los celos absurdos de Ren, y no deseaba enfrentar a Takashi, por lo que, con poco disimulo, mostro el jade que colgaba de su cuello, regalo de su esposo, pues el doctor era tan gay, como Huang. — Afortunadamente, hemos podido cauterizar la hemorragia y la señora Mia está estable por el momento. — finalizo agradecido que Takashi recordara que él jamás miraría o tocaría de más a su esposa, por los espíri
Takashi ingreso a la habitación, apenas y las manitas le informaron que la señora ya estaba vestida, deseaba respetar la voluntad de Mia, en eso le daría la razón a Lira, pero sobre todo, no queria que su mente comenzara con el remolino de preguntas nuevamente, porque la sed de sangre y pedido de justicia, saldría a flote y ahora más que nunca, no deseaba decirle a Mia quien era él realmente, no si era que su conejito estaba tan… rota, no deseaba asustarla, bajo ningún punto de vista, queria que le temiera.Sin hacer más que tomar una ducha, y colocarse un pantalón de algodón se recostó al lado de su esposa, porque ante los espíritus, Mia era suya, no necesitaba un papel que así lo dejara en claro, le era mas que suficiente, que en los registros de la familia Zhao, figuraba que ella era suya, aunque ahora, se sumaba algo más que lo inquietaba, porque él era un hombre de 30 años, y si bien suponía que Mia tenía 20 años, no era lo mismo que saber que apenas tenia 18, porque se sumaban d
Mia despertó aun antes del amanecer, solo para encontrar el rostro de Takashi entre sus pechos, no de una manera indecorosa, más parecía un niño buscando el refugio de su madre, y sin pensarlo demasiado, acaricio sus cabellos, tan sedoso que incluso le dio un poco de envidia, a pesar de que no era la primera noche que pasaban juntos, si era la primera vez que ella despertaba antes, y a medida que el sol los saludaba, descubrió porque las mujeres que Takashi llevaba a su departamento, luego no se querían marchar.— Te ves muy tierno cuando duermes Takashi. — su mano llevaba largos minutos repartiendo caricias en su cabello, pero sentía que eso ya no era suficiente, Mia estaba encandilada con ese hombre, y sin quererlo o pensarlo, dejo que su mano trazara un lado del bello rostro de Takashi. — Eres muy hermoso.— Si continúas diciendo esas cosas, me ruborizare. — rebatió el mayor abriendo sus ojos y dejando ver una perfecta sonrisa, algo que provocó que Mia enrojeciera de pies a cabeza.
La manita siguió a Takashi a la cocina, estaba segura de que era la primera vez que su señor, ingresaba en aquel lugar, ya que recordaba que años atrás, cuando vivía en esa Villa, Takashi aprovechaba a hacer ejercicio, al amanecer y corría hasta la casa grande, donde desayunaba con sus padres y tíos, por lo que sí, estaba segura de que era la primera vez que Takashi veía la cocina de su hogar.— Señor Takashi, ¿Qué es lo que quiere prepararle a la señora? —preguntó Aiko, inclinando la cabeza con respeto.— Quisiera aprender a hacer un desayuno tradicional de nuestras tierras para sorprender a Mia —respondió él, con una sonrisa.Aiko asintió, complacida por el interés de Takashi de consentir a la señora y es que ver a Mia era en verdad, como ver a un pequeño conejito, la señora Lira se le asemejaba bastante, aunque la pelirroja más se parecía a una rosa, bella y frágil, pero con espinas, en cambio Mia era… pequeña, delicada, dulce, debían cuidarla, Aiko lo sabía, y con eso en mente com
Takashi la miró con preocupación, sus ojos reflejando una mezcla de desesperación y amor.—Mia, sabes que puedes decirme lo que sea, siempre estaré aquí para ti.La joven tomó una profunda respiración, buscando el valor en lo más profundo de su ser, sabía que podía confiar en Takashi, lo sentía en lomas profundo de su corazón, aunque no pudiera dejar de escuchar la voz de Mirko.—Los se Takashi, lo siento. — aseguro mientras tocaba su pecho y el lugar donde su corazón latía por solo ver a su jefe… esposo, así deseaba llamarlo, esposo. — Pero… siempre he cargado con el desprecio de los demás. — confeso en un susurro y el mayor la vio con asombro, no podía imaginarse a alguien despreciando a Mia, si solo bastaba con verla para caer bajo su mirada de niña buena. — He sido señalada y juzgada por cosas fuera de mi control y temo que, cuando sepas quién soy realmente, decidas alejarte de mí. — los ojos de Mia brillaron, conteniendo lagrimas que pedían ser liberadas, y Takashi la sostuvo más