Takashi ingreso a la habitación, apenas y las manitas le informaron que la señora ya estaba vestida, deseaba respetar la voluntad de Mia, en eso le daría la razón a Lira, pero sobre todo, no queria que su mente comenzara con el remolino de preguntas nuevamente, porque la sed de sangre y pedido de justicia, saldría a flote y ahora más que nunca, no deseaba decirle a Mia quien era él realmente, no si era que su conejito estaba tan… rota, no deseaba asustarla, bajo ningún punto de vista, queria que le temiera.Sin hacer más que tomar una ducha, y colocarse un pantalón de algodón se recostó al lado de su esposa, porque ante los espíritus, Mia era suya, no necesitaba un papel que así lo dejara en claro, le era mas que suficiente, que en los registros de la familia Zhao, figuraba que ella era suya, aunque ahora, se sumaba algo más que lo inquietaba, porque él era un hombre de 30 años, y si bien suponía que Mia tenía 20 años, no era lo mismo que saber que apenas tenia 18, porque se sumaban d
Mia despertó aun antes del amanecer, solo para encontrar el rostro de Takashi entre sus pechos, no de una manera indecorosa, más parecía un niño buscando el refugio de su madre, y sin pensarlo demasiado, acaricio sus cabellos, tan sedoso que incluso le dio un poco de envidia, a pesar de que no era la primera noche que pasaban juntos, si era la primera vez que ella despertaba antes, y a medida que el sol los saludaba, descubrió porque las mujeres que Takashi llevaba a su departamento, luego no se querían marchar.— Te ves muy tierno cuando duermes Takashi. — su mano llevaba largos minutos repartiendo caricias en su cabello, pero sentía que eso ya no era suficiente, Mia estaba encandilada con ese hombre, y sin quererlo o pensarlo, dejo que su mano trazara un lado del bello rostro de Takashi. — Eres muy hermoso.— Si continúas diciendo esas cosas, me ruborizare. — rebatió el mayor abriendo sus ojos y dejando ver una perfecta sonrisa, algo que provocó que Mia enrojeciera de pies a cabeza.
La manita siguió a Takashi a la cocina, estaba segura de que era la primera vez que su señor, ingresaba en aquel lugar, ya que recordaba que años atrás, cuando vivía en esa Villa, Takashi aprovechaba a hacer ejercicio, al amanecer y corría hasta la casa grande, donde desayunaba con sus padres y tíos, por lo que sí, estaba segura de que era la primera vez que Takashi veía la cocina de su hogar.— Señor Takashi, ¿Qué es lo que quiere prepararle a la señora? —preguntó Aiko, inclinando la cabeza con respeto.— Quisiera aprender a hacer un desayuno tradicional de nuestras tierras para sorprender a Mia —respondió él, con una sonrisa.Aiko asintió, complacida por el interés de Takashi de consentir a la señora y es que ver a Mia era en verdad, como ver a un pequeño conejito, la señora Lira se le asemejaba bastante, aunque la pelirroja más se parecía a una rosa, bella y frágil, pero con espinas, en cambio Mia era… pequeña, delicada, dulce, debían cuidarla, Aiko lo sabía, y con eso en mente com
Takashi la miró con preocupación, sus ojos reflejando una mezcla de desesperación y amor.—Mia, sabes que puedes decirme lo que sea, siempre estaré aquí para ti.La joven tomó una profunda respiración, buscando el valor en lo más profundo de su ser, sabía que podía confiar en Takashi, lo sentía en lomas profundo de su corazón, aunque no pudiera dejar de escuchar la voz de Mirko.—Los se Takashi, lo siento. — aseguro mientras tocaba su pecho y el lugar donde su corazón latía por solo ver a su jefe… esposo, así deseaba llamarlo, esposo. — Pero… siempre he cargado con el desprecio de los demás. — confeso en un susurro y el mayor la vio con asombro, no podía imaginarse a alguien despreciando a Mia, si solo bastaba con verla para caer bajo su mirada de niña buena. — He sido señalada y juzgada por cosas fuera de mi control y temo que, cuando sepas quién soy realmente, decidas alejarte de mí. — los ojos de Mia brillaron, conteniendo lagrimas que pedían ser liberadas, y Takashi la sostuvo más
En la mente de Takashi, la indignación crecía como una tormenta. ¿Cómo podían los padres de Mia haber sido tan crueles, tan insensibles a sus propios deseos y necesidades? La prepararon para el matrimonio, la despojaron de su niñez y de la inocencia que la acompañaba con tan solo 11 años, la sola idea de que alguien pudiera hacerle tal cosa a Mia, a su Mia, era insoportable.Su rostro se oscureció aún más, sus mandíbulas se apretaron al punto de que los músculos de su cuello se tensaron de forma visible, sus ojos, normalmente cálidos y serenos, ahora reflejaban una furia contenida, una tormenta de emociones que amenazaba con desbordarse, pero no queria asustar a Mia por lo que intentó respirar profundamente, apretó los puños con fuerza, tanto que sus nudillos se pusieron blancos. La intensidad de sus sentimientos casi lo sobrepasó, pero logró mantener la compostura, al menos en apariencia.— Takashi, ¿estás bien? — preguntó Mia con preocupación, notando cada uno de los cambios en él,
Mia apretaba sus manos con fuerza, sus nudillos blancos eran testigos del esfuerzo que hacía para no romper en llanto, quito su mirada de Takashi, para clavarla en un punto fijo del suelo, como quien busca una hormiga, como quien busca una razón a tanto pesar, mientras sus labios temblaban levemente, revelando la tormenta interna que la consumía. Takashi observaba cada detalle de su postura, la rigidez de su espalda, la manera en que sus hombros se encogían como si intentara protegerse del dolor que las palabras y los recuerdos traían consigo.— Chocar con el señor Mirko cambió todo. — Mia murmuró, con apenas un susurro ahogado por la angustia, al recordar ese momento, sus ojos se llenaban de lágrimas que luchaban por no caer, sabía que a partir de ahora cada palabra sería un puñal que se clavaria en su alma, reviviendo el dolor de su pasado.Takashi la miraba con el corazón encogido, deseando poder absorber parte de ese dolor, de esa carga que su esposa llevaba tan pesada sobre sus h
Takashi no pensaba permitir que Aiko expusiera las costumbres de su familia de castigar a sus integrantes cuando estos cometían un error, claro que eso no aplicaba a los esposos, aun así, sabía que Mia se asustaría, si algo como eso fuese dicho, por lo que comenzó a caminar tomando la mano de su esposa, y esta lo siguió en silencio.Mia se subió al vehículo, tomando asiento junto a Takashi y Richard en la parte trasera, mientras Song y Francisco se acomodaban en la parte delantera, y a penas sus puertas fueron cerradas, el vehículo comenzó a moverse, atravesando los inmensos jardines que conectaban las diferentes villas de la familia Zhao con la Casa Grande.El silencio era sepulcral, roto únicamente por el rugido del motor y el crujir de los neumáticos en el camino de grava. Richard, con una expresión de preocupación, se volvió hacia Takashi, incapaz de continuar guardando silencio.— Takashi, creo que Mia debe saber porque Shen castigo a las chicas. — Takashi lo fulmino con una mira
El sol del medio día brillaba intensamente en el jardín de la villa de la familia Zhao, y Mia podria haberse detenido a admirar la belleza de aquel lugar, que era incluso mayor, a la que poseía el jardín de su nuevo hogar junto a Takashi, pero el ver a sus cuñadas de rodilla, y sosteniendo cada una dos cubetas de agua, con sus brazos en alto, la hizo perder foco de la belleza que la rodeaba.— Esto… — Mia quedo sin aire, y al fin Takashi la alcanzo, no era tanto el castigo físico lo que la detuvo, más bien fue la humillación, porque alrededor del bello jardín, al reparo de la sombra de los árboles del bosque, no solo estaba la familia Zhao al completo, también estaba un gran grupo de empleados, siendo observadores en primera fila de la humillación a las que Shen había sometido a las jóvenes. — Es muy cruel. — finalizó la joven con un hilo de voz.— No tienes nada que temer. — le aseguro el mayor tomando su rostro entre sus grandes manos. — Mi familia jamás te castigaría a ti, esto es