Takashi despertó un poco más tarde de lo habitual, y apenas abrió los ojos, una ola de felicidad y euforia lo envolvió, recordando la maravillosa noche que había pasado con Mia, su Mia, pensó dándole las gracias a todos los espíritus.Nunca en su vida se había sentido tan pleno y lleno de esperanzas y casi con miedo de que nada sea real, por lo que giró su cabeza para ver a su esposa, y respiro con tranquilidad por solo observarla, dormida a su lado, mientras su corazón se llenó de ternura, Mia siempre le pareció más que tierna cuando dormía, Takashi era capaz de pasar horas solo viéndola, aunque ella no lo supiera, ahora al fin, despertaban en la misma cama, y observó con devoción su rostro tranquilo, la forma en que sus pestañas descansaban sobre sus mejillas y cómo su respiración era pausada y suave, perfecta se dijo el mayor.Sin hacer ruido, se deslizó fuera de la cama y cubrió con suavidad a Mia con las sábanas de seda, asegurándose de que estuviera cómoda y, se dio una ducha rá
Alguna vez Mia se sintió sucia, despreciada, usada y descartada, pero jamás se había sentido como ahora, para ella, el que Takashi reparara en que no era virgen, era lo mismo que la estuviera repudiando, menospreciando, haciéndole saber que tan poca cosa era y en su cabeza la voz de Mirko resonó, “No eres nada, mas que basura ya usada” “Nadie te querrá, será mejor que aceptes lo que la vida te ofrece, se buena niña y solo gime como la puta que eres, aunque solo eres menos que una perra”, ¿era así? ¿ella era menos que nada?— Yo… — las manitas se apresuraron a asistir a su señora, al ver como su rostro se cubría de lágrimas, mientras alguien, que Mia reconoció como Huang gritaba preguntando que clase de monstruo había criado, y que decir de las hermanas de Takashi, una incluso tenia un cuchillo en sus manos, y era sujetada por su esposo. — Yo… — no sabía que decir, no frente a tantas personas, si durante tantos años su pena y dolor fue solo suyo, ¿Por qué debía dejar al descubierto sus
Takashi se enfrentó a Naoki, mientras a su alrededor, la familia se dividía, entre los que deseaban que Naoki arrancara la cabeza de Takashi y los que querían que Takashi tuviera una posibilidad de explicar todo, pero para a Naoki ya nada le importaba, porque su corazón se había cubierto con una mezcla de dolor y furia, al sospechar que esa pequeña mujer había sido engañada con trucos por Takashi.Los ojos de Naoki llameaban al ver a su hermano, midiendo cada paso, ya que ambos eran maestros en las artes de su clan, desde pequeños siempre fueron los que más sobresalieron en diversas formas de combate y cuando su familia menos lo pensó, el ataque comenzó, sin ningún tipo de preámbulo o dialogo.Takashi lanzó un golpe directo con el puño, cerrado hacia el rostro de Naoki, pero ella lo esquivó con gracia, girando sobre su pie derecho y bloqueando el brazo de Takashi con su antebrazo. Sin perder tiempo, Naoki contraatacó con un barrido de pierna, tratando de desequilibrar a su hermano, pe
Mia se escabulló de la casa grande de los Zhao con el corazón latiendo desesperadamente, las palabras de Takashi resonaban en su mente, cada sílaba era un golpe al frágil cristal de su esperanza y una daga enterrada en su maltrecha alma, al suponer que Takashi la despreciaba por no ser virgen, y esa idea la atormentaba hasta el punto de no soportar quedarse ni un segundo más en esa casa.Su plan era claro, regresar a la villa donde había supuesto que viviría feliz con Takashi, recogería su maleta y documentación, y buscar la manera de abandonar las tierras del tigre blanco, porque prefería enfrentarse a un futuro incierto antes que soportar el desprecio de Takashi y el escrutinio de la familia Zhao.Corrió con desespero, reflejando su desolación, queriendo escapar de un pasado que ya estaba escrito, vivido y sufrido, la desesperación era tal que nublaba su juicio y, debido al desconocimiento del entorno, rápidamente se desvió de su camino, sin darse cuenta, se adentró en el denso y mi
Takashi depositó a Mia con cuidado en la cama, su pecho subiendo y bajando con rapidez, y la desesperación reflejada en cada fibra de su ser, no podía hacer nada en esas circunstancias, lo sabia, estaba preso del terror y pánico y eso lo convertía en un estorbo, entonces decidió dar un paso atrás, para que las manitas cumplieran con su deber, de cuidar a su señora, al menos hasta que los médicos llegaran.Las manitas, comenzaron la tarea de desvestir a Mia, sin demora, tratando de identificar de donde provenía tanta sangre y así poder detenerla, sus manos se movían sobre la joven con una eficiencia silenciosa y un cuidado extremo, bajo la atenta mirada de Takashi, retirando con delicadeza la ropa manchada de sangre y a cada prenda que quitaban, las marcas del pasado de Mia se volvían visibles bajo la luz tenue de la habitación. Cicatrices antiguas, testigos mudos de sufrimientos que Takashi desconocía, aparecieron ante sus ojos, arrancándole un suspiro de dolor y asombro. Aun así, las
Los médicos de la familia Zhao salieron de la habitación principal y se concentraron en la sala principal de la villa de Takashi, aunque rápidamente la mayoría se marchó en silencio, el doctor principal, un hombre de mediana edad con una expresión seria, se quedó para informar de todo a la familia.—Señores Zhao, les informo que la señora Mia ha sido sometida a una intervención médica de emergencia debido a una hemorragia que se produjo en su zona vaginal. — el profesionalismo del hombre tambaleo notablemente al ver como el rostro de Takashi se oscureció, este hombre ya había enfrentado los celos absurdos de Ren, y no deseaba enfrentar a Takashi, por lo que, con poco disimulo, mostro el jade que colgaba de su cuello, regalo de su esposo, pues el doctor era tan gay, como Huang. — Afortunadamente, hemos podido cauterizar la hemorragia y la señora Mia está estable por el momento. — finalizo agradecido que Takashi recordara que él jamás miraría o tocaría de más a su esposa, por los espíri
Takashi ingreso a la habitación, apenas y las manitas le informaron que la señora ya estaba vestida, deseaba respetar la voluntad de Mia, en eso le daría la razón a Lira, pero sobre todo, no queria que su mente comenzara con el remolino de preguntas nuevamente, porque la sed de sangre y pedido de justicia, saldría a flote y ahora más que nunca, no deseaba decirle a Mia quien era él realmente, no si era que su conejito estaba tan… rota, no deseaba asustarla, bajo ningún punto de vista, queria que le temiera.Sin hacer más que tomar una ducha, y colocarse un pantalón de algodón se recostó al lado de su esposa, porque ante los espíritus, Mia era suya, no necesitaba un papel que así lo dejara en claro, le era mas que suficiente, que en los registros de la familia Zhao, figuraba que ella era suya, aunque ahora, se sumaba algo más que lo inquietaba, porque él era un hombre de 30 años, y si bien suponía que Mia tenía 20 años, no era lo mismo que saber que apenas tenia 18, porque se sumaban d
Mia despertó aun antes del amanecer, solo para encontrar el rostro de Takashi entre sus pechos, no de una manera indecorosa, más parecía un niño buscando el refugio de su madre, y sin pensarlo demasiado, acaricio sus cabellos, tan sedoso que incluso le dio un poco de envidia, a pesar de que no era la primera noche que pasaban juntos, si era la primera vez que ella despertaba antes, y a medida que el sol los saludaba, descubrió porque las mujeres que Takashi llevaba a su departamento, luego no se querían marchar.— Te ves muy tierno cuando duermes Takashi. — su mano llevaba largos minutos repartiendo caricias en su cabello, pero sentía que eso ya no era suficiente, Mia estaba encandilada con ese hombre, y sin quererlo o pensarlo, dejo que su mano trazara un lado del bello rostro de Takashi. — Eres muy hermoso.— Si continúas diciendo esas cosas, me ruborizare. — rebatió el mayor abriendo sus ojos y dejando ver una perfecta sonrisa, algo que provocó que Mia enrojeciera de pies a cabeza.