La racionalidad había abandonado a Dana por completo.Su loba estaba herida no solo por la pérdida de sus cachorros una vez más sino por las palabras que ella misma le había dedicado a su compañero. Lo había alejado cruelmente porque necesitaba desquitar su dolor con alguien.No había sido justa con Kian y definitivamente él no se merecía su trato.Cuando un rayo de racionalidad la golpeó era demasiado tarde porque Dimitry se había marchado dejándola sola.Recordó sus palabras. Que él no la dejaría, que él traería a sus cachorros y el dolor la dominó.Estaba dejándose llevar por sus impulsos lobunos.Por eso había ido a la celda de su tío en busca de respuestas, sabía que Owen tendría que saber lo que les había pasado a sus cachorros. Era un macho antiguo, sabía demasiado.—¡¿Dónde están mis cachorros?!Owen miró a Dana con una expresión de burla y curiosidad.—¿Volviste a perderlos? Eso no te hace una buena madre querida sobrina.Estaba provocándola.Sabía que no podía escapar de es
—¿Qué hace él viniendo aquí? —preguntó el anciano Malek estremeciéndose al ver como Kian entraba en su fortaleza.Varios guardias intentaron detenerlo pero no lograron hacerlo.Por algo el Alfa del Norte era el más temido de los reinos.Kian ni siquiera sudó cuando los machos de la fortaleza intentaron interceptarlo y al parecer no había muchos cerca gracias al entrenamiento diario.Los ancianos palidecieron cuando el macho entró a la fortaleza hecho una furia y tomó por el cuello al anciano principal.—¡¿Dónde están mis cachorros?!—Alfa Kian, no haga algo de lo que se pueda arrepentir, somos los enviados por la Diosa Luna —replicó Gideon temeroso.Kian no apartó los ojos del macho al que sostenía, su lobo quería matarlo de una vez por todas y dejar los juegos mentales.Él como Alfa sabía que la Diosa Luna guiaba a todos los lobos que pedían su favor, nadie necesitaba a cuatro estúpidos fanáticos obsesionados. Sin embargo, a lo largo de los años se había seguido las órdenes de ellos
Kian había intentado controlarse pero las últimas palabras habían sido la gota que derramó el vaso.—¡Mi cachorra no tiene una maldita pareja, ella es una niña! —rugió histérico.No iba a permitir que mintieran de esa manera ni intentaran deshonrar a su pequeña.—E-ella no es como nosotros. Puede ser muy pequeña para ti, Alfa. Pero es una híbrida, no tiene la edad que tiene realmente sino la que aparenta.—¡No!Kian caminó hasta ellos con una expresión mortífera y los ancianos gritaron asustados, si el Alfa los tocaba, los mataría a todos sin excepción.—Según la leyenda, el Alfa del Bosque oscuro siempre ha esperado a su compañera, la híbrida con la marca en su hombro que complementa la del Alfa del Bosque oscuro, no nos mates por ser los portadores de la noticia, Alfa…—¡Alfa, detén esto! ¡Aquí está el mapa! —gritó el último anciano del otro lado del fuego.Los otros dos ya estaban tosiendo desesperados por el humo que estaban tragando.Kian inhaló bruscamente intentando calmar a su
LA MANADA DEL OESTE—Antes de morir, ¿Cuáles son tus últimas palabras, mi querida sobrina?Veo ese brillo asesino en sus pupilas mientras levanta sus garras tratando de encajarlas en mi piel para robarme mi último suspiro, como lo hizo con mis padres. Y pronto, una sonrisa maliciosa se extiende por su cara.—¡Vas a pagar por esto, haré que te arrepientas!—¿De verdad?Está burlándose de mí, pero no le respondo. Sin que lo espere, levanto mi pierna golpeándolo fuerte con mi pie justo en la garganta logrando dejarlo sin respiración por unos segundos. Enseguida ruedo mi cuerpo por la tierra apartándome de él mientras me pongo de pie en el acto sin volver a mirar en su dirección.Esta puede ser mi última oportunidad y no voy a perderla.Estás cerca de tu destino, Dana.—¡Voy a matarte!El vello se me eriza sabiendo lo cerca que está.Soy débil en comparación a él. Un Omega que ha ido a la guerra más veces de las que soy capaz de contar mientras que yo ni siquiera tengo a mi loba aún. Sin
El Alfa completamente tenso por aquel atrevido toque y todos se congelaron mirando las manos que agarraban con fuerza la bota del Alfa.Todos sintieron pena por el atrevido intruso.Pues nadie podía tocar a su peligroso líder, ni siquiera una bota, y mucho menos una mujer.El Beta fue el primero en reaccionar, agachándose para retirar las manos de la mujer y comprobar sus constantes vitales, pero pronto negó con la cabeza.—Alfa, se está muriendo.Alfa Kian bajó los ojos mientras escrutaba fríamente a la intrusa, una mujer moribunda que había cruzado sus límites.Levantó la mano dispuesto a que el Beta se deshiciera de ella, pero con la mano congelada en el aire se quedó inmóvil al notar que aún inconsciente ella se movió y su cabello se apartó de su rostro mostrando sus rasgos femeninos.Los machos que lo acompañaban quedaron paralizados ante la belleza majestuosa de la hembra, pero el Alfa frunció ligeramente el ceño sin apartar aquellos ojos de la intrusa.No era la primera vez que
—Ni siquiera pudiste defenderte de un lobo de clase baja y aún así planeas gobernar —bufa las palabras deslizándose detrás de mí.Después de que me trajera a esta habitación es lo único que ha dicho, estoy frustrada pues sé que tiene algo de razón.La tensión entre nosotros es palpable pero aumenta de nivel al sentirlo rozar la piel de mi espalda. Intento girarme para mirarlo. El siguiente movimiento de su parte me eriza la piel provocando que me detenga en el acto. Rompe mi vestido dejando mi espalda desnuda ante sus ojos.—No te muevas —ordenó con voz de Alfa.Está acostumbrado a mandar y por más que yo sea una Omega no estoy acostumbrada a obedecer pues crecí en la realeza Omega, alejada de los Alfas. Sin embargo, estoy paralizada tal y como si él hubiera puesto un hechizo sobre mí.Siento su poder y es inquietante.La yema de sus dedos roza mi carne vulnerable por el ataque de Owen y luego siento que vierte algo en mis heridas.—¿Alfa? ¿Estás curándome?La sangre de Alfa era curat
Empujo mis manos en su pelaje pero él me gruñe enterrando su húmeda nariz en mi cuello. Contengo un gemido asustada al sentirlo lamer mi piel.—¡No!El lobo no tarda en cambiar a su forma humana quedando completamente desnudo encima de mí.Sin poder evitarlo examino sus abdominales marcados pero me apresuro a subir la mirada a sus orbes las cuales me miran fulminantes.—¿Qué demonios pretendías, Omega?¡¡¡ALFA KIAN!!!—Solo estaba caminando…—¡¿Crees que soy un idiota?! ¡Puedo oler tu malditas feromonas como cualquier macho que esté cerca! ¡Estás provocándonos!Golpea el suelo a mi lado causando que salte jadeando por la sorpresa y nuestros cuerpos se tocan enseguida.El Alfa aprieta la mandíbula, puedo ver un músculo palpitando en esta. Pero lo que me desconcierta es la dureza que siento contra mi vientre. Al darme cuenta de lo que es mis mejillas enrojecen irremediablemente y mis ojos se dirigen a esa zona pero él no me deja mirarlo sosteniendo mi rostro con su inmensa mano.—Jamá
—Alfa Kian ¿Dejarás que me vaya? —susurro acostada a un lado de él.Miro hacia el cielo estrellado y siento que él me observa de una manera tan inquietante pero aún así no me giro a verlo.—Nunca.Su respuesta gélida es algo que ya me esperaba, aún así la odio tanto como a él.O eso es lo que me digo para mantener mi orgullo intacto, sin embargo, es ridículo pensar que me queda algo de orgullo cuando me he convertido en la amante de mi captor.—Vístete, tenemos que irnos.Él ya se había levantado mientras divagaba así que no me quedó otra que obedecer.Ni siquiera sabía cómo actuar a partir de ese momento pero el Alfa me enseñó mi lugar nada más llegar a la manada.—Lidia, dale a mi doncella lo que te pedí.Su doncella.Al menos es un título más honroso que el de amante.Pensé con amargura.La mujer asintió con efusividad pero cuando él se desapareció por el pasillo su expresión cambió. Ya no era la mujer dócil de hace segundos.Las otras mujeres que quedaban en la cocina me miraban y