CUATRO SEMANAS DESPUÉS:Devanie respiró nerviosa mientras se acercaba a donde estaban sus padres.Después del nacimiento de Diana ellos habían decidido unir el reino del Norte y del Oeste para que cada uno cuidara de los suyos.Constantemente su madre le hablaba sobre Gobernar el Oeste cuando estuviera preparada, el problema era que ella no creía poder estarlo nunca.Farah, había hecho un libro increíble sobre su padre y había ganado muchísimo dinero en el mundo humano. Cada vez que le contaba más cosas quería conocerlo. Quería saber cómo se sentiría vivir entre humanos y era eso de lo que quería hablar con sus padres.Pero aquella no era la verdadera razón por la que quería huir.Necesitaba hacerlo por aquel sentimiento que día a día desde que había vuelto del Bosque oscuro no la dejaba en paz atosigándola. Volviéndola completamente inestable.—¿Papá?Ella enmudeció al ver la herida sangrante en la piel de su padre y esta no estaba sanando.—¡¿Qué te pasó?!Su padre tenía el poder de
Amarok gruñó de rabia.Había tratado de liberarse una vez más pero no lo conseguía.Iba a matar a esos lobos por lo que le habían hecho, no por mantenerlo preso con plata lacerándole todos los días la piel. Sino por mantenerlo alejado de su compañera.La única que realmente le importaba. Ya había perdido la cuenta de cuánto tiempo llevaba allí pero su lado animal predominaba a la defensiva necesitando estallar contra alguien.No podía dejar de pensar en el horror de esos ojos azules que se habían quedado clavados en su cabeza.Estaba seguro que ella lo rechazaría pero la necesitaba para mantener su lado animal, para que le quitara aquella maldición que hacía que lo viera como una bestia.Lo difícil era que ni siquiera él entendía cómo funcionaba la maldición. Al escuchar abrirse la puerta suavemente su corazón se apretó."¿Es ella?"Se preguntó pero después de verlo perder el control no creía que volviera.Amplió sus fosas nasales para captar su aroma dulce, sin embargo, aunque el a
DEVANIEQUINCE AÑOS DESPUÉS:Según los humanos estaría cumpliendo diecinueve años. Aunque como loba ya tenía muchos más, sin embargo, mi crecimiento se había estancado desde hace años. Me veo como una mujer de veintiuno por eso había estado cambiándome de ciudad cuando las cosas se volvían sospechosas.Es increíble como me había adaptado a las costumbres y a la tranquila vida humana. Sin embargo, a veces echaba de menos a mi manada.Mi familia me visitaba constantemente. Vivo en una ciudad cercana a los cuatro reinos. Ningún humano podría atravesar la cúpula entre los cuatro reinos a menos que tuviera un vínculo ahí.Por mi parte nunca he vuelto por lo obvio... estoy escapando de mi futuro.Incluso después del pasar de lo años no he dejado de pensar en ese macho.Le temo.Me asusta el pensar en encontrarme con él incluso aunque he protegido mi aroma para nunca ser encontrada.Mis padres siempre quieren qud vuelva pero sé que aún no estoy lista... o quizás tengo mucho miedo.—¡Deva! ¡A
Era más que obvio que aquel idiota humano la había drogado con algo y al no ser ella una humana no la había afectado del todo pero sí había realentizado sus movimientos y aquel mareo cada poco aparecía otra vez.El macho la soltó sobre el asiento trasero de un auto deslizándose a su lado mientras que Devanie se removía pateándolo.—Apurate Urian —gruñó él.—¡No puedes llevarme a ningún lado! Por si lo olvidaste mi padre te venció una vez, lo hará de nuevo si se entera de que me estás llevando contigo.El macho la miraba fijamente intimidándola con esos ojos animales que la hacían estremecer.Él siempre había sido aterrador pero ahora había algo en él que la asustaba mucho más.Como si tuviera un peso encima que antes no había tenido.—Ese es el problema, no va a enterarse. No cometo el mismo error dos veces. El tiempo en que era más débil que el Alfa del Norte pasó hace mucho tiempo. Quince años para ser exactos.Su voz enronquecida solo era peligrosa.Devanie intentóa abrir la puerta
En algún punto, por más que había tratado de huir, Devanie se había quedado profundamente dormida. Casi parecía vergonzoso haberlo hecho con tanta facilidad.Quizás había sido la sustancia que el humano había utilizado para drogarla, no lo sabía con certeza pero cuando despertó ya no estaba en el auto, estaba haciendo llevada por el Alfa del Bosque oscuro.Su cabeza estaba pegada a su pecho mientras que él la sostenía entre sus fuertes brazos, Devanie fingió seguir dormida mientras que él caminaba. Su oído estaba pegado a su corazón por lo que podía escuchar los latidos acelerados de este pero por alguna razón se sentía intimidada.Su aroma masculino golpeo sus fosas nasales y se maldijo mentalmente por lo mucho que le gustaba a ese olor.Debería estar tratando de huir. Por los momentos sabía que era imposible hacerlo o él encontraría muy fácilmente tenía que trazar un plan mental para llegar a la manada de sus padres.Apenas podía recordar el recorrido que había hecho junto a su herm
—Annie me dijo que Devanie estaba con ella pero despacio.Kian cada vez estaba más furioso mientras su compañera hablaba.Dana estaba temblando.—Kian, si a mi cachorra le pasó algo...Él acunó el rostro de Dana y su pulgar rozó su mejilla.No le gustaba que se preocupara.—Iré por ella. La encontraré y la traeré aquí. Estoy jodidamente harto de que sea tan testaruda y quiera vivir en el mundo humano cuando está jodidamente sola.Dana apretó su brazo mirándolo a los ojos.—Cuidaré nuestra manada, tú tráeme a mi niña de vuelta Kian.—Lo haré, princesa.Él se inclinó dejando un beso en sus labios echando una última mirada a su hembra.Kian suspiró.—Nathan, llama a Aleksej. Vamos a la ciudad.—Alfa, mi hijo está en el hospital con su compañera. Ella está a punto de dar a luz a mi nieto.Kian pasó una mano por su pelo y gruñó.—Bien. Iremos solo nosotros y así podrás conocer a tu nieto. La "amiga" de mi cachorra no sabe dónde está.—No me gusta esa humana.—A mí mucho menos.*Algo había
Devanie lo miró desde la ventana de la biblioteca, Amarok entrenaba con otros machos y parecía tan duro que le daba miedo que sus padres intentaran ir por ella.No quería que nadie resultara lastimado.Mucho menos si era por su culpa.Después de hacer la tarta se había recluido en la biblioteca buscando en medio de los libros de magia algo que pudiera ayudarlos pero no había nada.Nada referente con esa maldición que lo hacía convertirse en esa bestia semihumana sin alcanzar su fase de lobo completa, salvo por las noches de luna llena.El ruido de afuera le había llamado la atención y por eso había decidido asomarse por la ventana quedado maravillada por la destreza del macho. La manera en la que se movía, sus musculos tensos.Era consciente que quizás debería no parecerle muy atractivo por las cicatrices que marcaban un lado de su cara y una parte de su cuerpo, pero no podía dejar de mirarlo de aquella manera.Él no le resultaba desagradable, todo lo contrario y eso la inquietaba por
Ella se puso en puntillas tratando de alcanzar uno de los libros más altos pero era tan baja como su madre.Kieran decía que era más Omega que Alfa.De repente sintió una mano sobre su cintura haciéndole sentir un calor que la estremeció.El calor del pecho del Alfa detrás de ella le cortó la respiración al mismo tiempo que veía como su otra mano tomaba el libro que anteriormente había querido alcanzar.Se mordió el labio inferior al sentir la dureza de su cuerpo masculino presionándose contra el de ella y tuvo el impulso de tocarlo, de intencionalmente empujarse contra él pero se contuvo.No sabía qué le estaba ocurriendo a su cuerpo.Jamás se había sentido de este modo pero obviamente se debía a que Amarok era su compañero.Nadie más que él podría despertarle alguna vez otro sentimiento más intenso que ese.—Aquí tienes.Su voz enronquecida la fascinó azotándola de manera que calentó cada parte de su anatomía.Ella temblorosa tomó el libro sin girarse aún, presionándolo contra su pe