Capítulo 3

La conversación con mi padre había terminado, pero las palabras que me había dicho seguían resonando en mi mente, no era la primera vez que me decía algo así para que yo lo dedujera, pero esta vez por más que le daba vueltas no entendía lo que me quiso decir, a menos que fuera que si las cosas se ponían feas huyera, pero papá no crio a una cobarde así que no creo que haya sido eso.

Igual aun no podía creer que me había dado su bendición, que me había elegido, me había confiado la manada, y ahora tenía que ser lo que él pensaba que podía ser: la líder que ellos necesitaban.

Disfrute del viento acariciándome el rostro mientras caminaba hacia la casa donde Kai estaba esperando, su figura alta y fuerte me capturó completamente.

Aun no podía creer que fuera de las pocas afortunadas que encontraban a su pareja poco después de haberse transformado, conocía a Kai desde que éramos niños pues su padre al ser el guerrero principal de la manada estaba mucho tiempo en nuestra casa y siempre lo llevaba a él. Todavía recuerdo con exactitud la primera vez que lo vi, entró a mi casa exigiendo ser atendido como si él tuviera un alto puesto en la manada, no me había gustado la manera en que le había hablado a la que era mi nana en ese entonces y me lancé contra el dispuesta a pelear contra él.

Cuando sus bonitos ojos ámbar se posaron en mi sentí que me faltaba el aire, aunque no deje que eso me detuviera y le di un par de golpes por tratar mal a mi nana, después de eso quiso devolverme el golpe, pero no lo permití y luego de una pelea que gracias a los entrenamientos de mi padre gané nos volvimos mejores amigos.

Luego al cumplir los 20 supe que él era mi mate y me hizo feliz pues desde los 9 años estuve profundamente enamorada de él, físicamente había cambiado mucho, seguía siendo de piel morena, ojos ámbar, pero su cabello pasó de ser un rubio muy pálido a ser un castaño claro, por otro lado su forma de ser y su mentalidad no habían cambiado mucho aunque ahora sus  pensamientos no eran tan narcisistas su actitud muchas veces lo seguía siendo y ni hablar de su mentalidad 45% machista que a veces salía a la luz.

  Por eso sabía que la conversación que tendríamos pronto no sería fácil, pero al menos tenía que ser sincera, al ser él mi pareja no podía guardarle el secreto para que se enterara junto con la manada cuando diéramos el aviso oficial pues él se tendría que preparar también para los cambios que vendrían a nosotros.

A medida que me acercaba, el nudo en mi estómago se apretaba, Kai siempre había sido alguien de carácter fuerte, pero sus opiniones sobre el liderazgo no eran algo que pudiera cambiar fácilmente, el consideraba que un hombre siempre iba a ser más adecuado para cuidar de una manada y sé que aunque no me lo dijera no le gustaba la idea de que en algún momento yo sería la líder de nuestra manada, sobre todo sabía que no le gustaba el hecho de que mi padre no hubiera seguido los pasos de mi abuelo eligiéndolo a él como alfa por ser mi pareja.

—¿Aysel? — La voz de Kai se deshizo en un susurro cuando me vio llegar, pero en sus ojos había una mezcla de sorpresa y algo más, algo que no supe identificar.

Me detuve frente a él, tomándome un respiro y preparándome mentalmente para cualquiera que fuera su reacción.

Tengo algo que decirte y quiero que seas el primero en saberlo— le dije con voz firme, pero mi corazón palpitaba con fuerza. —Mi padre ha decidido que seré la próxima alfa, dentro de cinco días se anunciara oficialmente.

Hubo un largo silencio, su rostro no cambió, pero la tensión en sus hombros se hizo evidente; podía sentir la incomodidad creciendo entre nosotros.

—¿Qué? —Su tono no era de sorpresa, sino de incredulidad, como si no pudiera creer lo que acababa de escuchar.

—La ceremonia se hará el próximo fin de semana. Se va a organizar todo en secreto y a la manada se le dará la noticia en cinco días, solo el círculo más cercano de mi padre está al tanto de todo y ahora también tu— Respondí, sin apartar la mirada de su rostro, sabía que no estaría feliz con la noticia, pero lo que vi allí fue lo que más me desconcertó, había una especie de… desdén.

—¿Tú? — Su voz tenía un tono cargado de burla, pero lo disimuló con rapidez. —Una mujer tomando el liderazgo de la manada… No es algo que todos verán con buenos ojos. — su tono ahora parecía ser preocupado, pero ya era tarde, sabia que no era sincero.

Mis ojos se estrecharon ante su comentario, pero traté de mantener la calma.

—Es lo que ha decidido mi padre, Kai, pero la manada me conoce, saben que soy fuerte y leal a ellos yo estoy dispuesta a demostrarles cuan capaz soy de liderar a nuestra gente— respondí en tono firme.

—Lo sé… lo sé— repitió, como si mis palabras no tuvieran peso.

Se dio la vuelta, caminando unos pasos antes de volverse a mí.

—Solo que… no todos en la manada creen que una mujer sea capaz de mantener este puesto. Algunos ya te ven como una debilidad, Aysel. — Su mirada ya no era la misma.

 Su desprecio ya no se disimulaba como antes, trate de ver sus ojos, pero el evadía los míos.

—No quiero que pienses que tengo dudas sobre ti— continuó, casi como si estuviera justificando algo. —Solo es que esto no es lo que se espera, no es lo natural y por mucho que me duela decirlo, no todos estarán de acuerdo con la decisión de tu padre, alguno quizás querrá quitarte del camino. —pude ver perfectamente cómo esperaba que sus palabras empezaran a calar hondo, a nublar mi confianza, a hacerme dudar, pero yo no lo iba a permitir.

 Yo había sido su compañera durante tanto tiempo, ¿y ahora esto? ¿Acaso realmente creía que no era capaz de tomar el liderazgo?

No dije nada, me quedé allí, procesando sus palabras. Había algo en él, algo que no me gustaba, algo que nunca había visto, el hombre que había creído conocer ahora me parecía distante, conocía sus ideales sobre el liderazgo pues su padre era tenia los mismos, por eso cuando mi madre y mi hermano murieron él fue de los que más precio no a papá para que tomara a otra loba y tuviera otro heredero.

Estaba por decir algo más cuando de repente, su actitud cambió por completo y no tuve que esperar mucho para que viera a la causante de eso, una figura se acercó a nosotros: Lowri.

—¡Aysel! —dijo Lowri, con una sonrisa tan dulce como veneno.

Podía sentir la tensión inmediata en el aire, algo que siempre había sentido cuando ella estaba cerca, había visto como miraba a Kai cuando creía que nadie la miraba y la forma en que lo tocaba cuando hablaba con él.

Siempre era lo mismo, no me gusta que quiera estar encima de mi pareja todo el tiempo, pero este le reta importancia, intente varias veces hacer que Kai viera desde mi punto de vista porque me incomodaba tanto su cercanía con ella, pero nunca me hizo caso, siempre lo atribuyó a que yo era una celosa que no confiaba en él.

Desde el principio, Lowri había sido la causa de mis inseguridades, la figura perfecta que contrastaba con todo lo que yo sentía que no podía ser y aunque trataba de no pensar así, de no hacerme menos muchas veces esos pensamientos me ganaban.

—Lowri—la saludé forzando una sonrisa, pero la mirada en sus ojos fue lo único que bastó para que me sintiera incómoda.

—Ay no, parece que he llegado en un mal momento— dijo Lowri con un tono lastimero y un estúpido puchero que me dieron ganas de quitárselos de un golpe —¿Todo bien entre ustedes dos? — preguntó con falsa inocencia.

Kai no respondió de inmediato, pero se acercó a ella, posando una mano en su hombro.

—Todo está bien Low, no has interrumpido nada— respondió la dulzura en sus palabras hacia ella atravesó como un cuchillo —Aysel y yo solo estábamos hablando de cosas insignificantes— al oír eso me sentí invisible, desplazada, pues era algo verdaderamente importante de lo que estábamos hablado.

 Ahí supe que algo se había roto entre nosotros, y aunque no pude identificar qué fue exactamente.

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