Cap. 54. ¿Quedarse o huir?

—¡Piu… piu!

Las risas, tanto infantiles como varoniles, resonaban en la habitación. Maite, profundamente dormida, frunció el ceño al escuchar aquellos sonidos.

Parpadeó repetidas veces hasta que sus ojos se acostumbraron a la luz y lo primero que vio fue a Aris jugando con los niños.

Gael sostenía una pistola de juguete con ambas manos. En su cabeza llevaba un casco y sobre su camiseta un chaleco de soldado que le quedaba grande.

Saltaba de un lado a otro con la expresión de un pequeño guerrero, mientras Gianna reía a carcajadas desde el sofá, agitando las manos con emoción.

—¿Cuánto he dormido? —murmuró Maite, aún desorientada.

Aris levantó la mirada al oír su voz. Con una sonrisa, dejó a Gianna en el sofá y caminó hasta la cama.

—Buenos días, bella durmiente. Es casi mediodía.

El corazón de Maite se aceleró y se incorporó de golpe.

—¡Dios, ¿cómo pude dormir tanto?! Nunca me había pasado esto —exclamó, agitada, mientras se apresuraba a ponerse un albornoz sobre su camisón—. Debo pr
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