Cap. 61. Beso impulsivo.

Narrador omnisciente.

Maite sintió un nudo en el pecho. ¿Desde cuándo Aris, el hombre imponente y controlador, se mostraba así de vulnerable?

Tragó saliva y asintió con un leve suspiro.

—Llamaré a la niñera. Se quedó a dormir en la habitación de al lado…

No dijo más. No podía. Porque, aunque no quería admitirlo, la súplica en la voz de Aris había tocado algo en su interior que la impulsaba a ceder.

Más tarde, cuando el silencio reinaba en la habitación, Aris descansaba con la cabeza en su regazo. Su respiración luchaba por encontrar un ritmo, y su cuerpo aún estaba tenso por el enfrentamiento con Yannis.

Mientras Maite deslizaba sus dedos lentamente por su cabello, como si aquel simple gesto pudiera apaciguar la tormenta que lo consumía.

—Maite… —murmuró de repente, sin abrir los ojos—. ¿Odias a las personas que hacen cosas ilícitas?

Ella parpadeó, sorprendida por la pregunta.

—No es que odie a esas personas… —dijo tras unos segundos—. Pero no quisiera a alguien así en mi vida. Asp
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