Un vestido completamente blanco era usado por una hermosa mujer, sus ojos azules expresaban una felicidad tan grande que no pasaba desapercibida por las personas que se encontraban cerca de ella para poder hacer posible dicho evento.
— ¿Estás lista cariño? — una mujer se puso a su lado — no tienes un padre que te entregue en el altar pero si tienes una madre que se encuentra preparada para dejar ir a aquella pequeña niña que vió crecer ante sus ojos de una forma demasiado rápida.
— Sí mamá, me encuentro lista para casarme — ella sonrió — vamos de una buena vez, ansío dar el sí a mi flamante prometido.
Ellas salieron de la habitación la cual habían destinado para la novia, finalmente la bella mujer desfiló de la mano de su madre y miró al hombre de pie al final del pasillo. Sintió como su corazón estaba por salirse de su pecho pero se contuvo, siempre había soñado con este momento y llegar pura al altar era algo que su prometido supo respetar después de hablarlo seriamente.
El vestido que ella usaba era estilo sirena, con aplicaciones de encaje y bordado en la parte de abajo; en la parte de atrás resaltaba su trasero de una forma muy sexi sin caer en lo vulgar, unas tiras en la espalda era lo que sujetaban la prenda y la cola amplía daba el toque perfecto.
— Queridos hermanos, nos encontramos aquí reunidos para unir en sagrado matrimonio a Lauren Adams y a Marcus Taylor.
La ceremonia siguió su transcurso, una vez que las alianzas fueron colocadas en los dedos de ambas personas fue que Marcus levantó el velo que cubría el rostro de su hermosa esposa y le dió un dulce beso, todos los presentes aplaudieron y la primera en acercarse después de su madre fue su dama de honor.
— Felicidades querida — ella le dió un beso en cada una de las mejillas — finalmente lograste casarte con el soltero más codiciado de la empresa y ahora supongo que vas a empezar tu vida de ama de casa.
— De hecho seguiré trabajando en la empresa — Lauren sonrió — no me quemé las cejas en la universidad solo para ser una ama de casa.
— Eso es un tema que estamos por tocar cariño — él sonrió incómodo mientras apretaba el hombro de su esposa — no es momento, luego conversamos.
La incomodidad de Lauren no pasó desapercibida tanto por su madre como por la dama de honor, a pesar de esto ella mostró su mejor sonrisa y tomó la decisión de no discutir eso en este día tan especial con el que toda mujer sueña.
— Marcus — Lauren se movió incómoda — no es que no quiera pero tienes que usar preservativo, me encuentro en mis días fértiles y salir embarazada no es una opción para mí en estos momentos.
— Lauren no empieces, sabes bien que no me gusta usar preservativos cuando tengo sexo contigo — él se mostró frustrado — si no te cuidaste es muy tu problema, además no veo cuál es el inconveniente a la hora de tener hijos con tu esposo.
— Quiero seguir trabajando y lo sabes bien — ella se apartó de Marcus — no me pareció lo que dijiste en la recepción porque era un tema que ya lo habíamos hablado, un bebé no sería conveniente en estos momentos y no es que me esté negando toda una vida sin embargo necesito desarrollarme a nivel profesional para después hacerlo a nivel personal.
Marcus poco le importaron las excusas de su esposa y desgarró el vestido de novia que ella aún usaba, la mujer se asustó y comenzó a decirle que se detuviera sin embargo en ningún momento lo hizo, abrió su piernas bruscamente para penetrarla.
— No, Marcus por favor detente — ella intentó empujarlo pero fue inútil — no quiero, entiende, te lo suplico por lo más sagrado que hay.
A pesar de todas las súplicas de Lauren, él no se detuvo en absoluto e incluso le metió una bofetada que logró lanzarla al suelo. Una vez que finalizó el acto carnal ambos quedaron boca arriba en la cama, la mujer se levantó para recoger los trozos de su vestido mientras lloraba, Marcus al escucharla llorar sin consuelo la siguió y le dió otra bofetada que reventó su labio en sangre.
— Deja de llorar, soy tu esposo y lo que hiciste fue tu obligación como esposa — él la tomó de las mejillas muy fuerte — desde ya te digo que presente la carta de dimisión en la empresa que trabajas y no irás a trabajar, tu único trabajo a partir de este momento es darme un hijo y cuidar de mí.
Lauren se sorprendió en el momento que miró que aquel dulce hombre con el que se había casado cambio de la noche a la mañana, pensó en abandonarlo sin embargo atribuyó al hecho de que él solamente estaba desesperado por tener un bebé y ella sabía muy bien que las personas en medio de estos sentimientos eran capaces de hacer algo que normalmente nunca haría.
— Muy bien, voy a dejar de trabajar — ella apartó con cuidado la mano de su marido — si es lo que deseas pues lo voy a hacer.
— Perfecto, ahora deja esos trapos y regresa a la cama que la noche apenas comienza — él le dió un beso muy fuerte — me voy a asegurar de que quedes embarazada lo más pronto posible.
Lauren esa noche estuvo con su esposo tantas veces que perdió la cuenta, sentía que su cuerpo estaba adolorido a más no poder y se levantó de la cama mientras él dormía para ir a buscar algo de medicina que le hiciera aliviar el dolor del que era presa.
Después de la luna de miel y de la boda ellos se instalaron en un chalé de lujo ubicado en una de las mejores zonas de la ciudad, estaba ordenando algunas cosas de la casa cuando recibió la llamada de su jefe o mejor dicho su ex jefe.
— Hola señor Soler — ella sonrió triste — lamento mucho que no pude hablar con usted antes pero estoy regresando de mi luna de miel.
— Hola Lauren, supongo que sabes el motivo por el que te estoy llamando así que ahorrémonos los preámbulos. Honestamente la carta de renuncia que me hiciste llegar no puedo creerlo, hablamos antes y me dijiste que las cosas no iban a cambiar una vez que te casarás pero lo que mi secretaria me está haciendo saber en estos momentos es todo lo contrario.
— Lamento mucho que las cosas se dieran así pero luego de mucho pensarlo decidí renunciar, quiero dedicarme a mi casa a partir de este momento y no puedo estar trabajando.
— Es una lástima, eres una de mis mejores empleadas y siento que no puedo hacer nada para convencerte de que te quedes. En fin pienso darte una muy buena carta de recomendación y hablar con mis conocidos en caso de que quieras cambiar de parecer, te la haré llegar a tu correo por si cambias de parecer algún día.
— Se lo agradezco señor, muchas gracias por la temporada corta que me permitió trabajar con usted
*
Mientras tanto en otra empresa se encontraba un señor bastante mayor, rondaba aproximadamente los 70 años y en lo que veía el amplio panorama que la oficina le permitía fue que recibió la visita de un hombre muy joven y bien parecido; este medía aproximadamente 1.70, cabello rubio con ojos claros y piel como la nieve.
— Hola papá — él saludó con voz ronca — tu secretaria me ha llamado y vine en cuánto pude, ¿Sucede algo?
— Feliz cumpleaños Sebastián — el hombre se dió la vuelta y lo miró con orgullo — te tengo una propuesta, soy consciente de que eres un arquitecto con mucho talento y todo lo que tocas prácticamente lo conviertes en oro; no en balde eres el Midas del siglo 21. Me gustaría darte el puesto de director general por un período de cuatro meses y en ese tiempo puedes organizarte para finalmente casarte con una buena mujer, no pierdo la esperanza de ser abuelo antes de que mi vida en este mundo llegue a su final.
— Papá, realmente me tomas por sorpresa con esto. Bien sabes que desde un inicio he querido trabajar en tu compañía pero no como director general sino como CEO — él miró a su papá con desgana — quiero casarme sin embargo Mileydis es alguien de alto estatus y lo sabes bien, no va a querer estar con un simple empleado a pesar de que sea de un cargo importante en la compañía.
— Es lo que hay, en caso de que no quieras el puesto de director general se lo puedo ofrecer a alguien que sí estaría encantada de ocupar el puesto, ni te molestes en preguntar qué de quién se trata porque no lo voy a decir.
Sebastián terminó por irse de la oficina de su padre. Al llegar a su apartamento se sentó en un escritorio que tenía en una especie de oficina y tomó el celular para llamar a Mileydis que no contestó en absoluto ya que lo envió directamente a buzón; justo en ese momento recibió un mensaje.
— La supermodelo Mileydis Villavicencio está arribando a Milán para el desfile de modas, a pesar de que el viaje fue muy extenuante no se puede negar que se mira perfecta como siempre.
Sebastián sonrió con un poco de amargura al ver que ella era tan aclamada por el público pero no se encontraba a su lado, esperó pacientemente a que Mileydis se comunicará en cuanto viera su llamada perdida sin embargo a pesar que miró que estaba en línea no recibió ninguna llamada en las siguientes tres horas.
— Hola Sebastián — ella habló por celular — ¿Para qué me has llamado? Supongo que ya sabes que me encuentro en Milán y no tengo tiempo para hablar contigo en estos momentos.
— Cariño hoy es mi cumpleaños por si lo olvidaste y quería salir a cenar contigo, tenía reservación en el restaurante francés que tanto te gusta.
— Me hubieras dicho antes para agendar ese compromiso, la próxima vez hazlo con anticipación para que lo haga ya que soy una mujer muy ocupada. Por cierto ¿Hablaste con tu papá acerca del puesto de CEO? Espero que si lo hicieras, esto es más importante que cualquier cumpleaños.
— Hablé con él pero por el momento solo me ofreció un puesto de subdirector — él hizo una pausa — me gustaría preguntarte algo, ¿Si algún día te llego a pedir matrimonio aceptarías?
— Claro que aceptaría pero mientras sea que ya tienes el puesto de CEO, una mujer como yo no puede estar saliendo con un subdirector y lo sabes bien. Además desde ya te digo que olvides eso de tener hijos porque solamente arruinan el cuerpo de la mujer, si yo pierdo mi escultural figura es el fin de mi carrera, si acaso quieres lo que podemos hacer es llevar una gestación subrogada y que otra fulana arruine su físico.
— Muy bien cariño — él sonrió con amargura — trataré de conseguir el puesto de CEO para que…
Ella había colgado antes de que él terminará de hablar, Sebastián tomó la caja donde reposaba el anillo y la guardó en la misma gaveta en la que se encontraba, se decía que necesitaba conseguir el puesto de su padre para poder consolidar su vida personal y laboral.
— Marcus — Lauren colocó el plato enel comedor — me gustaría hablar contigo, quiero trabajar porque en casa mesiento muy aburrida. Mi día consta de cocinar, limpiar, hacer supermercado, iral banco a depositar tus cheques, lavar la ropa, ir a la tintorería y más nada.— ¡En serio sigues con lo mismo! —él golpeó la mesa y Lauren se asustó — se supone que en lo que debes de estarpensando es en tener un hijo y más nada, ya he tenido sexo contigo de todas lasformas y aún nada que sales preñada.— Estoy muy estresada y quizás esono ayuda, además solo llevamos dos meses casados, usualmente los matrimonios setoman al menos un año para ser padres.— ¡Yo no puedo esperar un puto año!— él lanzó toda la comida y quebró los platos — escucha Lauren, tú deber estodo eso que mencionaste y darme un hijo. Me estás cansando y te advierto quepor las malas puedo ser muy malo.Marcus se levantó y tomó a Lauren del cuello, ella quedóalzada por varios centímetros del piso lo que ocasionó que come
Un año despuésLauren había salido de su clase de defensa personal y fue auna cafetería que comenzó a visitar casi al mismo tiempo que empezó a asistiral gimnasio. Estaba tomando un americano cuando escuchó su nombre con un pocode duda y miró al señor Soler.— Hola señor Soler — ella se levantóy le dió la mano — pero que gusto verlo aquí, por favor siéntese y hablemos.— Vaya Lauren — él se sorprendió alverla — estás muy cambiada, al parecer la vida de casada te ha cambiado mucho.— Bueno, estoy tomando clases dedefensa personal y quizás eso ha atribuido a que mi físico sea más voluptuoso yahora tengo el cabello corto, pero sigo siendo la misma — ella tomó café —dígame qué ha pasado con la empresa.— Pues no me puedo quejar, losnegocios van muy bien pero nada es igual desde que te fuiste. Dime una cosa,¿Estás trabajando?— De hecho no, extraño muchotrabajar y pues me gustaría regresar — ella sonrió ilusionada con solo pensarlo— pero ya llevo un año sin ejercer y usted sabe
— Buenos días — ella sonrióamablemente — he venido por mis cosas para empezar a trabajar, no sé en dóndevoy a estar.— Ve a recepción para que te digandónde vas a trabajar, ya eso no es mi trabajo — contestó de mala manera laresponsable de recursos humanos — o dile al señor Rivera que te indique tusitio, al parecer ustedes tienen una relación muy íntima y no todo mundo puedejactarse de eso en esta empresa, a nosotros nos cuesta sudor escalar en elnivel corporativo. Aunque siendo sincera no puedo creer que fue lo que vió enti.— Deberías morder tu lengua antes dehablar del señor Rivera de esa forma — Lauren arrebató su identificación — séque no me querías contratar pero te vas a aguantar el enojo y si tienes quejassobre mí haz un reporte pero no te pongas a hablar estupideces que no van alcaso.Lauren hizo caso omiso a las risas que salieron inicialmentepero después desaparecieron al ver la fiereza de la mujer. Ella después depreguntarle a la recepcionista por su oficina
Los paparazzi que se encontraban en la salida vieron aSebastián cargando a Lauren, inmediatamente empezaron a tomar fotos y encuestión de minutos fue tendencia en redes sociales junto con otros sitios deinformación.— Al parecer el joven amo SebastiánRivera decidió darle vuelta a la página, aquí evidentemente podemos ver que élse encuentra abrazado a una mujer que no es la supermodelo MileydisVillavicencio, la modelo en decadencia ha sido abandonada por su antiguo amor,y el multimillonario director general mantiene relaciones apasionadas con unafémina desconocida. El televisor modesto fue apagado con rabia, Mileydis estabafuriosa al ver que Sebastián le había dado la espalda en el momento que más lonecesitaba y le tomó coraje a la pobre Lauren que solamente era una víctima másde las circunstancias, se juró que se vengaría de la mujer que robó a la únicaprobabilidad que tenía ahora de seguir manteniendo el estilo de vida que seacostumbró desde años atrás.— Señorita — Seb
— Te iba a decir eso pero saliste con tus cosas — Sebastián miró con indiferencia a su padre — en fin, ahora ya ella está aquí para que te cuente lo que los paparazzi mostraron.Lauren entendió muy bien cómo iba la cosa, el señor Rivera se sentó y ahí ella empezó a contarle todo lo sucedido el día anterior.— Aquí la solución no es que te mudes, debes divorciarte de ese poco hombre; si no lo haces lo más probable es que volverás a ser acosada y golpeada por tu marido, así que más te vale divorciarte. No te preocupes que en esto no estás sola y pienso contratar un abogado para que te defienda, sabes que nuestra relación es muy buena y creo que estamos en ese nivel de confianza para poder hacer esto.— Tiene razón, pienso pedir el divorcio cuanto antes — ella le sonrió — muchas gracias por apoyarme tanto señor Rivera, hay que empezar con todo cuánto antes.Finalmente la demanda de divorcio fue impuesta y dado que habían pruebas de la agresión de Marcus fue que todo salió antes de lo pre
Sebastián no dijo nada y simplemente le dió un beso, ella pensó por un momento que lo apartaría ya que no quería tener ningún contacto con ningún hombre pero su cuerpo reaccionó de una manera completamente diferente. Le quitaron la camisa que minutos antes le habían puesto y empezaron a besar sus golpes, tomó el rostro de su acompañante masculino y lo besó con una enorme dulzura mientras lo atraía a sus brazos.— No — Sebastián la detuvo cuando intentó recoger la peluca — eres perfecta así como estás, las personas que hablan porquerías es porque son idiotas. Lauren sonrió al ver que el hombre le dió ese cumplido, los ojos de Sebastián mostraban un deseo muy grande que la hizo sentir tan bien que en mucho tiempo fue capaz de sentirse mujer. El hombre tomó a Lauren y empezó a besarla de una forma demandante, ella comenzó a quitar la ropa del sujeto y fue ahí que miró el tatuaje de lobo que tenía en su pectoral; lo besó de tal forma que solo calentó a Sebastián y se noto en el momento q
El peso del hombre sobre Lauren desapareció de repente, ellamiró de reojo a Sebastián golpeando al tipo y se levantó con dificultad. Lapolicía se hizo presente en cuestión de minutos, finalmente se llevaron altaxista que lo buscaban por agresión sexual y levantaron la denuncia de laúltima víctima.— Realmente te gusta meterte enproblemas — Sebastián puso su saco en ella — vamos, te iré a dejar al hotel yde ahí te voy a esperar.Lauren se sentía segura al lado de Sebastián así que poresta ocasión dejó de lado su orgullo y se fue con él al hotel. En el momentoque llegaron fueron interceptados por el dueño de este sitio, el hombre semiraba desesperado y la recepcionista que estaba la noche anterior también.— Joven amo Rivera — el hombre seacercó a él — quiero hablar con usted si se puede, realmente le pido que no nosdemande, comprendemos que la seguridad de la señorita Adams se vio comprometidapero es la primera y última vez que esto sucede.— Claro que va a ser la primera y
Los de seguridad se llevaron a Marcus sin dudarlo, porórdenes del señor Rivera fue que llamaron una ambulancia para el tipomoribundo. Lauren se despertó al sentir que le estaban sacando los pedazos decristal pero a pesar de que el dolor era grande se mantuvo quieta.— Ya estás lista — Sebastiánenvolvió los brazos con vendas — te llevaré a un hospital así que vamos, papápor favor ven con nosotros.— No es necesario que me lleven alhospital — ella habló débilmente — solamente llamen un uber y yo puedo ir sola.— Papá por favor ven con nosotros,tú irás detrás con ella en lo que manejo — Sebastián ignoró por completo aLauren — vamos de una vez.— Repito que no es necesario que melleven al hospital — Lauren se sentó en el sofá — puedo ir en un taxi o un ubersin problemas, ya suficientes molestias di.En el momento que Lauren intentó levantarse por poco se caede no ser por Sebastián, él la miró completamente furioso y la sentó en elsofá.— ¡POR UN DEMONIO DEJA DE SER TANOBSTINA