El pánico se apoderó de ella y Samara ni siquiera sabía cómo explicarle la situación. Lo único que tenía claro es que tenía que largarse de allí, Zyan no la podía encontrar.—¿Quiénes son esos hombres? ¿Qué es lo que ocurre? —Lucca frunce el ceño ante su nerviosismo—Tenemos que irnos, no puede verme —la mujer toma su computadora y la maleta que tiene sobre la cama, metiendo todo lo que podía dentro—¿Puedes decirme lo que está ocurriendo?—Es mi ex prometido. Si no quieres terminar con un tiro en la cabeza, entonces vete de aquí.—¿Qué mierda?Lucca vuelve a fijarse por la ventana y nota que el hombre comienza a caminar hacia la entrada. No entendía por qué tanta agresividad, ni porqué el susto de Samara al verlo, pero tenía que hacerle caso en un momento como este y sacarla. Después podía pensar en lo que vendría.—No puedes llevarla. Solo va a atrasarte y créeme que no hay mucho tiempo —le dice él mientras le quita la maleta de sus manos—Tengo toda mi ropa, está todo allí —insiste
Samara se encontraba en un estado de negación. No por el hecho del matrimonio, sino porque sabía que por más dinero que Lucca tuviera, no podía protegerla de alguien sin escrúpulos.Cuando Zyan se entere de que ahora ella en teoría se había casado con alguien más, lo asociaría a que era una relación de mucho antes. Lo tomaría como un engaño, y sin dudas, cuestionaría el asunto de la clínica de fertilización con respecto al bebé. Ese hombre no se tomaba las traiciones de buena manera, no es como que lo olvidara y ya.—¿Tienes claro quién es él? —ella frunce el ceño—. Nunca sucederá. No hay manera de que puedas poner dinero para protección.—En todo caso, sin casamiento o no, estás en peligro. Tienes a mi bebé en tu vientre, tengo que encontrar la manera de protegerte. Sin embargo, con el matrimonio, serás alguien público, todos sabrán que eres mi esposa, puedo darte otra clase de protección. Sabes que esto no es lo mejor para ninguno de los dos, pero quizás sea nuestra única opción.—¿
Sabía que su hermana tenía razón, pero Lucca no podía permitirse que se descubriera la farsa de su matrimonio. Tenía que renunciar a las mujeres por el momento, y ciertamente, era lo que más le estaba costando dejar. Más allá de eso, ni siquiera se había cuestionado por qué diablos tenía aquel instinto protector por aquella mujer que apenas conocía. Se preguntaba si el hecho de ver la manera en la que su ex prometido había ido a buscarla le había removido algo en su interior, pero no tenía respuesta alguna. Otro punto en cuestión era mantenerse lejos de ella. La mujer era condenadamente caliente, le había atraído desde el momento en que la vio en la empresa y no sabía si sería capaz de mantener sus manos lejos. Le iba a ser fiel por más de siete meses a una mujer que ni siquiera quería mirarlo, eso era hasta gracioso. —Por favor, Jena. No sumes más problemas a mi cabeza ahora mismo —le responde mientras frota su rostro—. Puedo lidiar con ello. Solo necesito saber si has podido sacar
Pov Samara Ciertamente, el viaje estaba siendo un fastidio. La hermana de Lucca nos había recogido unas horas más tarde, por lo que tuvimos que ir hasta el aeropuerto privado para tomar un vuelo. Allí es cuando conocí a su esposo, Vinicius. Él era un hombre agradable, parecía divertido con la situación de enviarme a la jaula de los lobos. No conocía a su familia, pero suponía que eran los típicos ricos inconformistas, que evaluarían hasta el jabón que uso para ducharme. Lo que odié toda mi vida. —Solo intenta no dar tantos detalles de nuestra relación —me dice Lucca —No pasará mucho tiempo para que tu madre piense que me embaracé por tu fortuna —hago una mueca y lo miro —No tienes que preocuparte por lo que piense el resto. No va a ser la primera ni la última persona que lo piense, se supone que nuestra relación fue rápida. —¿Realmente crees que esto funcionará? —Si, solo intenta tener otra clase de conversación. Mi padre preguntará, pero solo decimos lo que ensayamos —él da un
Pov Lucca Mis padres se habían casado en Hawái, en un romántico encuentro junto a la playa. Esa era la razón por la que cada año íbamos al mismo lugar, querían festejar su amor y mi padre le compró un complejo en la isla para que todo sea mucho más privado. Mi madre odiaba la prensa. En realidad, no tenía temor de la opinión de mis padres sobre mi repentino matrimonio y el bebé en camino, pero me incomodaba por ella. Apenas estábamos saliendo de una situación complicada para que mi madre esté cuestionando cada paso que hemos dado. Y no solo eran ellos, toda la familia estaba allí. Tíos, primos y abuelos, la familia completa. Mi hermana me sugirió que lo mejor sería llegar tomados de la mano, que Samara esté caminando a diez pasos de mí no era muy bien visto, y se lo comuniqué cuando bajamos de la camioneta. Tuvimos el efecto esperado, y cuando mi madre vino a saludarme, se quedó mirando a mi esposa con el ceño fruncido. —¿Quién es ella? —Mamá... —¡No puedo creerlo! —mi padre g
Pov SamaraLa madre de Lucca no me daba buena espina. No porque fuera mala, porque en realidad ni siquiera la conozco, pero sé que me dará más de un dolor de cabeza por la forma en la que me miró apenas llegué.Su padre era una persona cálida, tomó bien el hecho de que estábamos casados y también sobre los bebés. Eso era algo que me daba tranquilidad, tenía un problema menos con el que lidiar, pero su madre no parecía feliz y yo apenas le había dirigido la palabra.Comencé a pensar que lo mejor sería relajarme un poco, han sido días de mucho estrés por todo lo ocurrido, desde aquel llamado de la clínica todo se había vuelto al revés.El lugar era un jodido hotel de lujo, tenía muchas habitaciones y un salón principal. Supuse que también había una cocina, pero la verdad es que no lo recorrí lo suficiente. Llegué a la conclusión de que su familia estaba bañada en dinero, y era algo lógico, después de ver la mansión en donde vivía Lucca.—¿Cómo van tus primeros minutos en Hawái?Apenas s
Pov LuccaLa charla con mi madre fue inevitable. El día había sido agradable, lo cierto es que no había pasado tiempo con mi familia desde hace mucho. Solo los veía para el aniversario de mis padres y quizás a algunos en algunas ocasiones extrañas, estaba muy metido en el trabajo.Su actitud con respecto a Samara no me gustaba para nada, y en cuanto ella se disculpó diciendo que iría a buscar algo de su maleta, la seguí.—¿Puedo saber qué te sucede, mamá? —le pregunto en cuanto estamos solos—¿De qué estás hablando? —ella evita mi mirada y entra a la habitación—Hablo de cómo estás evitando a Samara desde que llegamos. ¿Qué problema tienes?—¿Qué problema? —ella me sonríe con ironía sin mirarme aún—. Te apareces de un día para el otro, con una mujer desconocida que ahora dice ser tu esposa y encima está embarazada. ¿Qué es lo que ocurre contigo? —frunce el ceño mientras me observa—. ¿Qué es lo que sucedió realmente?—¿De qué hablas? —Estoy hablando de un matrimonio exprés por presión
Pov SamaraUna hora más tarde me encontré subiendo a la habitación. Él se había quedado con su madre y parte de sus tías, lo cual no me desagradaba, me gustaba mi espacio. Lo necesitaba.Ahora mismo mi vida se había vuelto de lo más extraña, pero tenía que ser una tonta si negaba que me sentía segura. Entrar en el quinto mes de embarazo sin saber qué diablos iba a pasar con tu vida, no era algo que le desearía a alguien.No había encontrado un trabajo afuera y aunque trabajaba en mi computadora, aún necesitaba tiempo. El hecho de que él haya llegado a mi vida para ofrecerme un acuerdo de lo más extraño permitió que pudiera dormir plácidamente por la noche después de mucho tiempo.Ahora estaba en Hawái, en compañía de su familia. Yo tenía que intentar darle una oportunidad a su madre si ella lo permitía, después de todo, él había hecho algo grande por mi sin que se lo dijera. Si, eran sus hijos los que llevaba en el vientre, pero se había querido hacer cargo más allá del contexto en el