~Sylvester~ Estuvimos nosotros en silencio en la sala un rato y, al final, accedí a regañadientes a lo que pidió Erik, pero miré a Leo para asegurarme de que estuviera de acuerdo con dar su sangre. Sabía que Erik ya le había sacado sangre antes, así que volver a hacerlo sería demasiado. "Si Leo está de acuerdo, por mi pues está bien y no hay mayor problema" dije, dejando que Leo decidiera. Leo suspiró y miró a Erik, con desanimo. "Siempre quieres sacarme sangre, abuelo. Una más y voy a empezar a cobrarte." dijo, y todos nos reímos de cómo Leo le quitó importancia al asunto. Erik le dio una palmadita en el hombro y le agradeció de antemano. "Sería bueno ir haciendo del suero actual mientras trabajas en el de los Alfas. Al menos, si ese no funciona, tendremos la fórmula original que ya probamos." dijo David, y Erik asintió. "Debemos dejar a Sean vivo para usarlo como conejillo de indias. Porque no creo que quieran ser los primeros en probar ese nuevo suero. Ningún Alfa, Beta
"Si, sigan por favor con lo que les ordenaron." les dije a Levi y Wilson, y ellos asintieron. Por suerte, no teníamos que revisar toda esa montaña de documentos. "Manden a alguien a escanear los documentos y subirlos al sistema. También, guarden las pruebas físicas en la biblioteca." les dije, y asintieron. Recogieron los documentos y ambos se fueron. "Bueno, ¡pues eso fue bastante rápido!" dijo Erik, sonando divertido, y Leo se rio. "Ellas son muy eficientes. El Este estuvo en su mejor momento cuando ellas estaban a cargo. Nunca dejan un cabo suelto." dijo con un tono un poco triste. Sabía que se sentía nostálgico por los viejos tiempos y no decía nada malo al respecto. Pero de algo si estaba seguro, Leo había superado todo y estaba completamente enamorado de Amelia, pero mantenía su amistad con Tamia, lo cual era algo valiente y fuerte. Dudo que Linda y Avery pudieran hacer lo mismo, pero no podía compararlas, ya que Leo no fue tan cruel como Max y Kyle lo fueron con sus
Después de quitarme la sangre y la tierra de mi piel, de restregarme y de usar suficiente jabón y exfoliante ya me sentí lo suficientemente limpio para poner mi cuerpo desnudo contra el de ella. Tengo que ser sincero al respecto, ella olía increíble, y chupé la marca que dejé en su cuello. Un gemidito tal cual suspiro escapó de sus labios, y cerré la llave del agua. Lo que pensaba hacerle no sería muy cómodo en la ducha, así que la levante, aun mojados y me la traje conmigo a la cama. Estaba sediento, quería el agua que escurría de ella, puse mi lengua y comencé a beber centímetro a centímetro de cualquier gota de agua que todavía se aferraba en su cuerpo negándose a evaporarse con la calentura de hembra que tenía al frente. Desde los deditos de sus pies, a por sus piernas, el postre para después solo con saborear sus labios suficientes, y seguí derechito por su cuerpo como un rio que deja su estela buscando su mar, ya cuando llegue cerca a sus ojos, esos ojitos que tanto yo adoraba
~Leo~ Después de la reunión en la sala de Sylvester, Erik me pidió que lo acompañara a su cuarto para que me tomara la muestra de sangre. Mientras lo seguía, me pregunté qué tan seguido tendría que tomarme muestras. Porque ya empezaba a sentirme como una rata de laboratorio.Entré a su habitación y me sorprendió ver el desorden de ropa que tenía por todos lados. Se veía algo avergonzado por el desorden, talvez no se acordaba como había dejado la habitación, antes de irnos. "A veces decidir qué ponerse no es nada fácil." dijo, rascándose suavemente la cabeza y sonriendo. "Pues eso veo…" dije, mientras miraba todo el lugar. "¿Tienes pareja?" le pregunté, sabiendo que tenía hijos. Me había quedado con la duda porque había estado actuando como si estuviera soltero desde que lo conocí. Buscó en su maleta y sacó una bolsa grande. Era obvio qué había dentro cuando se puso guantes de látex. "Yuri y yo hicimos muchas pendejadas cuando éramos jóvenes. Decíamos que queríamos poblar e
~ Tamia ~Nunca olvidaré la noche en la que mi maravillosa vida se convirtió en un completo desastre. No puedo sacar de mi mente el momento en que todo cambió.Mi esposo y yo fuimos a una fiesta a la que no quería asistir, pero Casper, un beta amigo de Leo, era el anfitrión y él estaba decidido a honrar su invitación a toda costa. Debí haberle suplicado un poco más que nos quedáramos en casa, pero quería ser una esposa comprensiva, así que decidí seguirlo y ese fue mi peor error.Leonardo Albert era mi esposo y el alfa de la Manada de la Montaña, lo que me hacía ser conocida como Tamia Albert, la Luna de la manada. Leonardo me eligió para ser su Luna cuando tenía diecinueve años. En realidad, empezamos a salir cuando yo tenía diecisiete y él veintiuno, aunque no llegamos a la intimidad física, ya que, aún no tenía la edad para eso, nos enamoramos de todos modos y juramos permanecer juntos.Muchas de las mujeres de la manada me odiaban porque él solo tenía ojos para mí y no es que yo
~ Leo ~Tamia era el amor de mi vida y no había nada que no haría por ella. La amaba con toda mi alma y cuando le prometí que siempre estaríamos juntos, lo dije muy en serio. Era perfecta para mí; hermosa tanto por dentro como por fuera y tenía la fuerza que una Luna debía de poseer. Amaba cada una de sus cualidades y sinceramente no podía dejarla ir.Estaba enamorado de ella desde que recuerdo, por eso cuando se presentó la oportunidad de cortejarla, la aproveché de inmediato y como resultado, habíamos estado casados durante cinco años. La amaba inmensamente. Mi amor por ella era tan fuerte que creía que sería fácil rechazar a mi compañera destinada si alguna vez la encontrase y ella prometió hacer lo mismo a cambio. Sin embargo, nunca imaginé que rompería esa promesa de una forma tan cobarde.Tamia no quería ir a la cena de Casper; debí haberla escuchado y decirle a mi amigo que no iríamos, pero ahí inició mi caída. El fresco aroma a menta y manzanas me tomó por sorpresa y me atra
~Tamia~ Por la mañana salí a correr y al regresar, la gente me miraba con curiosidad. No necesitaba tener más de 2 neuronas para saber que ya se había difundido la noticia de que el Alfa había encontrado a su compañera destinada. Leo no intentó ocultar la atracción entre Amanda y él. Internamente me preguntaba si los miembros de la manada estaban contentos de que su Alfa sería más fuerte ahora que había encontrado a su compañera destinada. También me cuestionaba a mí misma, si me apreciaban lo suficiente para que se preocuparan verdaderamente por mí y el dolor que sufriría, el cual hasta podría volverme loca. Honestamente, me preguntaba de qué lado estarían.Pasé corriendo junto a los miembros de la manada y regresé a mi casa. Leo estaba desayunando pero, no le había hablado y no planeaba hacerlo, porque no tenía nada que decir. Fui al dormitorio a ducharme y vestirme para comenzar el día, había una reunión a la que debíamos asistir juntos y por mucho que preferiría quedarme en cas
~Tamia~ No hablé con Leo durante todo el viaje y cada intento que hizo por hablar conmigo fue respondido por mi silencio. Cuando finalmente llegamos a casa, fui directo al dormitorio. Nuestra casa tenía cuatro habitaciones, queríamos que nuestros hijos tuvieran cada uno la suya propia, pero ya no sería así. Me pregunté cuál de esas habitaciones me pedirían que ocupara cuando Amanda se mudara; Las palabras de Linda seguían en mi mente y al igual que ella, sabía que mi cama estaría también vacía pronto."Tamia, por favor." Dijo Leo, siguiéndome a la habitación. "Por favor, Tamia." Suplicó y me giré para mirarlo."¿Por favor qué? Todos están hablando de esto, Leo, me humillaste en la fiesta, ¿qué si ella es tu compañera destinada? ¿Tenías que dejarme sola para ir al balcón y besarla? ¿Sabes siquiera lo que significa controlarte a ti mismo?" Le pregunté y bajó la cabeza."El sentimiento era abrumador." Me reí al escuchar su respuesta."Mejor ve a Bosque Blanco y termina lo que ya empezas