**Eduardo.¿Qué había pasado? La verdad era que no lo sabía, todo había empezado como de costumbre, sería un costón más, una más en mi lista, pero no sé en qué momento todo cambió.Esa mujer había llegado a mi vida para revolverla, mi mente estaba centrada en ella.Me moría por besarla, juro que deseaba hacerlo, pero algo me obligó a rechazarla y era el hecho que a mi mente llegó Laura en ese momento.Estaba mal, todo estaba mal. Laura no merecía nada de lo que le estaba haciendo e Iris menos.No era más que un cobarde, amaba a Laura, pero la engañaba.De eso trataba de convencerme, mientras veía la silueta de Iris desaparecer con la distancia. Algo en mí me decía que esa sería la última vez que la vería, que debía detenerla.Tomé mi teléfono y marqué el número de Aarón.—¿Se ha ido?—pregunté.—Sí, señor—respondió.Algo en mi interior se estrujó. ¿Qué pasaba conmigo?, ¿Qué era este extraño sentimiento?—Síguela—le ordené.¿Por qué lo había hecho? No lo sabía, lo cierto era que empecé
Dahiana estuvo gran parte del día encerrada en aquel cuarto de hotel, desesperadamente trataba de organizar sus pensamientos y buscarle una explicación a los sentimientos que la embargaba.Cerca de las tres de la tarde volvió a su casa, la cual se encontraba totalmente sola.Sabía que todos se encontraban en la obra, ya que temprano en la mañana le informó a José que no podría ir, que se encontraba un poco indispuesta.**Dahiana.Siempre he sido una adicta al trabajo, colocándolo por encima de mi salud.Pero esta vez no me sentía capaz de concentrarme, así que preferí dejar todo en manos de José.Una vez que volví a casa, me senté en mi cama con aquel teléfono en la mano; lo había apagado en el momento en que abandoné ese lugar. Debía desaparecer ese aparato, pero no fui capaz. A decir verdad, no quería dejar atrás lo vivido, es más, deseaba volver a estar en los brazos de aquel desconocido, que me había hecho sentir diferente.¿Loca?, quizás, aún estaba tratando de descifrar lo que
Para todos, la actitud de Laura, había sido extraña, pero en ese momento prefirieron no decir nada, solo se quedaron en silencio observándola.Esa incomodidad que se había hecho presente fue notada por José, quien se acercó para sacar a su amiga de esa situación.—Buenas noches, señor Triana, qué gusto volver a verlo—dijo José.—Señor Hernández, qué gusto —dijo Eduardo estrechando la mano de José—. Le presento a mi familia.Eduardo presentó a cada uno, incluyendo a Laura.—Espero que se diviertan —dijo Mercedes.—Gracias —contestaron Dahiana y José.José tomó la mano de Dahiana y la alejó, de todos ellos.**Dahiana.El lugar era espectacular, el diseño era exquisito, estaba encantada viendo todo a mi paso.Mientras caminábamos al salón en donde se llevaría a cabo el evento, José y yo hablamos sobre el diseño de los hoteles.Cuando llegamos a la entrada, me sorprendí al ver a la señora Mercedes, pero el que ella estuviera ahí no era lo sorprendente, sino el que ella fuera la madre del
Eduardo.El evento inició de manera exitosa, reconocidos personajes de la farándula y la política se hicieron presentes.La verdad es que ser el anfitrión no es algo que me emocione de a mucho, así que tuve que convencer a mis padres de acompañarme. No exagero cuando digo que tuve que hacer de todo para que estuvieran presentes; por suerte, mi hermana me ayudó.Laura, como siempre estaba presente, apoyándome en todo, pero su actitud cambió de una manera un poco, como lo diría exagerada.No sé si fue porque notó mi mirada en la señorita Pineda.Pero ¿qué podía hacer, si era una mujer espléndida y no hablo solo de su hermoso cuerpo, sino de sus hermosos ojos, ojos que me transportaron tres meses atrás, a ese día donde disfruté del maravilloso cuerpo de Iris, mujer que se ha apoderado de mi mente y cada uno de mis sueños?Ver llegar a Dahiana con ese espectacular vestido rojo, despertó en mí una inquietud y era si ella era Iris.Pero se preguntarán cómo llegué a pensar en eso, por qué su
Dahiana.Podía sentir la mirada del señor Triana en mí, no me incomodaba, todo lo contrario, sentía que mi zona íntima se humedece solo con eso.—Bueno, que tenga buena noche—dijo despidiéndose de mí.No quería que se fuera, pero tampoco tenía excusa para retenerlo.—Muchas gracias por todo y felicidades —dije.Sonrió y asintió. No sé en qué momento, o mejor dicho, de dónde salieron unos niños que se aproximaron a nosotros a toda velocidad, ellos reían y saltaban emocionados por ingresar a la piscina.Lo cierto es que uno de ellos tropezó con el señor Triana, aventándolo directo al agua.—¿Se encuentra bien?—le pregunté tendiéndole la mano para ayudarlo a salir de la piscina.—Sí, pero ahora estoy mojado —contestó y no pude evitar reír.Él tomó mi mano, la cual jaló lanzándome al agua junto a él.— Ahora ya estoy bien —dijo con una encantadora sonrisa en su rostro.—¿Por qué ha hecho eso?—dije sorprendida por su actuación.—Digamos, que me pareció divertido—dijo despreocupado.Sonreí,
Dahiana.Durante el desayuno, conversé con la señora Mercedes y su hija Irina. Mercedes es una mujer muy amable a la que le encanta conversar y su hija es muy graciosa.Mientras lo hacíamos, los hombres hablaban de la industria hotelera y de lo bueno que le va a los hoteles Luxury. La que no parecía nada contenta era la prometida del señor Triana, ella se mantenía en silencio comiendo de su plato, a veces podía sentir su mirada en mí.Terminado el desayuno, todos nos fuimos a disfrutar de nuestro día. Pasaremos tres días más gracias a la invitación de la familia Triana.El día pintaba espectacular, así que decidí salir a recorrer las playas de Miami. José decidió dormir un poco más, ya que llegó tarde del evento.Mientras caminaba por el Lobby del hotel hacia la salida, pude ver a la distancia al señor Triana en compañía de su prometida, por la expresión en su rostro podría jurar que sostenían una discusión.No les voy a negar que sentí curiosidad, así que me detuve y los observé, cos
Eduardo.Tenía a Laura abrazada, mientras mis ojos buscaban con la mirada a Dahiana.¡En un miserable! En eso me había convertido, en una persona que estaba haciéndole daño a quien no había hecho más que cuidar de mí y darme amor.Laura me ha apoyado durante años, es quien me ha ayudado a levantarme cuando he caído.Pero ¿qué podía hacer?, ¿Cómo hago con este sentimiento que me pide que corra atrás otra mujer?Eso era algo que debía solucionar; sé que no será fácil, pues no se trata de un negocio.Sentía que cada día más me hundía en una terrible situación que cobraría una gran factura.Después de calmar a Laura, decidí llevarla a recorrer un poco la ciudad. Después de almorzar, estuvimos durante varias horas entrando y saliendo de las mejores tiendas de lujo de toda Miami.Ella sonríe como niña chiquita, llevándome a años atrás, cuando llegaba con flores a su casa a visitarla.No sabías en qué momento todo hacía cambio, ¿en qué momento había dejado de amarla?Sí, me había bastado ve
Aarón no comprendía el extraño comportamiento de la novia de su jefe, pero en su mente sí tenía algo seguro y era el hecho de que debía salir de esa habitación, antes de sucumbir ante el deseo.—Señorita, por favor, ¿podría dejarme ir?—pidió Aarón.—¿A qué le tienes miedo?—dijo Laura en un tono seductor. Ella llevaba puesta una diminuta lencería, la cual había comprado especialmente para lucirlo para Eduardo, pero este había preferido marcharse y dejar tirada.Aarón tensó la mandíbula al ver cómo poco a poco Laura quedaba completamente desnuda.—Vamos, Aarón, no te quedes ahí parado —dijo Laura, caminando lentamente hasta donde se encontraba.Una vez estuvo cerca, pegó su cuerpo desnudo a él. Aarón apretó los puños, estaba tratando de contenerse, pero era casi imposible teniendo al frente semejante mujer hermosa y completamente desnuda.Sin poder resistir más, pegó su boca a la de ella y la besó de manera salvaje. Laura se colgó de su cuello y enredó sus piernas alrededor de su cintu