Traición

Estaba sentada arriba del granero, mirando el cielo nocturno, cuando gire el rostro pude ver a Nick acercándose, recién bañado y usando un perfume pestilente.

Me quiso besar en la mejilla pero lo alejé de un empujón.

-¿Qué crees que haces?-

-Quiero darte un beso, dulcesito -

-No me digas asi idiota -

La cara del maldito se torció rápidamente, no me di cuenta de lo que hizo hasta que las estrellas comenzaron a girar en mi cabeza. El maldito me había golpeado, sentí la sangre en mi boca y me tomó unos momentos recuperarme; fue un dolor terrible. Como se atrevió a golpearme.

-¡No me vuelvas a llamar idiota!-

Me puse de pie y le devolví el golpe, no tenía la fuerza suficiente para superarlo porque él ya tenía su lobo. Pero cuando tropezó y cayó por el borde del techo del granero, corrí a ver; me incliné por el borde y lo vi tirado abajo sobre el heno y la paja.

-¡No te quiero volver a ver idiota, le dire al Alfa para que te expulsen de la manada a ti y a toda tu maldita familia! -

Salí corriendo y bajé del techo por una escalera interna puesta contra el muro. Iba llorando. No podia creer que el idiota me golpeara, mi padre se daria cuenta de lo que paso cuando me viera.

Al entrar a la casa de la manada vi en el espejo mi ojo hinchado; mi padre definitivamente lo notaría.

-¡Pero qué carajos te paso! - gire el rostro para ver quien gritaba, ahí estaba Andre, el beta de mi padre.

-¡Nada! - y salí corriendo como loca hacia mi habitación.

Todo se había ido a la basura, mi padre se enteraría. Pero esta vez no iba a defender a Nick, que lo expulsaran sería lo mejor.

“Maldito cerdo”

Poco después llegó mi papá y tocó la puerta con fuerza.

-¡Abre Honey o derribaré la puerta! -

No podría esconderme por siempre, abrí la puerta con la mirada baja. Pero mi padre levantó mi rostro y su cara estaba roja, podía ver la vena en su frente palpitar.

El gruñido que salió de su pecho me asustó.

-¡TE DIJE QUE TE ALEJARAS DE ESE PARÁSITO! - todos los cristales de mi habitación vibraron.

-¡Lo se papá! - le respondí entre lágrimas.

Lo pude ver caminando de un lado a otro, tratando de calmarse. Luego llegó mi mamá, estaba sorprendida del alboroto, pero cuando vio mi ojo, corrió a abrazarme, revisando el rostro y el ojo.

Ya había comenzado a desinflamarse y sanar, por suerte ser una mujer lobo me ayudaba mucho. Pero eso no iba a hacer que mi padre olvidara que Nick me había golpeado.

-¡Andre!- gritó mi padre. Cuando el enorme hombre entró mi padre ya estaba más calmado. - Quiero hablar con Nick Manse y su padre.-

El no dijo nada, solo se dio la vuelta y se retiró. Seguramente íbamos a tener muchos problemas, los Manse son una familia grande que ayudaba al Rancho hace 3 generaciones, pero Nick era un mal elemento.

Después del golpe, las ideas eran más claras, lo veía como realmente era. Un maldito.

-Escuchame Honey, tu madre y yo te amamos mucho, algún día te harás cargo de todo esto. Pero esto terminó hoy. ¿Entiendes? -

Moví la cabeza, mi padre estaba muy molesto y salió de mi habitación. Me quedé con mi mama, me fui a sentar en la cama y lo único en lo que pensaba era en como no me había dado cuenta de todo esto antes. Siempre cuide y proteja a Nick.

Le daba dinero, le prestaba mi jeep, hacia su trabajo, le ayudaba a la escuela. Solo faltaba darle mi virginidad pero por suerte no lo hice, era mi único consuelo.

-¿Qué hago mamá?, me siento estúpida, confíe en el -

La mirada de mi mamá estaba enfocada en mi ojo hinchado, sentía vergüenza de cómo había terminado todo.

-No puedes cambiar el pasado, solo poner más atención al futuro. Eres la hija de un Alfa, cuando cumplas 18 años y recibas tu bendición las cosas cambiarán. No puede seguir juntandote con esos chicos, en especial con Nick Manse -

Mi mamá revisó mi ojo varias veces, luego fue al baño para traer un ungüento y me puso en la ceja.

-Te va a quedar una marca si no te cuidas-

-Eso no importa mamá -

Mi papá estaba enojado y tenía razón; escuche las puertas azotarse y muchos gritos. Voltee a ver a mi mama y ella me ordeno que me quedara en la habitación con la mirada. Me sentía muy mal por ser tan ingenua.

Me toque el golpe en el ojo. De repente escuché gritos cerca y apareció en el marco de la puerta mi mejor amigo Tristan, tenía el pelo rojizo zanahoria despeinado y se había abotonado la camisa a cuadros de manera incorrecta, todo a la prisa. Tenía la cara roja como tomate, resaltando más las pecas.

-¡Oyeeeeeee! - grito y se quedó en silencio cuando vio a mi mamá. -Perdon Luna, no sabía que estaba aquí -

-No te preocupes Tristan, voy a ir a ver la cena. Los veo abajo ¡A ambos! - hizo énfasis para recordarme que no podría esconderme mucho tiempo. Seguía escuchando gritos en la planta baja.

Los dos vimos a mi mamá salir de la habitación y cerrar la puerta. Me estaba escondiendo cuando Tristan levantó mi rostro para verme el golpe, estaba curándose lentamente pero más rápido que un humano.

-Te dije que era una mala persona Honey-

-Lo se-

-Lo vi en PawPaw-

-¿Qué m****a es PawPaw?-

Me miraba con horror, solía ser un exagerado. Vivíamos en un Rancho en medio de la nada en las montañas, pero él siempre estaba enterado de todo. Era un diamante en bruto de los chismes.

-Es una aplicación para las manadas, una red social. Vi las fotos de la fiesta de ayer, Nick estaba con SusyLu en el lago, quise venir a mostrarte pero tu teléfono está desconectado-

-Si, bueno- dije y señalé con el pulgar hacia el muro. Tristan miró el móvil despedazado y luego a mi, tenía una expresión de sarcasmo, para luego levantar el suyo mostrándome la publicación.

El maldito estaba feliz en la fiesta, besando a SusyLu.

No quise mirar más.

-¡Oye! Alégrate, PawPaw dice que habrá una fiesta increíble, ¿Es cierto?-

-Si, los dos tenemos que ir - estaba triste, baje la mirada al móvil, la aplicación estaba abierta y se actualizaba rápido con fotos de chicas comprando vestidos muy orgullosas, gastando dinero de manera descontrolada. Luego levanté la vista para ver a mi pecoso mejor amigo y mis manos, llenas de callos.

No somos como ellos, nosotros vivimos más modestamente.

Las palabras en el mensaje de Nick me seguían, realmente esa lunática me había tocado una fibra sensible.

-Vamos, levántate. Arreglate y bajemos a comer, la manada va a estar ahi, podemos ver si conseguimos los neumáticos del jeep y saldremos a buscar un hermoso vestido, yo usare un traje de pingüino; seremos dos lindos muñecos de pastel y nos tomamos muchísimas fotos ridículas, nos divertiremos mucho, habrá más gente joven. El mundo es enorme. -

-Tienes razón -

“Ese idiota ya me habia humillado suficiente.”

-Bien, tu ganas. Me baño y bajo, -

Tristan estaba feliz, salió brincando como un loco de mi habitación y yo entré a bañarme, me senté bajo el chorro de agua caliente en la regadera. Pensando una y otra vez como no lo había visto, imaginándome que pude haber hecho diferente, qué situación me cegó para no darme cuenta de la realidad.

Estuve ahí más de 30 minutos, pensando una y otra vez todo. Cuando por fin salí de la regadera me puse unos jeans gastados y una sudadera enorme.

Cuando llegué a la sala de la manada, mi familia estaba ahí con Nick y su padre.

-Por la diosa, Honey ¿estás bien? - la maldita voz hipócrita de Nick casi me hizo arrojarle algo a la cabeza.

-¡CALLATE! - gritó mi padre, todos bajaron la mirada atemorizados incluido Nick. Los demás miembros de la manada solo miraban a Nick y su padre. - Una cosa son tus fallas, pero tocar a mi hija - mi papá se detuvo antes de terminar la frase, sinceramente estaba esperando que lo expulsara.

El padre de Nick volvió a verme, yo aún tenía el ojo hinchado y rojo. La expresión del hombre no era de arrepentimiento, sabía que era un hombre duro, oía rumores de que golpeaba a Nick y su madre, pero su expresión era de odio. Estaba ocultando su deseo de golpearme también.

-Tomen sus pertenencias y larguense de mi territorio, El Rey Alfa ya ha sido notificado de mi decisión - la mirada de Nick y su padre fue de puro odio.

-Le pediré a mi esposa que arregle todo - el padre de Nick habló y fue como si destilara odio.

-No, ustedes dos solamente. Tu compañera solicitó una disolución de matrimonio por violencia. Están solos y por su cuenta. Tienen 2 horas para largarse -

“Caray, había rumores muy fuertes. Pero esto estaba realmente pasando”.

-Honey, diles que no fue a propósito. ¡Diles! - me gritó Nick, estaba molesto y con el rostro enrojecido.

No me interesaba ayudar, segui bajando las escaleras y pase de largo ignorándolo por completo. Pude ver como su padre se apretaba la cabeza, seguramente mi padre le quitaba el enlace y la huella de la manada. Ahora estaban solos, como exiliados.

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