Cuando Cristel despierta mira un techo hermoso con una lámpara grande colgada la cual logra captar su atención, ahí se entera que está bajo techo en un lugar que se llena de curiosidad por conocer, al sentarse, se entera de que está en una inmensa habitación y que está en camisón, ella está llena de sorpresa porque nunca había estado en un lugar tan inmenso que no fuera el burdel.
Al bajarse de la cama explora el lugar, todo era grande y hermoso, habian puertas que no lograba abrirlas, sin embargo, las que abria hacia que abriera hasta la boca de lo sorprendida que estuvo, y mientras andaba rodeando el lugar buscaba a Braulio pero no lo vio, cuando logra encontrar la cocina ve en la puerta que da hacia un hermoso jardin con una piscina inmensa en medio, la cual tenia un caminito en ceramica para no pisar la grama, el sol estaba cálido, se sentia rico, y se acosto por los alrededores de la piscina para sentir la rica caricia del sol en su piel. ¡Buenos días señorita Montero! Cristel al escuchar la voz se voltea y mira que hay un hombre alto con un traje gris oscuro totalmente formal, avanzado de años, pero fuerte, de apariencia de 60. Tenía un sobre en la mano y se lo entregó diciendo: El señor Silva se fue de viaje por unos días, me dejó encargado que le entregue a usted este sobre y que le sirva en todo lo que necesite. Mi nombre es Jaime Guzman, solo estoy yo en esta gran casa para servirle señora, tenga este teléfono, llameme a este número para lo que necesite, el señor silva me encomendó que la cuide muy bien. Cristel, sin mediar palabras, toma el sobre y el teléfono que Jaime le habia entregado, era un escrito a puño y letra del mismo Braulio, decía: Estaré de viaje en unos días, disfruta, explora, hay dinero úsalo como desees, esta casa es completamente tuya, te dejo a Jaime, es un hombre humilde y te puede ayudar en lo que necesites. Volveré en unos días. Att: Bruno Silva. Después de cerrar la carta, dio las gracias a Jaime y se quedó en la orilla de la piscina con pies en el agua, planificando todo lo que quería hacer durante todo ese tiempo, decidió explorar la casa, la casa tenia dos pisos, en el primero la sala, comedor, cocina, habitacion de servicio, pasillo de entrada, y puerta del sótano. Abrió cada puerta del primer piso menos la del sótano, la cual le dio mucha curiosidad, vió un cuadro con el dibujo de un hermoso atardecer y abajo vio un escrito que decía: con amor para ti, Marcela. “¿Qué es esto?” Se preguntó Cristel al colocar en su sitio el cuadro, repitió su nombre varias veces y un nudo se le puso de inmediato en la garganta, cuando recordó el nombre Marcelita. Una interrogante más fuerte llegó a ella, sobre Marcelita, ¿Bruno y Marcelita tendrán un pasado? Decide subir las escaleras para explorar las habitaciones, hay muchas puertas para abrir, abre la más cercana y ve muchos juguetes de forma muy ordenada, es la habitación de un niño las paredes eran de color azul claro y blanco, una cama con forma de carro de juguete de color azul también, en un mini escritorio habian fotos de un niño sonriente en unos columpios. Cristel sonríe preguntándose quién será aquel niño de la foto. Escucha sonidos extraños en la pared, sonaba lentos pasos, se asusta, sale de inmediato y cierra la habitación. Va a la siguiente puerta era una habitación llena de cuadros, con muchos paisajes hermosos, sin querer al cerrar la puerta sonó de fuerte manera, la cual hizo un poco de eco en toda la habitación. ¡Shhh! Cris, no hagas mucho ruido, nos van a descubrir, Jajajaja. Cristel se asustó tanto al oir esas palabras, era la voz de un niño, la risa de un niño, pero ella no lo vió, solo lo escuchó, salió y cerró la puerta la cual sonó mas fuerte que la primera. Despues de calmarse decidió dejar de abrir más puertas por ese día. Anocheció y jaime la llamó por el celular diciendole: Señorita Montero, la cena está servida pase al comedor a cenar, si desea le puedo llevar la cena a su habitación… Descuida, pasaré a cenar, Gracias Jaime. Cuando Cristel baja a cenar, ve la cena en la mesa, ella cuenta las sillas en el comedor, era pequeño, de 4 sillas, ella empieza a cuestionar a jaime mientras acomoda algunos detalles en la mesa. ¿Solo estamos en la casa usted yo y el niño? Disculpe señorita Montero, Aquí no hay niños.“No hay niños”, fue la palabra que más se repitió en su mente, al mismo tiempo sentía un escalofrío que recorría su cuerpo mientras los latidos de su corazón aumentaban más y más hasta que se sintió con poco oxígeno, disimuladamente intentó respirar hondo para poder calmar el ataque de pánico que le dió solo en pocos minutos. -Gracias Jaime. - Dijo después de calmarse. Después de cenar, Jaime le dijo: Señorita, en su habitación hay un clóset sólo tiene un vestido y una ropa para dormir… Pijama. Si, pijama, jejeje, solo no recordaba el nombre. Si desea, puedo mostrarle exactamente el lugar. De acuerdo. Guíame. Jaime la acompaña a su habitación, y después le enseña la puerta, la abre, Cristel abre la boca sorprendida de lo grande que era aquel clóset pero estaba casi vacío. Realmente había un vestido viejo como de los años 60 y una pijama nueva, el olor de aquel clóset era viejo con nuevo, era olor extraño. Después de despedirse, Cristel va a la ducha, mientras se bañaba escucha
Cristel al escuchar la voz del niño decir esas cosas se dijo así misma:“tengo que investigar, lo que está pasando aquí pero tengo que preparar mi venganza”Al día siguiente, Cristel después de vestirse fue a desayunar, y le dijo a Jaime:Quiero volver donde estábamos a la tienda de armas.Jaime asintió, y más tarde, la llevó al centro de la ciudad para ver a Dariel, al entrar Dariel se puso nervioso.Buenos días señorita…Montero.Sí, Montero, estas, estas, muy, muy….¿Linda?Sí, preciosa.Dariel estaba tan nervioso que se le cayeron las cajas que cargaba. Cristel lo miraba fijamente con sus ojos color miel.¡Perdón! Señorita, disculpe, es que, ¡uff! Estoy muy nervioso, desde que la volví a ver, es inevitable ponerme nervioso a tan semejante belleza. Cristel solo sonreía y lo miraba, se tocaba el pelo, en forma de coqueteo, sentía algo muy lindo hacia él, aparte que se sentía muy atraída, era algo que no había sentido nunca por nadie más. Dariel, después de mirarla fijamente sin p
Se escuchan los disparos dentro del burdel, Cristel está corriendo de forma agitada, tenía a una persona en especial entre ceja y ceja, estaba decidida a hacer aquello que tenía planeado hace años. Le disparaban, ella corría en busca de un buen escondite para detenerse a disparar, le faltaba camino por correr aún, los disparos seguían, no tenía la suerte de encontrar alguna mesa o estante para protegerse, solo le quedaba voltear y disparar, solo había una de dos opciones o cae ella o caen los demás. El lugar estaba minado de guardias, todos grandes y bien preparados, se comunicaban por la radio, ella tenía chaleco antibalas, el cual, le impedía tener un disparo en lugares vitales, tenía brazos y piernas al descubierto, su susto más grande lo recibió cuando una de las balas rozó su brazo derecho y otra pasó frente a sus ojos, pero se volvió a armar de valor por el motivo que tenia, se llenó de ira y empezó a disparar, ya había eliminado a parte de los guardias que la perseguían, per
Cristel cuando era pequeña nunca conoció a su padre, solo creció con su madre, vivía por las afueras de la ciudad de milkwood en un una extrema pobreza, razón por la cual no estudió en una escuela su madre también le enseñó a leer, y a escribir en temporada de verano para escribir en la tierra. La casa estaba techada por hojas, maderas viejas, los muebles eran rocas lisas, una cama no muy cómoda por los años de uso que llevaba, su madre la mantenía con los frutos del patio los recogía y los vendía, luego con lo que conseguía compraba algunas cosas de primera necesidad. Cuando llovía, su casa se inundaba de goteros y la cama se mojaba totalmente pero había un lugar donde no llovía, en una de las rocas lisas su madre se sentaba y la cargaba, allí la abrazaba y le cantaba para que durmiera, a pesar de todo lo que sucedía a su alrededor junto a su madre sentía calma. Recuerda que cuando tenía la edad de 10 años una mañana, su madre como siempre salió con algunos frutos de su patio p
-Cris… Porfavor despierta. Cris.. despierta. - Ella escuchaba la voz de su madre pero no podía ver, todo estaba oscuro. - Cris…Cristeeeeeeeel. Cristel despierta, enjaulada con muchas niñas a su alrededor. Se sentó mientras miraba a su alrededor, gritó y gritó, las demás niñas le decían que se callara o si no la castigaría. Cristel no tenía miedo sino ira, y gritaba con todas sus fuerzas, hasta que entró Marcelita, la sacó de la jaula y se la llevó a una habitación donde había un viejo verde listo para violarla, una vez él logra satisfacerse le da la espalda para ir a bañarse, Cristel le revisa los bolsillos del pantalón de forma rápida encontró una cuchilla y dinero, se quedó con la cuchilla, ella se arropó, cuando el hombre sale del baño ella le pide que se acerque para besarlo, él se acerca y ella inmediatamente le clava el cuchillo en el cuello. Pasadas las horas, Marcelita decide tocar la habitación porque ya habia pasado el tiempo y el hombre ya tenia que salir, acercandose
Cristel, forcejea con él, y él saca una pistola diciéndole: M m, no te conviene forcejear muñequita. Así que guarda silencio y disfruta. Cristel no tenia de otra opción que obedecer, recordó el uso que una vez Marcelita hizo con la pistola , asesinando a su madre, no quería que pasara lo mismo con ella, así que tuvo que obedecer, a las peticiones de un hombre que solo quería satisfacerse, después de haber terminado lo hizo de forma excelente para que quede con deseos de volver, ella miró bien su cara y la guardó en su mente decidida a asesinarlo cuando vuelva por viejo verde. Al mismo, días después lo encontraron muerto en una habitación, pero no la culparon porque ella eliminó evidencia. Braulio, se acerca a Cristel para ir juntos a la habitación reservada para los dos, una vez adentro, Braulio le advierte sobre las preguntas que le iba a empezar a hacer para conocerla más todavía, pero que antes que todo él se presentó como una persona interesada en ayudar en lo que necesite, sob