P.O.V Marcus Esa mujer no puede ser la esposa de Calem Dunne. Pero ese hombre siempre tiene a las mejores mujeres. Aun así como sea, es muy amistosa Bela, pero para mi gusto algo ruda. —Papá, ¿cuándo miraremos a Bela? Me cayó muy bien —me dice mi hija que está jugando en el enorme jardín de la casa de mi padre. —No lo sé, será después —le respondió y entró a la casa. Veo a mi padre que está tomando en la sala. Llego hasta él y me siento a su lado. —¿Ya conociste a la esposa de Calem Dunne? —me preguntó mi padre. —Sí, ya la conocí. Pero, padre, no entiendo tu venganza si tú mataste al padre de Calem —le digo y mi padre me apunta con su arma. —Cállate, cabrón. Ese Dunne me debe porque su padre hizo que me cortaran ambas piernas. Ese viejo me está jodiendo desde mi muerte y se burla de mí, de cómo me dejo. —Mi padre está algo mal, pero la venganza es la venganza. —Está bien, padre, ¿y qué debo de hacer? —indago para saber qué tiene en mente. —Tú solo intentas ser amigo de esa p
P.O.V Larissa No sé por qué siento que hay algo que no me ha contado Calem todavía. Sé que hice mal en salir y más en estar con un desconocido. Pero, ¿por qué se pone en este plan? ¿Quién es él?—¿Por qué te pones así? ¿Quién es ese hombre? —Lo miro fijamente.—Eres mi esposa y sé que tienes el derecho a saberlo. Es mejor que te diga ahorita que después te enteres tú misma y quieras regañarme como anoche —me dice y comienzo a recordar las cosas que le dije.—Sí, lo sé, pero también entiende que me estabas levantando falsos. Yo era virgen y no he estado con nadie más y me dices así, pues a cualquier mujer hace enojar —le digo y sé que no tengo derecho a ponerle un pretexto, pero así me sentí anoche.—Sí, lo sé, pero tú tienes como una apariencia exterior de ser una mujer muy ruda o muy dura y esa fue la única opción que encontré para que me dijeras la verdad —menciona y sé que tiene razón; puedo ser una mujer algo complicada, pero a mí me han enseñado a no dejarme de ningún hombre.—L
P.O.V CalemVeo cómo mi linda esposa se está peinando el cabello. Veo que lleva puesto un lindo vestido rosa. Le queda muy bien, solo que creo que está algo corto. Pero si le digo algo, ella me va a regañar. También me tengo que meter en mi mente no ser tan celoso.Me acerco a ella y me pongo detrás de ella. Veo cómo me mira por el espejo mientras se pinta los ojos.—Lari, es tan necesario traer a la ginecóloga. Pues debo de decir que yo sí quiero un hijo. —Veo cómo pone su típica mirada de enojo.—Claro que es necesario, cal, ¿o quieres tener un hijo? —No le respondo de inmediato, y ella baja, su rímel y voltea a verme.—¿Sería tan malo para ti tener un bebé mío o nuestro? —le pregunto; necesito saber qué es lo que piensa.—Cal, no es malo y sí me gustaría tener un hijo de los dos —me dice más tranquilamente; pensé que me regañaría.—Entonces, ¿por qué quieres la ginecóloga? —le vuelvo a preguntar.—Mira, Cal, tengo tan solo 18 años, soy muy joven y tú tienes 28 años. Otra razón es q
P.O.V ClaraNo puede ser que desde que estoy aquí en España no he podido ver a mi Calem. Bueno, además de que él no me quiere ver. Pero él es mío, solo mío. Esa perra no me lo quitará.—Ya quita tu cara de niña que no rompe un plato. Porque ya tienes toda la vajilla rota. —Escucho los gritos de Burak.—Cállate, Burak —le gritó molesta. Voy hasta donde está. Miro que está parado, mirando por la ventana. Me acerco y le comienzo a golpear la espalda. —Eres un canalla.—Y tú eres una zorrita bien hecha —me responde y me toma de las manos.—Pero bien que disfrutas cuando estás conmigo —le digo en reclamo.—Pues para abrir las piernas es lo único que eres buena —menciona y odio que me diga eso.—Pero mírame, tengo un hermoso cuerpo, una cara hermosa y soy muy buena para engañar a los hombres —le digo; me echo flores a mí misma.—Pues el coño lo tienes más aguado que una puta, pero si eres una puta… —Odio que me diga esas cosas.—Pues tú eres más grande que yo y tienes una apariencia de sabe
P.O.V Marcus Sí, debo de decir que Bela está muy bonita, pero yo no me quiero meter en problemas con Calem. Y además hay más mujeres. No solo Bela. Pero, pues, hay que respetar lo que no es tuyo. Aun así bueno, hoy vine por mi mujer. No es mi novia porque ella no quiere, pero, pues me la paso muy bien con ella en la cama. Llega al edificio donde se está quedando. Pero hay algo raro porque siempre que quiero subir con ella. Me dice que no. Sé que me oculta algo, pero no sé qué es. La veo salir del edificio y entrar al auto. —Hola, Marcus —me saluda y veo que está muy bien arreglada. —Hola, preciosa —le digo y de inmediato se lanza a darme un beso. Me separo de ella. Me voy de ahí. —¿A dónde quieres ir, preciosa? —le pregunto. —No lo sé, llévame a donde quieras —me contesta y esperaba que me dijera eso. —Está bien, quiero que conozcan a alguien —menciono y salgo hacia donde está mi hija. Me voy hacia la casa donde tengo a mi hija. Mi casa porque es muy difícil vivir con mi padr
P.O.V Anabela Extraño mucho a mi hija. Espero y se la esté pasando bien con su esposo. Sé que el muchacho no le hará nada a mi hija. Si no se las verá conmigo, no dejaré que mi hija pase por lo que pase yo. Vladímir y mis gemelos se fueron a hacer un negocio. Estoy sola con mi hija Rashel. Pero ella está jugando con su nana. En eso escucho que timbra mi teléfono. Lo busco en la bolsa de mi pantalón y veo el número de mi hija. Rápidamente contestó. —Hola, mi niña, ¿cómo estás? —Me alegra escucharla. —Hola, mamá. Estoy bien, mamá. ¿Cómo están ustedes? —me pregunto y noto que sí está bien por su voz. —Bien, mi niña —digo. —¿Dónde están mi papá y mis hermanos? —No están en casa, fueron a arreglar unos negocios y ya ves que tu padre los está enseñando para que sepan bien cómo manejar el negocio —le explico. —Qué bueno, pero me hubiera gustado que mi padre estuviera para lo que te voy a contar. —Eso me suena raro. —Estás embarazada —le digo directamente; si me dice que sí, pues no
P.O.V Calem Comienzo a despertar; los rayos del sol entran por la ventana y hacen que me duela la cabeza. Decido taparme con la cobija para que la luz deje de molestarme. Intento tomar la cobija, pero alguien la sujeta, haciendo que abra los ojos en su totalidad. Veo el rostro de mi esposa. Pero no la veo feliz; más bien es una expresión nueva que no he visto. —Buenos días, Cal. —Aquí hay algo sospechoso. —Buenos días, mi honey. —No quiero que ella esté molesta conmigo. —¿Pasa algo? —Bueno, quizá solo que no sé si tú decidas contarme. —¿A qué demonios se refiere? A lo mejor dije algo en la noche que no recuerdo. —Eres mi esposa, tienes el derecho a saberlo. —Es lo único que se me ocurre decirle. Veo que da un fuerte suspiro. —Anoche que te traje a la habitación para que durmieras, dijiste algo que me estuvo haciendo pensar toda la noche. —Hace una pequeña pausa—. ¿Dónde está tu madre? Me quedo pensando en lo que me acaba de decir. Sé que le he contado muy poco de mi familia, pe
Llegamos a la empresa. Le ayudo a Larissa a bajarse del auto. Me pego a ella y la tomo de la cintura. Quiero que todos vean que ella es mi mujer. Entramos al edificio. Todos nos miran. Algunos nos dan los buenos días. Les contestamos amablemente. Llegamos al ascensor y subimos. Bajamos al piso donde está mi oficina. Pero desde aquí ya comienzo a oler a esas chismosas de mis secretarias. Nos estamos acercando a ellas y, en cuanto me ven, se levantan. —Buenos días, señor Dunne. —Por lo que veo, este par de víboras quieren hacer sentir mal a mi esposa solo saludándome a mí y, además, sé que ellas querían algo conmigo. —¿Qué tienen de buenos? —Las dos se me quedan mirando sin saber qué contestar. —Creen que no sé sus intenciones, están bien, que solo me saluden a mí y no a mi esposa y piensan que con eso me voy a fijar en una de ustedes. Pues déjenme decirles que no; mi esposa es mil veces mejor que ustedes. Así que para la próxima que la traten mal o que ella me diga una sola queja d