P.O.V Marcus Sí, debo de decir que Bela está muy bonita, pero yo no me quiero meter en problemas con Calem. Y además hay más mujeres. No solo Bela. Pero, pues, hay que respetar lo que no es tuyo. Aun así bueno, hoy vine por mi mujer. No es mi novia porque ella no quiere, pero, pues me la paso muy bien con ella en la cama. Llega al edificio donde se está quedando. Pero hay algo raro porque siempre que quiero subir con ella. Me dice que no. Sé que me oculta algo, pero no sé qué es. La veo salir del edificio y entrar al auto. —Hola, Marcus —me saluda y veo que está muy bien arreglada. —Hola, preciosa —le digo y de inmediato se lanza a darme un beso. Me separo de ella. Me voy de ahí. —¿A dónde quieres ir, preciosa? —le pregunto. —No lo sé, llévame a donde quieras —me contesta y esperaba que me dijera eso. —Está bien, quiero que conozcan a alguien —menciono y salgo hacia donde está mi hija. Me voy hacia la casa donde tengo a mi hija. Mi casa porque es muy difícil vivir con mi padr
P.O.V Anabela Extraño mucho a mi hija. Espero y se la esté pasando bien con su esposo. Sé que el muchacho no le hará nada a mi hija. Si no se las verá conmigo, no dejaré que mi hija pase por lo que pase yo. Vladímir y mis gemelos se fueron a hacer un negocio. Estoy sola con mi hija Rashel. Pero ella está jugando con su nana. En eso escucho que timbra mi teléfono. Lo busco en la bolsa de mi pantalón y veo el número de mi hija. Rápidamente contestó. —Hola, mi niña, ¿cómo estás? —Me alegra escucharla. —Hola, mamá. Estoy bien, mamá. ¿Cómo están ustedes? —me pregunto y noto que sí está bien por su voz. —Bien, mi niña —digo. —¿Dónde están mi papá y mis hermanos? —No están en casa, fueron a arreglar unos negocios y ya ves que tu padre los está enseñando para que sepan bien cómo manejar el negocio —le explico. —Qué bueno, pero me hubiera gustado que mi padre estuviera para lo que te voy a contar. —Eso me suena raro. —Estás embarazada —le digo directamente; si me dice que sí, pues no
P.O.V Calem Comienzo a despertar; los rayos del sol entran por la ventana y hacen que me duela la cabeza. Decido taparme con la cobija para que la luz deje de molestarme. Intento tomar la cobija, pero alguien la sujeta, haciendo que abra los ojos en su totalidad. Veo el rostro de mi esposa. Pero no la veo feliz; más bien es una expresión nueva que no he visto. —Buenos días, Cal. —Aquí hay algo sospechoso. —Buenos días, mi honey. —No quiero que ella esté molesta conmigo. —¿Pasa algo? —Bueno, quizá solo que no sé si tú decidas contarme. —¿A qué demonios se refiere? A lo mejor dije algo en la noche que no recuerdo. —Eres mi esposa, tienes el derecho a saberlo. —Es lo único que se me ocurre decirle. Veo que da un fuerte suspiro. —Anoche que te traje a la habitación para que durmieras, dijiste algo que me estuvo haciendo pensar toda la noche. —Hace una pequeña pausa—. ¿Dónde está tu madre? Me quedo pensando en lo que me acaba de decir. Sé que le he contado muy poco de mi familia, pe
Llegamos a la empresa. Le ayudo a Larissa a bajarse del auto. Me pego a ella y la tomo de la cintura. Quiero que todos vean que ella es mi mujer. Entramos al edificio. Todos nos miran. Algunos nos dan los buenos días. Les contestamos amablemente. Llegamos al ascensor y subimos. Bajamos al piso donde está mi oficina. Pero desde aquí ya comienzo a oler a esas chismosas de mis secretarias. Nos estamos acercando a ellas y, en cuanto me ven, se levantan. —Buenos días, señor Dunne. —Por lo que veo, este par de víboras quieren hacer sentir mal a mi esposa solo saludándome a mí y, además, sé que ellas querían algo conmigo. —¿Qué tienen de buenos? —Las dos se me quedan mirando sin saber qué contestar. —Creen que no sé sus intenciones, están bien, que solo me saluden a mí y no a mi esposa y piensan que con eso me voy a fijar en una de ustedes. Pues déjenme decirles que no; mi esposa es mil veces mejor que ustedes. Así que para la próxima que la traten mal o que ella me diga una sola queja d
P.O.V Burak Después de que mi madre me dijera que Mateo ha hecho eso, me pongo a pensar en qué estará tramando.Pero viene un pensamiento a mi mente. Recuerdo que cuando era niño, creo que fue antes de que llegara Clara. Escuché cómo Mateo y mi madre peleaban. No entiendo de qué discutían. Solo recuerdo que mi madre dijo que él tenía que saber la verdad, pero ¿a quién se refería?Recuerdo los gritos de Mateo; estaba muy molesto. Corrí y me escondí debajo de la cama. Ahí me quedé dormido con mi oso de peluche. A la mañana siguiente bajé para ver cómo estaba mi mamá y no estaba por ningún lado.Solo Mateo me dijo que mi mamá se había ido a un paseo y que no regresaría en un tiempo. Yo estaba muy triste porque mi mamá no se había despedido de mí. Eso fue muy doloroso; era tan solo un niño.Pero meses después mi madre regresó, pero estaba toda llena de golpes en los brazos que se los ocultaba con maquillaje. Y pues en eso llegó Clara.Pero ahora me pongo a pensar a dónde fue mi madre. Po
P.O.V Calem Me acerco hasta llegar al lado de mi abuelo. Miro que observa por la ventana toda la ciudad. Duramos un rato así en silencio. —Veo que te llevas bien con tu esposa. —Me vuelve a recordar lo que acaba de pasar. —Sí me llevo bien, pero ¿por qué tocaste la puerta? —Necesito saber por qué hizo eso. —Sabes que siempre he entrado así a tu oficina; antes no había ese problema y además yo no sabía que traerías a tu esposa a la empresa y más para hacer eso. Pero no te preocupes, yo lo entiendo, yo pasé por lo mismo con tu abuela. —Veo que mi abuelo sonríe. —¡Abuelo! Sabes que no me interesa saber eso. —Intento sacar esas palabras de mi mente. —Hijo, yo sé lo que es estar de recién casados y más tener a una mujer virgen. —Creo que mi abuelo no cambiará de tema. —Abuelo, no voy a hablar de eso contigo. —Ella es mi esposa, por favor respeta mi privacidad. —Le digo algo molesto. —Está bien, hijo, pero solo te doy un pequeño consejo: para la siguiente vez, cierra la puerta porqu
P.O.V Larissa Veo toda esa información de la familia Ferrara y me duele y no sé por qué. Sí, ellos no son mi familia. Pero me duele saber que los que según son mi familia tratarán tan mal a mi madre y a mí sin conocerme. Según mi madre, la señora Martha no me hizo nada, pero a mí esa mujer no me da buena espina y eso que no la conozco. Pero yo no seré como mi madre; yo terminaré esa plaga de raíz. Sé que ellos siempre serán un problema en mi vida. Pero por el momento tengo que mantener mi mente en lo que va a ocurrir esta noche. Tengo que estar para apoyar a Cal en todo momento. Sé que ahora me echaré a todos los enemigos de los Calem y todos me conocerán, así que se irán contra mí para dañar a Cal. —Sé lo que piensas, hija —me dice mi madre, que está ayudándome a peinarme. —Tú siempre sabes lo que pienso, mamá, y de nuevo una disculpa por hacerlos venir de repente y más a España —le digo a mi madre. —No te preocupes, hija, por ti vamos a donde sea, pero sabes que de todas maner
P.O.V Martha. Hoy es el día, después de pasar días con ese loco de Mateo, que por fin tiene un plan. Vamos en el auto con ese loco, con su hija y otro hombre que no sé quién demonios es. Y los otros dos hombres que Mateo dijo que también tenían deuda con los Dunne. Solo se le nombra a uno de ellos, que es Marcus. Pero no me interesa saber nada de esos hombres. —No sabía que te habías casado —le digo a Mateo, que de inmediato me voltea a ver. —No estoy casado —me responde ese hombre. —¿Entonces dónde está la madre de tú… preciosa hija? —Lo digo entre comillas porque tan solo estos minutos en el auto sé cómo es esta niña, una caprichosa. —Ella no está conmigo, es lo único que se merece saber —menciona, pero veo que su hija no se conforma con esa respuesta. —En serio, padre, ¿dónde está mi madre? —Veo cómo esa chiquilla le pone unos ojos de borrego a su padre. Pues a mí me dan ganas de matar a este borrego, pero tengo que ser paciente para obtener mi venganza contra los Dunne y los